Misiones: bancos prestan más a empleados públicos que a la industria

Seis de cada diez créditos van a personas físicas y sólo cuatro a las actividades económicas. Sobresale la Industria por encima de otros rubros. En Corrientes y Chaco la situación es más equilibrada pero el sector primario aparece como el principal tomador.

07/08/2021 08:09

FACILIDADES. Los préstamos bancarios y las tarjetas de crédito constituyen el principal modo de endeudarse.

Los créditos bancarios crecieron 46,3% en Misiones durante el primer trimestre de 2021, lo que significa que superaron levemente a la inflación por casi dos puntos, según un informe del IERAL perteneciente a la Fundación Mediterránea. En ese marco se observa que el 62% del total va dirigido a personas físicas o con relación de dependencia, con lo cual se estima que van destinados al consumo más que a la inversión.

Las otras provincias del NEA también registraron aumento en el otorgamiento de créditos pero la diferencia está en que las personas físicas tienen menos participación.

En Chaco crecieron un 73,9% este año y las personas físicas se llevaron el 44% del total. En Corrientes y Formosa crecieron el 38,3% y las personas físicas recibieron el 48% y el 56% de los préstamos totales. Estos datos deben ser analizados en un contexto de pandemia y con una economía que tiene varios sectores dañados.

Del resto de préstamos otorgados por el sistema financiero bancario (principalmente para inversión), se destaca tanto en la provincia de Corrientes como en Chaco la actividad primaria concentra la mayor parte de créditos (26% y 33% correspondientemente), mientras que en Formosa el sector Servicios concentra el 59% de estos préstamos y en  Misiones la Industria Manufacturera explica el 46% de los créditos productivos.

Para Gerardo Alonso Schwarz, uno de los autores del informe, “es llamativo que la mayor parte del stock de créditos (62%) vaya para consumo o personas físicas con relación de dependencia.  En el resto de las provincias del NEA; el promedio es 50% o menos, pero acá supera el 60%”.

Otro dato que analizó el economista es el destino de los créditos para inversión: “Así como en Corrientes se presta mucho dinero para la actividad primaria, en Misiones la mayor parte va a la industria. Eso muestra la diferencia en la estructura productiva en las provincias”.

“Acá tenemos sectores agroindustriales integrados, como las yerbateras, donde la industria toma créditos para financiar la compra de materia prima y el crédito llega al sector primario pero lo toma la industria. En Corrientes y Chaco el sector primario es el primer tomador de créditos. Y no tienen una industria local tan importante”, agregó.

Y un tercer dato llamativo es que “en Formosa sorprende que la mayor parte de préstamos está destinada al sector de servicios. Es una provincia agrícola, productiva, pero la demanda de créditos está en Servicios, da la sensación de que ocurre esto porque es el sector más formal para presentar garantías y activos”.

 

Clase media, endeudada

La clase media está en un laberinto de deudas, cuotas y refinanciaciones. El endeudamiento creció 11 puntos porcentuales (de 62% a 73%) entre 2020 y 2021, según un sondeo de la consultora D’Alessio Irol, y la clase media -sobre todo los sectores altos- fueron los más tentados a tomar deuda, atraídos especialmente por la facilidad de financiación con tarjetas de crédito de los planes Ahora 3, 6, 12 o 18.

De hecho, a contramano de lo que se podría suponer, mientras un abrumador 73% de los hogares de clase media reporta algún tipo de deuda, en los sectores bajos esa cifra cae al 59%. Nora D’Alessio, vicepresidenta de D’Alessio Irol, atribuye el fenómeno a la mayor disponibilidad de herramientas de financiación para la población.

“La deuda más grande es con compras con tarjeta”, explica debido a la facilidad de compras en cuotas y plataformas de ecommerce.

“Esto lo vimos después de 2002, con todo el proceso que hicieron, por ejemplo, las tarjetas de crédito, que dieron beneficios y facilidades de compra, que llevó a una ‘luna de miel’ de la población con las tarjetas de crédito, que años después se revirtió en un ‘¿por qué me facilitaron tanto la compra y ahora no puedo pagar?’”, agrega.