Los 30 años del Centro Cultural Cidade: la pasión de acercar el arte a la comunidad

Por el aniversario que se cumple hoy, se realizará un acto que contará con la presencia de autoridades, referentes culturales y se hará una entrega de plaquetas al personal de la institución.

18/05/2021 07:15

El Centro Cultural Vicente Cidade (Belgrano y General Paz) celebra este martes sus primeros 30 años de existencia y forma parte del encuentro permanente entre la comunidad y sus artistas. Un lazo que se mantuvo vigente en tiempos de pandemia mediante la utilización de la virtualidad como forma de difundir la cultural misionera.

Entre las actividades previstas por el aniversario, mediante la aplicación de las medidas sanitarias vigentes, se realizará a las 18, un acto en la Sala Quiroga que contará con la presencia de autoridades y referentes de la cultura provincial. En el mismo, también se prevé la actuación del músico Karoso Zuetta, una pequeña intervención de la Orquesta provincial y la entrega de plaquetas al personal de la institución, entre otros.

En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el director del Cidade, Alejandro Javier Gutiérrez, adelantó que se está trabajando en la reapertura de las actividades artísticas dentro del espacio ya que “se habilitaron los ensayos y los talleres, y justamente creeríamos que la semana que viene tendríamos espectáculos dentro de las salas”, mediante la aplicación del protocolo.

Sobre el rol que desarrolla el espacio de expresión artística en la capital provincial, Gutiérrez comentó que “antes de la creación del Parque del Conocimiento, el Centro Cultural Cidade fue el gran espacio de expresiones culturales, de difusión y reproducción de artes escénicas y abierta a la comunidad, que al no tener presupuesto para trabajar en producciones propias, brindamos un espacio para que los artistas puedan desenvolverse y, desde ese marco es súper importante porque se conjugan muchas generaciones” definió.

A su vez, el director recordó que antes que se ponga en marcha el Ministerio de Cultura provincial, el espacio cultural pasó bajo la supervisión de muchas subsecretarías donde a veces “tuvo fondos y a veces no, pero me di cuenta que el Centro Cultural no sólo funciona por lo que está arriba del escenario, sino también por los compañeros que están adentro”.

“En este año y medio tuve la suerte de conocer a un equipo de 15 personas en las cuales me di cuenta que ellas son las que hacen funcionar este Centro Cultural: decirte que se rompe el cuerito de una canilla, lo arreglan; se rompe una baldosa y saben que hacer, porque realizan el mantenimiento de este edificio tan antiguo y emblemático con un cuidado y amor que dice: es por acá” destacó el funcionario quien agregó: “A veces no se visibiliza quienes son los que están atrás y en esta ocasión decidí mimarlos y darles el reconocimiento que se merecen, por eso este martes se le van a entregar esas placas de reconocimiento por los 25 y 30 años de servicio y que el aniversario esté puesto en esa mirada”.

 

Herramienta virtual

Vale recordar que desde el inicio de la pandemia la actividad cultural fue uno de los sectores más afectados y por ello el año pasado las autoridades provinciales de cultura y salud trabajaron en la búsqueda de protocolos y herramientas virtuales que permitan a los artistas un espacio de expresión y “empezamos a entender de que el Centro Cultural se fue centralizando como un lugar donde han hecho muchas actividades en pandemia” contó Gutiérrez.

Desde el Centro Cultural también se trasmiten por televisión distintos programas de música regional y también se dio lugar a muchas bandas de cumbia y “eso para mí fue interesante porque siempre con Joselo Schuap hablábamos de abrir el espectro y no solamente en 4 o 5 géneros.

Mientras tengamos las capacidades técnicas que ellos necesitan, el Cidade siempre va a estar abierto” confió el director. Además, la utilización de este espacio permitió que se lleven a cabo distintas mejoras y en este sentido, el referente también expresó que durante mucho tiempo el Centro Cultural Cidade funcionó con el esfuerzo de su personal, y con “la magia de Benito, porque en aquel entonces para la Subsecretaría había un desconocimiento total de cuanto valía mantener un Centro Cultural o cuanta gente tenía, porque claramente nos movíamos con el dinero que Benito generaba entonces hoy con la mirada del Ministerio de Cultura cambió esto”.

“Me tocó hacer todo un proceso de reorganización interna para mostrar cuanto gastamos por mes: desde los bidones de agua que se utilizan, cuanta gente se necesita para limpiar y mantener esto y se dieron cuenta de que cuesta mucho mantener un Centro Cultural y esa visualización que quiere el Ministerio, creo que es la que se está dando” explicó.

 

Un espacio para los artistas

Finalmente, Gutiérrez recordó que una vez que se tengan disponibles todos los espacios que son: El Barcito, la Sala Quiroga, la Sala Zygmunt Kowalski, la Sala Marisil Ceccarini y la Sala Oddonetto, serán “cinco espacios que podríamos aglutinar casi a la mayor cantidad de contingentes artísticos de toda la ciudad, espacios de ensayos que hoy es lo que más necesita el mundo cultural para poder ensayar” finalizó.

 

Un edificio con historia

La construcción del complejo edilicio se remonta al año 1920, donde servía de oficinas y depósitos yerbateros en una zona de fácil acceso a sus actividades comerciales.

Luego en 1934, cuando la producción de yerba mate, se encontraba en plena expansión, se resolvió ampliar sus instalaciones. Después el inmueble contó con una torre que se divisaba en su época, desde la Bajada Vieja, lugar donde antes estaba emplazado el puerto de Posadas. Justamente esta construcción era tan alta que cumplía las necesidades para el acopio de yerba, que es voluminosa pero liviana y por eso se guarda en altura.

En 1946 la propiedad fue adquirida por otra firma que le daría una escasa utilidad a las oficinas, aunque los depósitos seguirían albergando yerba mate hasta 1951.

Entre 1966 y 1971, las instalaciones se utilizarían como depósito de una empresa productora y distribuidora de sustancias alimenticias y tiempo después la propiedad es adquirida por la Provincia a través de una licitación pública. Desde entonces, una parte fue utilizada por el Tribunal de Cuentas, mientras que “el edificio alto”, como se lo denominaba, estaba subutilizado.

 

Un destino diferente

En 1988 la provincia buscaba “saldar su deuda con la cultura misionera”, dándole un lugar físico. Se pretendía un edificio que reuniera las características de un teatro, con buena acústica, y en el que el equipamiento tecnológico cumpliera un papel complementario.

Fue en el gobierno de Julio César Humada en que se tomó la decisión de refuncionalizar ese espacio, para convertirlo en un centro cultural. Sobre el proyecto del arquitecto Fernando Benitez y las sugerencias escénicas del compositor José Luis Larzabal, las obras civiles de refacción comenzaron en la década del 90 y la inauguración oficial se haría el 18 de mayo del 91, siendo el gobernador de la provincia César Humada y María Irene Cardoso la referente del área de Cultura a nivel provincial.

El espacio se inauguró con el nombre de “Centro Cultural Misiones” (CCM) durante sus primeros 13 años. Sin embargo, en el gobierno de Carlos Eduardo Rovira y bajo la gestión de Isaac Sevi como subsecretario de Cultura de la Provincia, pasó a tener el nombre de Vicente Cidade, nombre que evoca la figura del querido músico misionero, fallecido en julio de 2005.

El Centro Cultural fue prontamente adoptado por los artistas, como un lugar para desarrollar cursos o mostrar su arte. En la parte superior se encuentra la sala Ermelinda de Oddonetto, dedicada a la danza. Zygmunt Kowalski presta su nombre a la inmensa sala de exposiciones del Centro Cultural. La sala Horacio Quiroga es la destinada a las artes escénicas, con telones y equipamiento completo para hacer de cualquier velada un momento especial. Esto se completa con el amplio hall de acceso, los baños, camarines y oficinas.

 

Sus directores

Los destinos de este centro cultural estuvieron dirigidos por Patricia Bertolotti (entre el 92 y el 93), Matilde “Mikilí” Cabral (del 94 al 95), Carlos Benítez (del 96 al 97) y Benito Del Puerto en el período 1997-2007.

Del 2008 al 2009 la responsabilidad recayó en Mirta Liliana Toux y desde el 2009 al 2015 en Alba Itatí Solís. Desde el 2017 hasta fines del 2019 nuevamente Benito del Puerto volvió a ocupar y en la actualidad el CCVC está dirigido por Alejandro Javier Gutiérrez.

En todos estos años, el Cidade también contó con el aporte de José Luis Larzabal quien hasta hoy detenta el cargo de “director artístico AH del Centro Cultural”.

 

Sus Salas

La Sala Oddonetto contiene a grupos de ensayo y talleres de formación en danzas. La Sala Quiroga privilegia a lo espectacular, pero también reserva días para ensayos y otras actividades.

Mientras que la Sala Kowalski está destinada a la exposición de artes plásticas y este año se abrió a nuevas propuestas enriquecedoras. El Hall de Entrada, conocido como el Barcito del Cidade, resultó un espacio que potenció el perfil del Centro: la alianza del arte y lo social.

En tanto por el Decreto 1746 en 2018, del Gobierno de la Provincia los lotes lindantes al Centro Cultural permitieron su ampliación duplicando prácticamente su superficie. De esta forma, actualmente también se encuentra en uso la Sala Marisil Ceccarini, acondicionada para su uso, mientras se espera la entrega efectiva de lo que será la Sala José Luis Larzabal.

 

Equipo de Trabajo

María Luisa Delgado
Norma Bautista Oliveira
Juan Carlos Franco
Gustavo Adolfo Rodríguez
Hugo Francisco Dartois
Guillermo Luis Busse
Nicolás Alfonso Silva
Guillermo Antonio Bejuk
Armando Horacio Ortellado
Ángela Ruth Cúndom
Estela Maris Bresiski
Fidelina Silvero
Ramón Ángel Martínez
Paula Romina Dreyer

 

Talleres estables

Artes escénicas: Danza: Guaynamérica Danza (Clases libres)
Profesoras: Marisil Ceccarini y Berenice Oliveira
Comedia Musical