Transición en Cuba: Raúl, una revolución diferente a la de Fidel

Por primera vez desde fines de los 50, no habrá un Castro en el núcleo del Gobierno o del Partido Comunista Cubano. Tras el anuncio de despedida del líder, el Congreso del Partido Comunista cubano debate sobre la economía.

18/04/2021 19:13

Presidida por el primer ministro, Manuel Marrero, la primera comisión examinó las críticas planteadas el viernes por Raúl Castro en su último gran discurso como máximo dirigente del partido, plasmadas en dos documentos con los lineamientos de política económico-social y la propuesta de reformas al modelo económico para los próximos cinco años.

En su informe central, el líder, de 89 años, llamó a desterrar “las chapucerías y la improvisación, potenciar la productividad y la eficiencia en el desempeño del sector estatal”, que representa el 85% de la economía del país.

También dijo que habrá que “imprimir mayor dinamismo al proceso de actualización del modelo económico y social”, que él mismo inició en 2008 con una cautelosa apertura al trabajo privado y la inversión extranjera.

Estas cuestiones son centrales para el país, dado que la economía afronta uno de sus peores desplomes en casi 30 años, golpeada duramente por la pandemia de coronavirus que, junto al bloqueo histórico que impulsa Estados Unidos, fue la principal responsable de la caída de entre un 8,5% y un 11% del PBI en 2020, de acuerdo a distintas estadísticas del Ministerio de Economía y de la CEPAL.

Si bien Cuba avanza en la fabricación de su propia vacuna, la situación sanitaria en la isla es cada vez más crítica, con un récord diario de doce muertes y 1.026 nuevos casos de COVID-19 en la última jornada, según informó el Ministerio de Salud.

Castro también se refirió a “la mentira, la manipulación y la propagación de noticias falsas” en las redes sociales que buscan dar la imagen de una Cuba “moribunda y sin futuro, a punto de colapsar y dar paso al estallido social”, un tema debatido hoy en la segunda comisión junto a otras cuestiones, como la labor de la organización partidista en la atención a la juventud.

Castro confirmó el viernes al abrir el VIII Congreso del Partido Comunista de Cuba que se despide del poder y que lo hace para dar ejemplo.

“Continuaré militando como un combatiente revolucionario más, dispuesto a aportar mi modesta contribución hasta el final de la vida”, aseguró, aclarando que “nada” le obliga a tomar la decisión, pero que lo hace por una cuestión de principios. “Creo fervientemente en la fuerza y el valor del ejemplo y la comprensión de mis compatriotas. Mientras viva, estaré listo con el pie en el estribo para defender el socialismo”.

Castro cesará este fin de semana como primer secretario del Partido Comunista, cargo que previsiblemente ocupará el presidente Miguel Díaz-Canel, a quien él mismo aupó a la más alta magistratura del país en 2018.

Según el líder comunista, Díaz-Canel es uno de los cuadros seleccionados para el relevo y “no es fruto de la improvisación”, sino que es un hombre preparado que “ha sabido formar equipo” en los años que lleva ejerciendo la presidencia.

El informe central de Raúl Castro al Congreso arrojó algunas claves del futuro con el que deberán lidiar sus herederos, comenzando por la economía, quizá la cuestión más estratégica y vital.

De sus palabras se desprende que la reforma económica es prioritaria y que la apertura al sector privado va adelante, pero con límites. Mencionó el trabajo por cuenta propia, recientemente ampliado por las autoridades, una medida que, dijo, fue “acogida con beneplácito por la población, aunque criticada por los que sueñan con la privatización masiva sobre los principales medios de producción”.

Castro se refirió también en su informe al viejo diferendo con Estados Unidos y denunció el incremento de la hostilidad y las sanciones con la administración de Donald Trump, haciendo un guiño al gobierno de Joe Biden -justo el día en que su administración reiteró que la isla no es una “prioridad” para EEUU.

“Cuba ratifica la voluntad de fomentar el diálogo respetuoso con Estados Unidos, sin que se pretenda que para lograrlo se realicen concesiones inherentes a su soberanía e independencia y ceda en el ejercicio de su política exterior y sus ideales”.

Advirtió, eso sí, que la agresividad del anterior Gobierno evidencia que cualquier cambio en las relaciones pasa por la eliminación del bloqueo. “No nos ilusionamos que es algo sencillo, sino que pasa por la política sensata del Gobierno norteamericano. Podemos tener una relación civilizada y respetuosa con nuestros vecinos, podemos establecer relaciones de cooperación y mutuo beneficio”, dijo.