“Fue como vivir en un mar de colores intensos”

La autora del libro “La ruta de los sueños” describe así a ese año y medio en el que desarrolló el escrito que rinde homenaje a quienes apuestan a la producción de la yerba mate. De manera inexplicable, Moglia dio forma a esta novela histórico-romántica y vida a sus personajes, sin conocer la “tierra roja”.

31/03/2021 20:06

Ana Emilia Moglia escribió “La ruta de los sueños”, la primera novela romántica sobre la vida de los yerbateros a nivel mundial. Y lo curioso, casi inexplicable, es que lo hizo sin haber viajado antes a la provincia de Misiones, donde la yerba mate es el producto madre.

Entrerriana de nacimiento, cordobesa por adopción, la autora entiende que lo sucedido sólo puede atribuirse a la “magia” que se generó al gestarse la idea y al plasmar en el papel, estas singulares historias que se tejen entre plantaciones, aguas cristalinas y caminos serpenteados enclavados en el intenso verde. “Soy nacida en Paraná, y hace 30 años resido en Río Cuarto, al sur de Córdoba, y jamás tuve vinculación alguna con Misiones. Hay algo que forma parte de la magia de este libro, y es que lo escribí sin conocer la provincia”, manifestó la escritora, que entiende que, “este camino de la escritura tiene un 50% de lógica, y otro 50% de magia, de esas cosas que uno no puede explicar”.

En 2012, a un mes de haberse editado su primer trabajo denominado “Al otro lado del océano”, Moglia sentía que era muy difícil poder escribir otro libro porque, como era nueva en este camino, “pensaba que ya había dejado todo en el primero. Pensaba que era difícil que apareciera una idea superadora. Pero durante un viaje familiar, se me olvidó llevar material de lectura, cosa muy extraña en mí”. Fue entonces que pidió prestada una revista que hablaba de temas de campo y que en la portada exhibía una fotografía de tareferos llevando las ponchadas al hombro. Asegura que a ésta situación siempre la describe como un flechazo. Tomó esa revista en sus manos y “me dije: acá tengo que construir una vida con estas personas, tengo que ir mas allá de lo que son las hojas de yerba, y hacer una novela histórico-romántica sobre la vida de los yerbateros, sobre lo que uno no conoce”, comentó. Añadió que, normalmente, a las personas que, “como yo, gustan de tomar mate, podemos decir, conocemos. Pero no se sabe lo que hay detrás. O la gente no tiene identificado lo que significa tener ese producto en el mate, todo el trabajo que hay detrás, todo lo que implica, la vida que tienen”. El problema radicaba en que Moglia no tenía quien la ayude porque “sabía que no podía viajar a Misiones, que era difícil desplazarse”.

Entonces se tomó el trabajo y empezó a anotar los emails de los paquetes de yerba mate a fin de poder comunicarse con alguien que le tendiera una mano. “Me respondió la gente de la Ruta de la Yerba Mate, que realmente es la que me ayudó en ese primer momento, porque el libro después tiene su desprendimiento (saldrá en unos meses, también reeditado por Editorial Planeta)”.

Para reflejar sus ideas de la manera más aproximada posible, los integrantes de “la Ruta de la Yerba Mate” fueron “mis ojos” en Misiones, porque “yo necesitaba saber a qué le tienen miedo los yerbateros, con qué sueñan, qué hacen al amanecer, qué hacen al atardecer, ir mas allá de un simple link para buscar información, que de por sí no resultaba fácil”. Como corolario, Moglia supo que el libro fue declarado de interés provincial en la Legislatura misionera, y casi al mismo momento se enteró que la suya “era la única novela sobre la vida de los yerbateros que hay en el mundo. Hay ensayos, poesías, pero no una novela”.

 

Impacto inexplicable

Cuando “La ruta de los sueños” salió a la luz, la autora fue invitada por la Asociación de la Ruta de la Yerba Mate, a viajar a Misiones. Lo hizo en compañía de Tamara Sternberg, editora de El Emporio Ediciones, de Córdoba. “Me llevaron a la estancia Santa Inés -distante a escasos kilómetros de Posadas-. Fue maravilloso para mi, fue emocionante, más allá de la declaración de interés, por muchas otras cosas. En ese viaje me di cuenta de la importancia de la lectura, de cómo promueve la imaginación, porque era muy difícil escribir un libro sin conocer el escenario, y sin embargo, cuando llegué al lugar, fue un impacto inexplicable” por las coincidencias encontradas.

Comentó que el escrito trata sobre los valores. “Es un homenaje, principalmente, a la amistad y a la perseverancia, a la libertad de elegir, a la libertad que como padres tenemos de brindar al dejar que los hijos cumplan con lo que ellos creen que son sus sueños aunque veamos que no sea el camino. Involucra más que a Teodoro Vennik, el personaje principal, a Pedro, que es su primogénito. Teodoro es un inmigrante ucraniano que llega a esas tierras y ve, al final de su vida, que el secreto y el tesoro estaba en el cultivo de la yerba mate. Es lo que le confiesa a su hijo antes de morir. Pedro crece con eso, y es el que realmente se dedica a producir”. Este joven pone todo el empeño en lograr el objetivo, el mismo con el que vivió su padre pero no pudo concretar. “Pedro es una persona que amé muchísimo porque es la perseverancia hecha persona. Para mí es quien encierra la misma esencia de los yerbateros, el caer, levantarse una y otra vez, el soportar, estar siempre dispuesto. Fue muy importante ese personaje”, manifestó.

El desprendimiento de este libro, que, “si Dios quiere, saldrá a fines de 2021, tiene que ver con la yerba mate aunque después vuela para otros lados”, entrelazando historias. “Es como el cierre de esta bilogía y que se llama ´Después de la tormenta´, para el que recibí la colaboración del ingeniero agrónomo Martín Conti. Sin su ayuda, hubiese sido imposible”.

 

Todo era nuevo

Consideró que este libro es “muy especial” por la tremenda investigación que tuvo que llevar a cabo, teniendo en cuenta que no conocía el lugar, pero, además, porque todo era distinto respecto de su hábitat. En Córdoba, la mayor inmigración provino de países como Italia y España, “mientras que allá era ucraniana y polaca, y algo de alemana. Era todo nuevo. Pero fue como vivir en un mar de colores intensos durante ese año y medio en el que se extendió el proceso. Meterme en la cabeza esas personas fue y sigue siendo inexplicable. La personalidad de este personaje creo que me llevó de las narices mientras lo escribía. Es un libro que amé escribir y que me demolió el corazón”, expresó Moglia, que asegura ser una asidua consumidora de la infusión. “¡Obvio que tomo mate. Me encanta el amargo pero lo tomo dulce también y hasta lo tomo sola, no tengo ningún problema!”.

Obviamente que “me encantaría poder volver a Misiones porque me quedé con ganas de conocer mucho más, de poder ir a más lugares, pero por sobre todo, poder estar allá, en esa tierra y poder presentarlo”, dijo para quien, en lo personal, hubo un antes y un después a la hora de preparar el mate. “Ahora estoy preparándolo, y se qué es lo que hay atrás de ese simple paquete de yerba”.

 

Ganas de seguir

Moglia reconoció que “quedé como vacía” después que culminó el libro pero no pensaba en un “desprendimiento (no digo continuación porque eso significaría que ´La ruta de los sueños´ no tiene un final, cuando sí lo tiene)”.

Y añadió que la historia es un poco especial. Eso fue en 2014, y en el medio escribió otros libros. “Tres o cuatro, no recuerdo”. En 2018, cuando estaba por viajar a la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, a presentar el último trabajo, que es “Con los ojos cerrados”, le diagnostican cáncer. Sucedió dos semanas antes de viajar, cuanto tenía todo listo (pasaje, hotel). “Fueron 48 horas de terror porque es algo que nadie espera. La noticia fue tremenda. Con el paso de los días, me sometieron a una cirugía y, de golpe, la vida cambio. Dio un giro tremendo. Pero mi tristeza pasaba porque no iba a poder ir a la Feria del Libro, no por el diagnóstico que había recibido. Creo que fue un mecanismo de defensa que se activó”, confió la autora, cuyo escrito recibió variadas críticas, de esas que llenan en alma, que llegaron desde distintos puntos de la geografía.

“Me dije, después de 28 años de trabajo, ¿tengo que quedarme quieta?, ¿qué hago?. Bajé despacio a mi biblioteca y busqué un libro que me habían regalado allá por 2015, en San Justo, provincia de Santa Fe. Es que los lectores son divinos y te regalan libros, cosas. Este era un ejemplar en el que estaban las vivencias de los sobrevivientes del tornado de 1973, que fue uno de los más crueles que sufrió Argentina y Latinoamérica. No se porqué agarré ese libro. Nunca lo había leído”, expresó.

Ya habían pasado cuatro años de “La ruta de los sueños”. Y como pasa, “en la cabeza se empezó a atar una historia, daban las fechas, para que una protagonista de los yerbales, pudiera tener su historia a través de este libro que empecé a escribir atravesando las quimios, los rayos. Todo ese año me aboqué a esa publicación, que para mi fue mi tabla de salvación, mi válvula de escape. Lo llamé ´Después de la tormenta´, por el tema, el tornado, pero en realidad yo estaba viviendo mi tormenta personal en la que me pasé escribiendo. Y fue un desprendimiento de la ´Ruta de los sueños´, que yo tanto había negado. Porque decía que ya estaba, que ya había terminado, y es como que estaba en mi corazón pero no lo quería tocarlo”, se explayó.

Madre de dos jóvenes, aseguró que “cerró de tal manera, que fue maravilloso escribirlo. Después de leer todos los trabajos, los referentes de Editorial Planeta llegan especialmente por ´Después de la tormenta´. Digo que es un libro que tiene mucho de magia porque si a mi no me pasaba lo que me pasó -que no se lo deseo a nadie en el mundo-, no se daba, no lo iba a escribir. Entonces cuando empecé a escribir ese libro, si bien había otros temas, tuve que retomar la cuestión de la yerba. Me tuvo que ayudar el ingeniero de una firma importante porque había que retomar el tema de los yerbateros”.

Indicó que “podríamos hablar de una bilogía. `La ruta de los sueños´ es una bilogía que -pronto- va a concluir en `Después de la tormenta´, pero donde siempre el eje central es la vida de los yerbateros. Es un libro que se tomó como referencia en muchas escuelas porque habla de circuitos productivos, y es un libro que se adapta a adolescentes o a adultos. Tiene la dosis justa de todo, por eso es tomado y adaptado a los establecimientos educativos”.

Lo que busca Moglia no es tanto las características físicas de las personas “sino que me gusta descubrir o trabajar con las personalidades. Aveces hay silencios que hablan, miradas que hablan. A medida que avanza la lectura uno se da cuenta de eso. Y la investigación es importante porque hay que tener mucho respeto por el lector. Concretamente, ´La ruta de los sueños´ es un libro que al sumergirse entre las páginas, los lectores como que no tienen vuelta. No te dicen: qué linda novela. Te dicen: ¡Amé la novela!. Es como que al que le llegó, le pegó fuerte. Porque son personajes que, si bien son ficcionales, trato que sean lo más parecidos a los de la vida real, que tengan que tomar decisiones aunque sean difíciles, que puedan arrepentirse, que sufren como cualquier persona, no son personajes superhéroes. Suena un poco raro que una persona nacida en Entre Ríos y que ahora, residente en Córdoba, venga a escribir un libro, pero es un homenaje a los yerbateros, es un homenaje al trabajo que hacen. ´La ruta de los sueños´ es un poco esa ruta que hace el personaje para poder llegar a cumplir los sueños de todos los protagonistas. De ahí proviene el nombre”.

Para la autora, sería un sueño cumplido poder venir a presentarlo en Misiones. “Lo que mas quisiera es volver. Con esta editorial aspiramos a tener una distribución increíble. De esta manera, todo el país sabrá lo que hacen los yerbateros. Quiero que la gente sepa lo que hay detrás de la yerba mate. Me empiezan a llegar imagenes de todos lados, no tengo yerbales pero siento que estoy ahí”, celebró.

 

En resumen

Como expresa Moglia en la contratapa de su obra: “El ucraniano Teodoro Vennik llega en 1897 al pequeño poblado de Apóstoles, en el territorio nacional de Misiones, y se instala en esa tierra colorada, dura, generosa, en la que conviven pobladores originarios, criollos e inmigrantes. Pronto conoce a Janica, una bella y callada joven polaca, con la que se casa. De esa unión nace Pedro, único hijo de la pareja. Pedro crece con el mandato que su padre le dicta casi como una premonición: en la yerba mate está “el secreto y el tesoro”.

A puro trabajo y esfuerzo funda Los Lapachos, un pujante establecimiento yerbatero. Para ello cuenta con el apoyo de Ela, su mujer, con la que tiene dos hijos: Amparo y Salvador. Cuenta también con la ayuda de Benicio Acuña, amigo de toda la vida y mano derecha en Los Lapachos, y de su hijo Rafael, nacido de madre indígena en circunstancias dramáticas. Desde pequeños, Amparo y Rafael son inseparables. Los juegos infantiles, los viajes con sus padres al mágico valle del este, el amor por la tierra misionera y por el “oro verde” que esta produce van forjando un vínculo que parece indestructible. Pero, cuando Amparo anuncia que desea ir a Buenos Aires a tomar clases de canto en el Teatro Colón, Rafael comprende que lo que siente por ella se fue transformando. Como si se le cayera una venda de los ojos, percibe de pronto que Amparo es ahora una mujer, una bella mujer que lo conmueve hasta lo más íntimo. Y ahora ella se irá… La ruta de los sueños es una historia de amores y desencuentros, éxitos y fracasos, pasiones y traiciones. Esta novela histórico romántica da vida a una serie de personajes inolvidables que no se rinden a la hora de perseguir sus sueños, al tiempo que retrata los comienzos de la industrialización de uno de los cultivos emblemáticos de Argentina”.