Libertad religiosa: “Argentina es un verdadero modelo hacia el mundo”

El 25 de noviembre de 1981, la Asamblea General de la ONU proclamaba su "Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones".

25/11/2020 06:00

El 25 de noviembre se considera el Día de la Libertad Religiosa, en conmemoración de la Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones, proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en esa fecha de 1981.

En ese marco, a través de un comunicado firmado por el secretario nacional de Culto, Guillermo Oliveri, y los subsecretarios y directores provinciales y municipales del área (entre ellos la subsecretaria misionera Roxana Barrios) celebran este “derecho humano que garantiza el texto de la Constitución de la Nación”.

“La Argentina es, en defensa de la libertad religiosa, un verdadero modelo hacia el mundo”, remarcaron las autoridades, quienes “valoramos la específica finalidad y asistencia religiosa, y en el contexto expuesto, la colaboración mediante las acciones de desarrollo social que realizan las religiones, en especial“.

Además, “reconocemos la ejemplar convivencia, y en ejercicio de la libertad religiosa, el diálogo entre las diferentes religiones, que es deber del Estado promover”.

“Desde el Estado Nacional, las Provincias y los Municipios, respetando jurisdicciones y ámbitos, reafirmamos nuestro compromiso de recíproca cooperación con las religiones, en procura del bienestar de la Nación y de
todos quienes la habitamos”, finaliza el documento.

La Declaración sobre la eliminación de todas las formas de intolerancia y discriminación fundadas en la religión o las convicciones proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas mediante su Resolución 36/55, considera que “uno de los principios fundamentales de la Carta de las Naciones Unidas es el de la dignidad e igualdad propias de todos los seres humanos, y que todos los Estados Miembros se han comprometido a tomar medidas conjuntas y separadamente, en cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, para promover y estimular el respeto universal y efectivo de los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción de raza, sexo, idioma ni religión”.

También que “la religión o las convicciones, para quien las profesa, constituyen uno de los elementos fundamentales de su concepción de la vida y que, por tanto, la libertad de religión o de convicciones debe ser íntegramente respetada y garantizada”.