“El Fondo va por primera vez por el control del tipo de cambio”

El organismo pondrá la lupa en llevar el valor del dólar extremadamente alto para que la economía pueda generar el flujo interno que necesita para poder cubrir el agujero de la falta de pesos. También mirará déficit fiscal y niveles de ingreso.

22/11/2020 09:30

El economista José Piñeiro Iñiguez en “Aire de Sábado”, por la FM 89.3.

El economista José Piñeiro Iñiguez (MBA de la Universidad de Harvard) habló en “Aire de Sábado”, por la FM 89.3 de las Misiones y se refirió a la negociación del gobierno con el FMI y pronosticó una suba de precios para los próximos meses. Destacó al banquero fallecido Jorge Brito.

 

¿Que nos dejó la reunión con el FMI?

La Argentina debe reestructurar el préstamo que tiene con el Fondo para poder cancelar el desembolso más grande en la historia que el FMI hizo en 2019 al gobierno de Mauricio Macri e instrumentar uno nuevo que incluya la deuda de U$45.000 millones más intereses.

El tradicional plan ortodoxo del Fondo, muchas veces doloroso, que pasa por ajustar ingresos y gastos para llegar a un breakeven (punto de equilibrio) en las cuentas fiscales en pesos esta vez incluirá tres pautas vitales: déficit fiscal, niveles de ingreso y tipo de cambio.

 

¿Hay que domar el dólar?

Pensando en países como la Argentina, acostumbrados a no cumplir con sus compromisos, el FMI focalizará su nuevo plan en el tipo de cambio del país que es alto en términos históricos, pero no lo suficiente para su problema actual.

El FMI quiere un tipo de cambio de equilibrio en la cual la economía se pueda sostener y ese valor hoy no es $80 porque el precio de las materias primas (commodities), como cereles, minerales y carne que Argentina vende al exterior está en valores muy altos y con una tendencia a seguir subiendo.

El país necesita exportar el stock de granos guardado -cercano a una cosecha completa- y tratar de hacer una permuta de importaciones, es decir producir localmente muchas de las cosas que se importa.

 

¿Se viene un ajuste?

Sin posibilidad de financiamiento internacional, Argentina necesita componer sus problemas de falta de pesos para poder estabilizar su economía mientras realiza el ajuste que le pide el Fondo de bajar el déficit al 3,5% del actual 7,5% del Producto Bruto. Este ajuste es importantísimo porque va ligado directamente con la pobreza con el final del ATP, el IFE, los subsidios y la actualización de tarifas de los servicios públicos.

Ahora, el ajuste sólo no alcanza y se necesita un shock como una devaluación para que más rápidamente se pueda cubrir el déficit y el proceso no sea tan traumático para unos y más parejo para todos.

Por primera vez el Fondo va a pedirle al país controlar el tipo de cambio con el valor dólar alto para que la economía pueda generar el flujo necesario para poder cubrir el agujero por la falta de pesos hasta que se pueda llegar al ajuste de gastos o generar ingresos necesarios.

Con la corrección del tipo de cambio el gobierno tendrá mayores ingresos por retenciones, medidos en pesos para afrontar el déficit.

 

¿Hay apuro para cerrar con el FMI?

A pesar de que el presidente, Alberto Fernández, diga lo contrario, realmente hay preocupación por cerrar la negociación con el Fondo lo antes posible para definir las herramientas básicas para el plan económico 2021.

 

¿Ayudó la carta de los senadores al FMI?

La carta hacia afuera es “zaraza” y hacia el interior representa los distintos sectores de poder dentro del oficialismo que ponen límites a posibles negociaciones desmedidas.

Por un lado, el massismo, que es muy proclive a intereses ortodoxos y de mercado, va por el camino de un ajuste más clásico.

Por el otro lado, el kirchnerismo, que tiene límites a un ajuste clásico del Fondo, trata de buscar una ingeniería diferente para el pago de la deuda.

 

¿Estuvo la mano de Cristina en la carta?

El mundo financiero está detrás de quien tiene el poder real y en la Argentina no lo tiene una persona determinada. La vicepresidente Cristina Kirchner, que gobernó el país durante muchos años, ejerce el poder con límites sobre lo que se puede o debe hacer. Al mimo tiempo, tiene una visión más geopolítica y de estadista que algunos otros con lo cual puede discernir entre lo urgente y lo necesario.

 

¿Hay plata en el Banco Central?

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) hoy está en un punto crítico con reservas de libre disponibilidad negativo. Tiene un goteo de entre 30 y 50 millones de dólares diario que se fugan en importaciones, en erogaciones de tarjetas de créditos y en los U$200 por día que la gente compra. También en gastos del Estado. Para un país normal eso es nada, pero para Argentina que no tiene dólares eso es un montón. Para compensar estos egresos, el BCRA recibe dólares por exportaciones y los depósitos en dólares que la gente tiene depositado en los bancos.

El resultado entre egresos, ingresos y gastos hoy da negativo y el Central tiene que solventar sus desembolsos corrientes con fondos de terceros que no debería tocar porque hoy no los puede devolver.

 

¿Hay solución?

Falta política para administrar el gasto estructural en la Argentina que es crónico, mal administrado y totalmente desmedido.

El gasto político es desmedido cuando se reparten fondos de forma indiscriminada en las provincias donde no va siempre acompañado de la producción y se transforma en superfluo. Estas características del gasto alguna vez en la historia habrá que corregirlas. Para bajar este gasto no se puede pensar en subir el ingreso.

Cuando elimines el IFE habrá mucha gente lastimada, pero ya tenías que ir preparando ese momento. Lo mismo pasa con el ATP y los subsidios al transporte. Estas ayudas eran correctas pero no se puede seguir con esos subsidios.

 

¿El aporte solidario sirve?

Ejemplos como el proyecto de aporte solidario y extraordinario -con media sanción en Diputados- tenemos miles de casos. El impuesto a las Ganancias era por única vez, pero aún sigue vigente.
Conceptualmente es erróneo y abarcará a más de 9.300 personas.

Argentina no puede transitar ahora por el impuesto a la riqueza y hace tres años atrás por un blanqueo de capitales que premió a la gente que durante años tuvo el dinero en el exterior. No es un proceso equitativo. Faltan políticas para que cada uno aporte lo justo y lo necesario y para que otros puedan verse beneficiados y no tengan un ajuste tan grande.

Probablemente mucha gente no pague y comience un juicio por el aporte solidario y extraordinario.
¿Qué va a pasar con esos fondos que no van a llegar para morigerar los efectos de la pandemia, los va a aportar el Estado o serán cero?

 

¿Habrá más déficit?

Si el dinero del impuesto a la riqueza los aporta finalmente el Estado, porque el tema se judicializa, será con mayor déficit fiscal y con más inflación que hoy, que ya es muy alta y se va a profundizar en el último trimestre del año y en 2021.

La clase media baja está hoy mirando cómo llenar la heladera.

Toda la asistencia estatal, antes o después, impacta via inflación porque no hay otro elemento que pueda absorber ese dinero inyectado sin respaldo.

 

¿Qué legado deja Brito?

Jorge Brito era el hacedor de su propio negocio (‘one shot man’), el impulsador y el gerenciador y negociador final. Era una persona diferente que transitaba la calle todos los días. Va a ser muy difícil su reemplazo en la organización.

Fue un personaje emblemático que conocía el sentir del argentino y tenía sensibilidad sobre las cosas que pasaban mucho más profunda que el resto. Conocía muy bien el caos del mundo financiero local. Si hubieran escuchado un poco más lo que tenía para decir respecto al mercado local algunas cosas hubieran funcionado de manera diferente.

Otra cosa destacable de Brito era que siempre apostó su fortuna en la Argentina: era dueño de bancos locales y un inversor agropecuario muy importante de la zona norte del país. También se destaca su faceta inmobiliaria a través de su hija Milagros Brito.

Jorge Brito tiene gran parte de su capital en la Argentina anclado a cosas a largo plazo como en agricultura, ganadería, bancos y real state (bienes raíces). No como otros empresarios que tienen sus capitales en el exterior y que pregonan como ser empresarios.