¿Habrá un nuevo aumento de combustibles?

El jueves de la semana próxima subirían de nuevo los precios de la nafta y el gasoil si se aplica el aumento de los Impuestos a los Combustibles Líquidos (ICL) y al dióxido de carbono (IDC), estipulado en el Decreto 488 de mayo pasado.

25/09/2020 15:25

Combustibles

Según la normativa del Poder Ejecutivo, los impuestos deberían actualizarse sobre la base de la inflación acumulada en el primer y segundo trimestre del año, que fue de 13,6%. Esta suba, a su vez, se traduciría en un alza en surtidor de 3,3% para las naftas y de 2,3% para el gasoil sobre los precios de la Ciudad de Buenos Aires.

¿Cómo se podría evitar el aumento? La primera opción sería que, mediante una resolución, la Secretaría de Energía posponga los incrementos o aplique un aumento parcial, algo que ya sucedió varias veces.

La segunda opción, y la que desataría el enojo de las refinerías -YPF, Axion, Raízen (a cargo de las estaciones Shell) y Puma Energy- sería que la actualización de los impuestos sea absorbida por ellas, lo que implica un aumento de sus costos. Esta medida se haría efectiva a través de YPF: si la empresa que tiene la mayor participación de mercado (55%), y que es controlada por el Estado, no traslada la suba de impuestos a surtidor, el resto no lo haría, porque la diferencia de precios sería muy grande en un sector tan competitivo.

De hecho, de avanzar con esa opción sería perder en ingresos casi la mitad del incremento de 5% que aplicaron las refinerías la semana pasada en el área metropolitana, lo que retrasaría aún más la recomposición de precios. Según las refinerías, los precios están atrasados hoy entre 4 y 5% en relación al de paridad de exportación (el valor que obtienen las empresas por el petróleo exportado, restándole los costos de transporte y las retenciones).

Ya en abril último, cuando el precio internacional del barril de petróleo se desplomó a casi US$25, el Gobierno aplicó un aumento del impuesto a los combustibles de 25%, que hubiera significado una suba de 5% en surtidor, pero que absorbieron las refinerías.

Pero la situación es distinta ahora: no sólo el precio internacional se recuperó a valores por encima de US$40, sino que la Secretaría de Energía quiere establecer de nuevo un barril criollo, para aplicar un precio sostén que encarece el costo del principal insumo de las refinerías.

Qué hacer con el impuesto a los combustibles será la primera decisión de corto plazo que deberá tomar Darío Martínez, el secretario de Energía que fue designado hace más de un mes, pero todavía no asumió en el cargo. Hoy se dio el primer paso para que la asunción se haga efectiva: la cámara de Diputados le aceptó la renuncia a su banca.

En el acumulado del año, los precios promedio de los combustibles aumentaron a nivel país 8,2% (en AMBA, 11,3%), mientras que en el mismo período, la inflación acumulada es de aproximadamente 20% y la devaluación en el mercado mayorista es de 20,64%.

A su vez, la demanda de combustibles todavía sigue 25% por debajo a los volúmenes de venta de febrero, previo a la pandemia. Esta situación es crítica para el sector. Según el mismo informe, el 65% de las estaciones de servicio está por debajo de su punto de equilibrio; es decir, trabajan a pérdida. Esto equivale a 3.100 bocas de expendio.

Fuente: lanacion.com.ar