Macro y Avon premiaron a cinco proyectos solidarios

Las mujeres ganadoras recibirán 200 mil pesos y un programa de capacitaciones para sus organizaciones.

06/09/2020 10:46

Las organizaciones sociales se reorganizaron para hacer frente a la situación social y, por sobre todo, para no dejar de brindar asistencia durante la pandemia. En este contexto, el Premio Fundación Avon apoya y visibiliza la labor solidaria de mujeres que con decisión y esfuerzo trabajan para achicar las brechas de desigualdad de género y mejorar la calidad de vida de sus comunidades. Por primera vez en 13 años, las cinco ganadoras se enteraron de su logro mediante videollamadas.

Con una fuerte representación del norte argentino, se develan los nombres de las cinco ganadoras 2020, cuyos proyectos fueron seleccionados por un jurado ilustre, entre más de 150 iniciativas de todo el país. Cada proyecto recibirá una asignación económica de 200 mil pesos y capacitaciones a los equipos, de la mano de Fundación Avon y Fundación Macro, en alianza estratégica.

Lorena Soza (24), de la Asociación Manos, de Salta. Presentó el proyecto “Generación Activa, Trato con Arte” que busca formar jóvenes promotores de salud, a través de espacios multidimensionales de formación y participación, en barrios de alta vulnerabilidad. En la provincia que encabeza el listado de embarazos infantiles en el NOA, el proyecto promueve la incorporación de saberes para la toma de decisiones responsables, con relación al cuidado el cuerpo, las relaciones entre pares, la información y sexualidad.

Yésica Beatriz del Milagro Gutiérrez (32), de la organización “Mujeres derribando barreras” (MUDEBA), de San Salvador de Jujuy. Es no vidente y busca brindar apoyo a otras mujeres con discapacidad a través de soluciones adecuadas a sus necesidades. En Jujuy existen 5.930 mujeres con discapacidad, según relevamientos oficiales, y es difícil encontrar espacios apropiados para su capacitación. El proyecto “Mujeres que Transforman la vida de otras”, busca responder a esta necesidad brindando cursos de formación profesional, espacios de fortalecimiento personal y talleres para facilitar su vinculación con la sociedad, a fin de lograr su independencia.

Jimena Llorente (36), Fundación Niwok, El Potrillo, Formosa. Representa la labor de la Fundación Niwok que acompaña a comunidades de mujeres Wichí hace más de 20 años, brindando herramientas de organizativas y productivas. El proyecto “Refacción Taller de Mujeres” busca mejorar el espacio físico para el desarrollo de las actividades de la Asociación de Artesanas Siwan’i, organización de artesanas, regido por los principios del comercio justo y el consumo responsable. El Taller de Mujeres es un espacio de encuentro e intercambio donde también se realizan capacitaciones sobre economía social y solidaria, derechos sexuales y reproductivos; administración y gestión de la producción artesanal.

Carmen Laffont (57), Centro de Educación Básica para Jóvenes y Adultos (CEBJA) “Marilin Penna de Ferro”, Maipú, Mendoza. Es docente y directora del CEBJA, adonde asisten personas de los barrios 12 de Octubre y Virgen del Pilar. Junto al equipo de docentes, detectaron un gran número de mujeres-madres que no acceden al servicio de educación, al tener a cargo hijos e hijas y no contar con redes de contención familiar. El 70% abandonó la escolaridad formal primaria o secundaria, otro 20% nunca asistió a la escuela. Así se gestó el proyecto “Ni vos, ni yo… Nosotras”, que busca crear una guardería para los hijos de las mujeres-madres que estudian por la noche. Además, se ofrecerán talleres de informática, para promover la alfabetización digital, y facilitar su inclusión laboral.

Ana Rodríguez (45), Instituto de Ciencia y Tecnología Regional, Santa Catalina, Jujuy. Es doctora en psicología y especializada en Derechos Humanos. Trabajadora incansable por los derechos de la infancia, presentó el proyecto “Sistemas de competencias en perspectiva de género, para la prevención de la violencia en niñas y adolescentes en la Puna de Jujuy”. El objetivo es fortalecer la articulación entre los equipos estatales de los sistemas de protección territorial, sociedad civil y las comunidades locales, promoviendo la corresponsabilidad y una mejor prevención de las violencias y protección de niñas y adolescentes puneñas.