Vivir en el punto más extremo de Argentina

En un contexto de frontera seca, las prácticas, los hábitos, las costumbres, y la lengua se hacen porosos y difíciles de distinguir entre una ciudad y otra.

25/08/2020 11:05

Ubicada en el punto más oriental del país, Bernardo de Irigoyen limita con dos municipios de distintos estados de Brasil, Barracão y Dionísio Cerqueira. A simple vista parece un gran barrio, donde los vecinos pasan inadvertidos para realizar las compras diarias.

El 11 de julio Bernardo de Irigoyen cumplió 99 años aunque los primeros registros datan de 1868, cuando Pedro II de Brasil, mandó a sus subordinados a través de esta frontera seca para que hicieran picadas en la selva y rumbearan hacia las orillas del río Paraná. Algunos dicen que en sus inicios se denominó “Barracón” porque los primeros habitantes vivían en tolderías a las que denominaban “barracas”. Otras versiones señalan que se llamaba “Barracón”, por los grandes galpones en los que se acopiaba yerba silvestre que, junto con la madera, fueron los principales ejes productivos que permitieron el desarrollo de la zona.

Los aventureros que hasta aquí llegaron y que con el tiempo se transformaron en colonos o comerciantes, se unieron en el esfuerzo y el sacrificio de otros importantes grupos que con el paso de los años poblaron el municipio. Con el tiempo se fueron levantando algunas casas, y el 11 de julio de 1921 y por Decreto 1612 del Poder Ejecutivo Provincial, se fundó el pueblo de Barracón. En 1936 ese nombre fue sustituido por el del excanciller argentino, Bernardo de Irigoyen.

 

 

Particularidades

Bernardo de Irigoyen se encuentra en el Departamento General Manuel Belgrano, y tiene una superficie es de 3.466 kilómetros cuadrados. Es muy particular por ser el punto más extremo oriental de la Argentina, ya que se encuentra a los 53° 38’ de longitud Oeste. Se halla a 846 metros de altura sobre el nivel del mar, produciéndose un microclima que lo diferencia del resto de Misiones, por sus temperaturas inferiores.

De acuerdo al ex funcionario municipal, Mario José Vázquez, la reconstrucción de la historia de la localidad se hizo en base a la recopilación de datos de libros, testimonios de pioneros y documentos públicos. Los primeros documentos que existen aquí, aparecen mencionados en los informes de la Comisión Nacional de Límites, que en 1887 junto a sus pares brasileños recorrió la región, y que subiendo por el Pepirí Guazú, se encontró entre dos poblaciones asentadas en lomas enfrentadas, separadas por el arroyo Pepirí y conocidas como Barracón.

Del lado argentino, no había caminos trazados, solamente picadas que se recorrían de a caballo o a lomo de mula que, pasando por Campiñas de Américo, terminaban en Puerto Piray donde las mercaderías y la yerba silvestre eran transportadas en barcos que navegaban el Paraná.

De acuerdo a los mismos registros, en 1898, Barracón ya tenía habilitado un Juzgado de Paz que sería oficialmente reconocido por Decreto Nacional del 18 de octubre de 1906. En 1907, ya había una comisaría a cargo del sargento Bautista Genes, que tenía a su cargo a dos agentes.

En 1908, llegó, atravesando la selva a lomo de mula, la maestra Concepción Zuviría de Lacava para crear y dirigir la Escuela Nacional Nº 49 –ahora Escuela de Frontera 604 – Intercultural Bilingüe Nº 1- junto a Rosa López. Luego se instalaría Gendarmería Nacional, y poco después, la delegación de la Dirección Nacional de Vialidad (DNV), que inicia la construcción de rutas. En 1914, Miguel de León fue designado Juez de Paz y encargado del Registro de las Personas. Ese mismo año la comisaría, con el comisario León Gutiérrez a la cabeza, ya contaba con un sargento, un cabo, y diez agentes, que disponían de diez mulas para movilizarse.

En los inicios, la economía de la región se sustentaba en la explotación de yerbales silvestres, paulatinamente sustituidos por la explotación forestal de araucarias y otras maderas nobles, que dieron lugar a la instalación de numerosos aserraderos y laminadoras.

Entre las décadas del 40 y el 60, se incrementó el contrabando de mercaderías hacia el Brasil, aprovechando la condición de frontera seca y la escasa vigilancia en la frontera. Un poco después, el incremento del personal de Gendarmería Nacional, limitó esta actividad. En adelante, hubo un incremento del comercio fronterizo que dio un gran movimiento económico a la localidad.

 

 

Crecimiento pronunciado

En las décadas del 80 y 90 hubo un gran crecimiento poblacional, un poco desorganizado, donde sobresalió el paraje de Dos Hermanas, situado a once kilómetros del casco céntrico. También se asentó la Compañía de Ingenieros de construcciones del Ejército Argentino, que colaboró reiteradamente con la Municipalidad en la construcción de varios edificios importantes, como el hospital de área, que fue suplantando a la unidad sanitaria, creada en noviembre de 1970, como la primera de la zona.

De acuerdo a registros del Archivo histórico de Bernardo de Irigoyen, que lleva adelante Silvio Fernando Novelino, esa construcción se realizó gracias a la colaboración de vecinos y el aporte de la intendencia, a cargo de Guillermo Wilmar Fernández. El espacio estaba ubicado sobre la avenida Del Libertador, frente al Hotel Farías, lugar que ocupa el renovado Juzgado de Paz.

El primer edificio tenía paredes de madera y estaba techado con chapas de cartón. Contaba con sala de espera, consultorio, enfermería, sala de internación con dos camas, farmacia, baño y un pequeño depósito. Los recursos profesionales, instrumental y mobiliario eran insuficientes, por lo que se realizaban frecuentes derivaciones de pacientes al SAMIC de Eldorado. En 1980 se realizaron mejoras y se amplió la sala con ladrillos recubiertos y chapas de zinc. Se sumó una sala de odontología, se amplió la sala de internación a cuatro camas y se construyó una cochera para la ambulancia.

La atención de los pacientes se realizaba hasta la medianoche, porque a partir de ese momento no había servicio de energía eléctrica. Las guardias diurnas y nocturnas las realizaban las enfermeras y, en su ausencia, los agentes sanitarios. La esterilización de agujas y jeringas se realizaba en una cacerola con agua que se hervía bajo la tenue llama de un calentador a alcohol.

Había un sólo médico -Arnaldo Pastor Valdovinos- que, proveniente de San Antonio, transitaba una vez a la semana los 30 kilómetros que separan a ambas localidades. En 1978 se radicaron en la zona los colegas Juan Carlos García Roth y Gabriel Susano Farfán, el primero especialista en enfermedades infecto-contagiosas y el segundo cirujano. Ambos se desempeñaron cubriendo la zona que va desde San Antonio y continúa por Bernardo de Irigoyen y Dos Hermanas hasta el paraje de la Intercontinental. Tiempo después llegó el odontólogo y los médicos del ejército, Carlos Borejko y Rubén Mendoza.

Un Jeep T80 hacía las veces de ambulancia para trasladar a los pacientes que necesitaban llegar a un centro médico de mayor complejidad. Si las condiciones del tiempo lo permitían, tras cuatro o cinco horas de viaje se llegaba desde Irigoyen al hospital de Eldorado.

Además de las dificultades del viaje por el estado de los caminos muchas veces la ambulancia no contaba con el combustible necesario para hacer la travesía, entonces se apelaba a la colaboración de parientes e instituciones. Cuando no era posible reunir el dinero, se trasladaba al paciente al hospital brasileño. Con la llegada de una nueva ambulancia el tiempo de traslado al Samic de Eldorado se redujo a tres horas de viaje.

 

 

Otras instituciones

El 22 de marzo de 1971 comenzó a funcionar la Escuela Normal Superior Nº 12 y Anexo Comercial. La iniciativa surgió como respuesta a la necesidad de la comunidad de contar con un establecimiento educativo de enseñanza media. Funcionó en una antigua casa de madera, cedida por la policía, ubicada al lado de la comisaría.

El ciclo básico comercial comenzó con 67 alumnos. Como director se desempeñaba Gualterio Sequeira, que también tenía a su cargo horas de geografía. Se destacó la tarea de Leonardo Petruk, Vilma Insúa de Belloni y Rosa Murunk de Sequeira. En 1973, gracias al aporte de la comunidad y del gobierno provincial , se levantó el edificio propio, inaugurado el 15 de mayo. En 1974 el establecimiento cambió su denominación para llamarse Escuela Provincial de Comercio Nº 9.

Según se rescata de las páginas del Diario El Pepirí, que fue fundado por el aduanero Flavio Marcelo Fernández en septiembre de 2010,
la Cooperativa de Agua Potable Bernardo de Irigoyen Limitada (COOPABIL) nació en 1976 por la necesidad de contar con un servicio que brindara agua potable a sus habitantes. Su creación se sustentó en la iniciativa popular y el apoyo económico del gobierno provincial.

La primera comisión directiva fue presidida por Gabriel Farfán (médico) e integrada por Luis Rieve (farmacéutico), vicepresidente; Raúl Alcaráz (docente), secretario; Werner Laimer (comerciante), tesorero; Raimundo Rojas (comerciante), primer vocal; Bertoldo Hinc (comerciante), segundo vocal; Ramón Mozquere (policía), vocal suplente; Mirta Echenique (docente), vocal suplente; Rubén Kiskis (comerciante), síndico titular, y Bartolomé Calvo (comerciante), síndico suplente. Durante ese mandato se inició la construcción de la infraestructura necesaria para la captación del agua, su potabilización y la distribución a los vecinos. El funcionamiento de la planta de agua potable data de 1981, cuando presidía la COOPABIL el docente Carlos Almeida, secundado por el comerciante Mario Capagli.

En los últimos años de la década del 70 se instaló una sucursal del Banco Provincia de Misiones. También se construyó un aeródromo que funcionó plenamente hasta 1982. En 1985, la creación de la Aduana de Bernardo de Irigoyen trajo nuevas expectativas a la zona, que fue creciendo de manera sostenida en todos los ámbitos.

 

 

Lo llamativo

El Parque Turístico Ambiental de Integración entre la localidad argentina de Bernardo de Irigoyen y los municipios brasileños de Barracão y Bom Jesús do Sul y Dionísio Cerqueira se extiende a lo largo de casi tres kilómetros lineales, integrando Brasil y Argentina e involucrando a varios municipios más de la región.

Las obras comprenden espacios de recreación y plazoletas que integran las localidades a las que alcanzan físicamente. Entre las dos lagunas artificiales sobresale un camino -anteriormente denominado pique- por el cual se puede pasar caminando de un lado a otro.