Mujeres y jóvenes entre los más afectados por la cuarentena

La investigadora Mariana Romero explicó el impacto que generaron en los hogares las primeras semanas del aislamiento social y obligatorio y advirtió secuelas en los niños.

04/06/2020 14:32

Un grupo de investigadores del CONICET llevó adelante el denominado “Informe Tiara” (un tipo de corona en el griego antiguo) en el que consultaron en las 24 jurisdicciones del país los efectos del aislamiento social, preventivo y obligatorio en los hogares.

La encuesta se realizó en las primeras semanas de la cuarentena por la pandemia de COVID-19 (30 de marzo al 12 de abril) entre más de 30 mil personas.

Luego de procesar las respuestas, el equipo de investigadores reveló las conclusiones: un fuerte impacto en los ingresos de los hogares donde las más afectadas fueron las mujeres que se encuentran al frente de los mismos. En cuanto a los grupos etarios, el integrado por los jóvenes de 18 a 29 años fue el que reportó menores ingresos desde los primeros días.

La médica Mariana Romero, es directora Ejecutiva e investigadora titular del Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES) e investigadora adjunta del CONICET. En diálogo con el programa Primera Plana de FM de las Misiones 89.3 se refirió informe en el que trabajó para su elaboración.

 

¿A todas las personas nos pasa lo mismo en esta cuarentena?

No, y ese creo es probablemente el hallazgo más interesante que tiene el estudio. No nos impacta igual y no nos va igual, es importante ver algunas de las diferencias, según los resultados de esas primeras dos semanas porque probablemente si pudiéramos repetir la encuesta, hoy algunos resultados no serían iguales.
A las mujeres nos va peor porque estamos más preocupadas, porque estamos más pendientes de la familia, porque nos impacta peor en el sueño, hay situaciones en que podremos tener distintas hipótesis, pero por las cuales a las mujeres les va peor.

También le va peor a los jóvenes, sobre todo en aspectos que tienen que ver con sostener sus ingresos y las preocupaciones que tienen. Por ejemplo, no tener suficientes ingresos para pagar el alquiler, para afrontar gastos que pudieran tener en términos de sostenimiento diario. Y también le va peor a quienes están en condiciones de mayor vulnerabilidad. Ese grupo lo evaluamos teniendo en cuenta cuál era la cobertura de salud que tenían y las personas que únicamente tienen la cobertura pública de salud, que sólo van al Hospital Público, a esas personas también les va peor.

 

Cuando usted habla de ingresos, ¿qué porcentaje de la población que participó de esta encuesta tuvo problemas en el grupo familiar?

Tres de cada cuatro personas que respondieron, estaban trabajando al momento en que se declaró la pandemia; y el 42% de esas personas reportó que era el principal aportante de la casa. Ahora, el 55% de las personas entendía que sus ingresos se habían visto afectados.

Es fuerte el impacto, por eso digo los jóvenes y las condiciones de ingreso, piensen ustedes en personas que no tengan un salario formal estable, la pandemia y el aislamiento afectó severamente sus posibilidades de seguir trabajando. En este rubro entra gente que se sostiene haciendo changas diariamente, pero también entra un albañil o un mozo de un restaurante, que no puede hacer teletrabajo. Entonces incide el grado de formalidad del trabajo que las personas tengan, pero también cuánto ese trabajo puede reconvertirse o no.

 

¿Qué afecciones tuvieron los jóvenes además de los ingresos?

Nosotros aplicamos en la encuesta una escala que mide malestar psicológico. Lo que vimos fue que entre los grupos que parecieran más afectados, los jóvenes parecen reportar mayor malestar psicológico moderado o severo que el resto de los grupos de edad.

Sólo para dar un ejemplo, los jóvenes (el 62%), reportó malestar moderado o severo comparado con, por ejemplo, el 26% de las personas de 60 años y más, o aún el grupo de adultos entre 30 a 59 años, que fue del 43%. Uno podría pensar que parte de ese malestar podría estar relacionado a las posibilidades de ingreso, pero también pensemos que los jóvenes suelen tener no solo la vida social, la vida en general mucho más afuera de los hogares, que una persona que tenga 60 años o más.

Las relaciones, los amigos, el estudio, ir a la facultad, todas esas cosas están en suspenso y eventualmente se resuelven por vía virtual, pero eso también impone una demanda que no es menor sobre la gente.

Dra. Mariana Romero sobre la educación a distancia¿Qué pasa con los chicos en esta modalidad que no es la escuela? Es una manera de aprender bastante diferente, que no está mal, pero no puede reemplazar ni la socialización ni la institución de la escuela, porque están lejos de sus pares y las pantallas no reemplazan el juego”.

 

¿Hay mucho miedo a enfermarse? 

La doctora Mariana Romero contó que en el informe surgió de las dos primeras semanas de cuarentena que “por un lado, el 95% de las personas encuestadas dijo que este era un problema de salud grave o muy grave. Efectivamente entendían la situación. Y la mitad de las personas consideró que el virus podía afectar a cualquier grupo de la población”.

También la gente había cambiado, ya en ese momento reconocía cambios de conducta que tiene que ver con la salud. Por ejemplo casi la totalidad había aumentado la frecuencia del lavado de manos; 9 de cada 10 evitaba saludar con un beso; el tema de cubrirse con el codo cuando se estornuda o se tose; no compartir el mate que debe ser una da las cosas más comunes y 6 de cada 10 ya habían dejado de compartirlo antes de la cuarentena. Creo que la afectación en términos objetivos del estado de salud, si bien la gente percibía que podía enfermarse y le da miedo que su familia se enferme, creo que el dato más importante es la afectación en las personas que tiene alguna enfermedad crónica porque, ya en esas dos primeras semanas de las personas que tenían alguna enfermedad que requería tratamiento o estudio, ya había habido cambios en los patrones de atención. De hecho un cuarto de esas personas que reportaban un problema de salud, declararon que habían interrumpido el tratamiento, estudios o controles de forma total o parcial, y eso es algo que creo debemos considerar después de 76 días del Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio (ASPO). Hay que pensar cómo sostener esos tratamientos que pueden ser críticos para su condición de enfermedad”, reveló.

Al respecto, agregó que “Pensemos también en la gente que habitualmente retira su medicación del centro de salud (Hospital o los CAPS) que podían estar cerrados, ¿cómo manejan esas personas la medicación? Está bien buscar alternativas como la atención remota vía teléfono o Whatsapp, pero eso lleva un tiempo hasta que se implementa, y quienes tienen enfermedades crónicas a veces no pueden esperar”, advirtió Romero.

 

Salud mental

La investigadora del CONICET y directora Ejecutiva del CEDES, Mariana Romero, fue consultada por FM de las Misiones 89.3 sobre las consecuencias mentales que puede generar el temor y el confinamiento.

Al respecto explicó que “No soy especialista, pero he estado leyendo los reportes y hay sobre la afectación de la salud mental. No todo el mundo está con las mismas condiciones, y no todo el mundo pudo haber iniciado el ASPO en condiciones de afrontamiento adecuadas. En la medida que éste se prolonga las personas que viven solas seguramente están más afectadas, como las personas que han visto severamente reducidos sus ingresos o el contacto con sus familiares. Pensemos también en las personas de la tercera edad con la expectativa de recibir a sus familiares con cierta asiduidad para ver si están bien, cuidados, atendidos o con la casa limpia. Todo eso es muy difícil de sostener a la distancia o solos. De hecho, hay reportes de incremento en el consumo de alcohol”.

Finalmente se refirió al impacto en la salud mental de los niños y jóvenes de este ASPO. Advirtió: “va a tener un impacto que creo que no tenemos que despreciar. De hecho ya están apareciendo los primeros reportes”.