La cuarentena, una oportunidad para reinventarse

El aislamiento social golpeó duramente a casi todos los rubros económicos. Sin embargo, en este contexto también surgió una nueva clase de emprendedores: los oportunistas de la pandemia.

31/05/2020 09:35

Mismo servicio. La empresa de transporte también ofrecerán menús ejecutivos para clientes vegetarianos.

La mayoría por necesidad de reemplazar los ingresos perdidos y otros que vieron en este nuevo contexto, la oportunidad para reconvertirse o hacer realidad una idea a la que le daban vuelta hacía tiempo y no la terminaban de efectivizar.

Uno de los rubros más afectados desde los inicios de la cuarentena, fue el turismo. Tanto las líneas de colectivos de larga distancia, como empresas de viajes y agentes de turismo, tuvieron que dar un paso al costado y ver cómo poco a poco el resto de las actividades se retoman, mientras que las de ellos continúan en stand by.

Y a pesar de que muchos están a la espera de volver al trabajo, otros se cansaron de aguardar y optaron por actuar. PRIMERA EDICIÓN te cuenta la historia de ellos: una, es la empresa de transporte Río Uruguay que innovó aunque dentro del mismo rubro en el que se desenvuelven. Por otra parte, el emprendimiento de Verónica, una agente de viajes que, por ahora, dejó de lado los tours para ponerse el delantal.

 

Del micro a tu casa

La empresa de ómnibus Río Uruguay (Av. Quaranta Nº 3837), innovó sus servicios y a partir del lunes ofrecerá el menú ejecutivo que solían dar arriba del micro, pero ahora lo llevarán directamente a los hogares.

Se trata de un servicio de envío de las mismas viandas que servían en los viajes de larga distancia. La nueva actividad permitiría a los empleados del catering de la empresa, mantener sus puestos de trabajo mientras dure la crisis del coronavirus

.“No sabemos hasta cuándo va a seguir esto o si vamos a poder volver a subirnos a un micro, y esta fue una forma de innovar aunque dentro del mismo rubro en el que trabajamos hace ya muchos años”, dijo a este Diario el empresario y titular de Río Uruguay, Darío Skrabiuk.

“Hace más de 70 días que no podemos trabajar y el personal ya no sabía qué hacer. Por suerte no tenemos deudas, pero cada vez se nos hace más difícil pagar a todos los empleados, además nosotros queremos trabajar”, contó y agregó que “en lugar de salir a pedir ayuda o quejarnos, optamos por pensar soluciones como equipo”.

Y así fue que decidieron el delivery de los menús ejecutivos que ofrecían en los viajes. “Como tenemos las instalaciones hechas, los ingredientes y el personal capacitado para hacer lo que viene haciendo hace tantos años, decidimos que en lugar de cocinar para los viajes, cocinemos almuerzos, como modo de solventar los gastos”, explicó.

En cuanto a la división de las tareas, Skrabiuk dijo que “la gente de la cocina se va a encargar de preparar los almuerzos, la gente de turismo va a recibir los pedidos y el resto del personal se los lleva hasta sus casas o comercios”. Las expectativas ante este nuevo emprendimiento, son altas. Tanto es así, que el empresario señaló que “quizás esto llegó para quedarse”.

Al respecto, contó que “la idea es ir viendo sobre la marcha, esto es prueba y error. Si todo sale bien, quizás cuando volvamos a la normalidad, el servicio de comida a domicilio continúe”. Además, sostuvo que “si con el tiempo hay que incluir panificados, también lo haremos y si hay que incluir más opciones de menú, lo incluimos”. El servicio podrá ser contratado diariamente, semanalmente o mensualmente con el gasto del delivery incluido. Incluye una entrada y plato principal a elección más postre y pan a $200. Para contactarse con el servicio, comunicarse al 3764102979.

 

“Busqué una receta simple en youtube y me mandé”

Verónica Baylac hace 25 años que es agente de viajes. “Cuando vi que la cosa venía para largo sabía que algo iba a tener que hacer”, dijo a este medio.

“Esto nos atravesó a todos y en lugar de deprimirme o buscar ayuda, lo tomé como una oportunidad para re-inventarme y hacer algo nuevo por mí y para mí. Ese fue el secreto, lograr una satisfacción personal”, aseguró.

Simple. Verónica define el estilo de sus budines como “sencillos, caseros y sustentables” y considera que ahí radica el secreto del éxito.

Para ella, la idea de vender budines, se dio de manera espontánea: “No fue un emprendimiento que proyecté sino que una tarde cociné un budín para mis hijos y justo vino a casa una amiga que es cocinera, y le convidé un pedacito del budín y le encantó. Me dijo que era espectacular y que “se vendía solo” Y bueno… como tengo alma de vendedora, lo adorné un poco, le saqué una foto y la subí a mi instagram”, contó y agregó que “ese mismo día vendí ocho. Es el alma de vendedora: lo hice, no lo pensé. Total, si me salía mal y no vendía bueno… a otra cosa”.

Así comenzó con su emprendimiento que hoy ya alcanzó los 65 budines vendidos en dos semanas. “Primero empecé con los de mandarina y después fui probando con naranja y jengibre, banana, pera… creo que la gente se enganchó porque les gustó que sean simples, caseros y sustentables porque el packaging es súper sencillo, sin envoltorio… eso parece que gusta”, explicó. Además, sus habilidades como vendedora de viajes más lo aprendido en un curso de producción de contenido de redes que hizo a fines del año pasado, fueron claves en el éxito de los budines. También “se generó un ida y vuelta con la gente porque empezaron a sacarle fotos a mis budines en sus casas, y nos etiquetamos… Hay gente que hacen toda una producción”, contó Verónica.

La nueva emprendedora culinaria aseguró que “creo que es un proyecto que vino para quedarse. A mucha gente le da vegüenza salir a vender comida u ofrecer cosas por cuenta propia, pero yo estoy acostumbrada”, dijo.

Y es por ello que ahora no sólo las personas retiran los budines a domicilio, sino que Vero comenzó a ofrecer en almacenes y negocios. “Me compran por cantidad”, dijo entusiasmada y agregó que también “me enganché con un merendero, entonces por cada budín es un vaso de leche para ellos”, concluyó.

 

Invertir en nuevos negocios

Cabe destacar que muchos de los beneficiarios del bono de $10.000 del Ingreso Familiar de Emergencia (IFE) y también algunos de los que accedieron al Asignación Universal por Hijo (AUH) decidieron invertir ese dinero en pequeños emprendimientos.

Una fábrica de muebles, una peluquería en casa, elaboración de empanadas y panes saborizados, confección de barbijos personalizados, verdulerías y venta de alimento para mascotas, entre otros. Muchos son los que decidieron apostar por una nueva fuente de ingresos temporal para algunos, pero que será permanente para otros.