Campo Ramón busca reconstruir su historia

En los inicios se denominó colonia Mariano Moreno. Si bien ese nombre ya estaba instituido, aseguran que nunca se arraigó entre los pobladores. “Las historias de nuestros pueblos se reconstruyen, básicamente, a través del relato oral”, manifestó la profesora y licenciada en historia, Mirtha Monge, quien forma parte del grupo que impulsa este gran trabajo de recopilación de datos.

06/05/2020 22:27

Como cada localidad, Campo Ramón busca reconstruir su historia y que sus hijos sepan cómo fueron los comienzos y la evolución del municipio que el 30 de noviembre celebrará su 75 aniversario. Es por eso que desde la comuna se inició un movimiento para dar vida al anhelado proyecto. La licenciada en historia, Mirtha Monge, es una de las integrantes del grupo de investigación que, a pesar de la pandemia, continúa leyendo e intercambiando bibliografías. Sabe mucho del tema ya que su tesis fue elaborada en base a un recorte de la historia de Campo Ramón.

Contó que el 10 de marzo recibo una invitación del presidente del Concejo Deliberante, Enrique Skavinsky, un exalumno suyo, quien le manifestó que “habían empezado a investigar un poco acerca de los orígenes de la localidad pero que le gustaría que me sumara para dar otra mirada. Por supuesto que a mí me encantó la idea”, relató a Ko´ape, quien basó su trabajo de tesis sobre la llegada de los inmigrantes italianos a la zona.

Al primer encuentro asistió la profesora y licenciada en historia Mirta Monge, quién fue parte de la comisión de la Junta de Estudios Históricos de Oberá; el profesor de historia Jonhatan Maciel, el periodista Alejandro Zabala, las docentes Mariana Adams y Raquel Munaretto, el edil Sebastián Montenegro, y el presidente del Concejo Deliberante de Campo Ramón, Enrique Skavinsky.

Fue así que participó de la reunión, en la que además estaba el mismo Skavinsky; el periodista Alejandro Zabala, el concejal Sebastián Montenegro, la docente Raquel Munaretto, interesados en formar parte de ese equipo de trabajo de reconstrucción de la historia de Campo Ramón. Ese fue el primer contacto. Estábamos todos entusiasmados, habíamos empezado a delinear la manera en que iba a seguir el trabajo, la recopilación de datos, biografías, ver a posibles informantes, descendientes de los primeros pobladores, cuando nos sorprendió esta pandemia y nos quedamos quietos. Todo ese trabajo de campo, de entrevistas quedó suspendido por el momento”, lamentó.

Monge tiene entendido que “no queda nadie de los primeros. Cuando hice mi trabajo tuve la oportunidad de entrevistar al señor Trícoli, que fue uno de los primeros que vinieron. Después hablé con Margarita de Filipin, que vino mucho más avanzado en el tiempo. Lo que me consta que hay descendientes de los pobladores, entonces queremos hacer la reconstrucción de la historia con esos testimonios. El testimonio oral es la herramienta básica que vamos a utilizar”.

La tesis de la licenciada fue en 1997, y el reporte que hizo fue desde 1920 a 1940. Pero el trabajo que “pretendemos hacer con este grupo es un recorte que puede extenderse, a lo mejor, por diez años más. No porque no tengamos ganas de seguir trabajando más, sino por el tiempo. Un trabajo de investigación lleva un buen tiempo, y ellos tenían la intención de hacer una presentación o un avance del trabajo para el mes de noviembre en ocasión del aniversario de Campo Ramón. Pero como están dadas las cosas no creo que podamos llegar”.

Admitió que su trabajo representa una parte de esa historia, pero que no es el único realizado. “Hay que reconocer que los libros históricos de cada una de las escuelas tienen también datos muy interesantes que abarca mucho más del trabajo que hice. Mi tarea fue llegar a hacer un aporte. También tengo entendido que el profesor Yonhatan Maciel hizo un trabajo de investigación muy interesante acerca del nombre de Campo Ramón. También allí hay un punto interesante a seguir investigando y aportando para el conocimiento de la comunidad”, agregó.

Otra cosa interesante que rescató de este primer encuentro que tuvieron es que “inmediatamente el concejal Skavinsky tomó la posta de crear la Junta Histórica de Campo Ramón. A pocos días del encuentro, me entero de esa iniciativa sobre la que habíamos charlado en esa oportunidad, él quedó entusiasmado con la idea y a los pocos días puso en marcha la idea y que en breve le darían la legalidad a través de la ordenanza municipal”.

El objetivo es recabar documentación, libros de actas, fotografías y todos los aportes que la comunidad pueda cooperar, para elaborar el libro histórico de Campo Ramón. Con ese fin ya se conformó la Junta de Estudios Históricos. El propósito es mantener viva la memoria e ir contando a los jóvenes cómo se fundó y creció la localidad. Este libro será de gran utilidad para consulta de alumnos e instituciones, que encontrarán en él, desde los primeros habitantes la conformación de las instituciones y datos geográficos.

Al explicar el motivo de su tesis sobre Campo Ramón, la docente recordó que su padre es oriundo de ese municipio. En realidad, “toda la familia paterna tiene sus orígenes en Campo Ramón. Y dos años antes que me recibiera de profesora de historia me llamaron desde el Bachillerato Nº 16, ofreciéndome unas horas. Y seguí vinculada a esa comunidad hasta que me jubilé y un poco más también. Hubo un entendimiento muy fuerte que es lo que me motivó a elegir ese tema. Aparte todo lo que hace a las corrientes inmigratorias siempre me atrajo, la llegada a la Argentina de los inmigrantes en general, y en particular a la Zona Centro de Misiones. Y en Oberá, que es conocida como la Capital del Inmigrante, -de donde es oriunda y donde reside- me fluye información constante”.

Confió que las familias que se asentaron en Campo Ramón vinieron en su mayoría desde el Norte de Italia. El trabajo que hizo, se basa en italianos como Carrara, Di Lorenzi, Trícoli. Los dos primeros vinieron de Erto e Casso, un pueblito del Norte. Hicieron su entrada por el puerto de Buenos Aires. Algunos fueron a Córdoba, otros a las provincias del Sur, y fue en esos lugares donde obtienen información sobre las ventajas de ofrecía el Gobierno para que se instalen en esta zona: la facilidad para obtener la tierra, y los elementos de labranza. Además, tenían noticias de la yerba mate, que se estaba pagando bien y que era el producto con el cual ellos se podrían salvar o hacer la “América”, como comúnmente se decía. “Eso los atraía”, graficó, y continuó: “No son el único grupo étnico que llegó hasta Campo Ramón, si bien es el más numeroso, hay otras nacionalidades que se hicieron presentes. Sin ir más lejos, los suizos tienen una colonia importante. Todos se dedicaron a la agricultura, que es la característica económica de esta localidad. La plantación de la yerba, alto de tung y té, y después los productos para sobrevivir en esa primera etapa como el poroto, mandioca, maíz”. “Por ahí hubo algo de extracción de maderas, pero en menor medida. Fundamentalmente era la producción de yerba mate. Cuando ellos llegaron, esas tierras eran fiscales. Antes de denominarse Campo Ramón se llamaba colonia Mariano Moreno. Ese nombre si bien estaba instituido, nunca fue arraigado”, expresó.

Ahora jubilada, Monge tiene mayor libertad para trabajar en estos temas de investigación porque cuando estaba en actividad “no podía, y me gusta mucho”. Realiza, además, otra actividad que le permite estar en contacto con esto de la historia. Pertenece al grupo de la “Murga del Monte”, que se apresta a cumplir los 20 años. “El primer trabajo de la murga tiene que ver con la historia de la Capital del Monte. La obra se llama ‘De Yerbal Viejo a Oberá’, que justamente cuenta sobre la llegada de los grupos de inmigrantes a Oberá hasta 1960, que es cuando nevó en la ciudad. Uno va despuntando el vicio de la historia y con esto de la actuación siempre estoy rondando sobre todo lo que tiene que ver sobre historia y dentro de ella, con lo que hace a la inmigración”.

MOTIVADOS. Primera reunión realizada en Campo Ramón.

La gente siempre lo identificó como los Campos de Ramón. “Hay varias versiones del origen del nombre, pero las más acertadas por ahí tienen que ver con que Ramón era un habitante de la zona que, al parecer, se hacía de la yerba de una forma no muy legal. Entonces lo venían persiguiendo y para zafar quema su depósito, entonces desde lejos se observaban el fuego de los campos incendiados de Ramón. Queda como referencia y después los pobladores se familiarizaron con esa identificación, al punto que, si hoy decimos que ese lugar se llamaba Mariano Moreno en algún momento, más de uno se sorprende. Al punto tal que cuando se va a municipalizar se adopta el nombre de colonia Campo Ramón, que tiene como dos núcleos importantes que es el propio Campo Ramón y Villa Bonita. Pero ese es otro tema de investigación muy interesante, que ocurre en más de un lugar de nuestra provincia. Esos barrios que van creciendo con tanta fuerza y celeridad que quieren independizarse”, explicó, entusiasmada Monge.

La intención del grupo es seguir trabajando. Mientras dure el COVID-19 “estaremos leyendo alguna bibliografía que estamos intercambiando”, sobre este municipio que queda a unos veinte kilómetros de Oberá. Insistió con que estas historias de “nuestros pueblos” se reconstruyen, básicamente, a través del relato oral. “Esa es la parte que por ahí está frenada por causa de la cuarentena. La idea es que, ni bien podamos salir, vayamos a hacer estas entrevistas y a visitar las escuelas que tienen esos libros históricos ricos en cuanto a información. Hicimos la localización de los establecimientos y planificamos a qué vecinos podemos ir a visitar pero dependemos que nos digan cuando podemos salir. Por ahora ‘quedate en casa’”, invitó.

Preocupado por el tema, el concejal Skavinsky señaló que “no tenemos un historia escrita, todo es por mito o lo que se habla, entonces dijimos, vamos hacer un libro, lo bueno es que la misma comunidad empezó a juntar fotos, todavía tenemos personas grandes para entrevistarlas, eso será un punta pie inicial”