Residente y esa bendita costumbre de autosuperarse: bienvenido “René”

Sin dudas este tema es una de las mejores composiciones de los últimos años. Mirar hacia atrás y realizar una revisión de nuestras vidas no siempre es algo sencillo. Un tema que golpea hasta la última fibra de nuestro ser. Sencillamente exquisito e imperdible.

02/03/2020 13:39

A veces, mirar atrás supone llegar hasta la profunda raíz de todo. Un viaje doloroso, pero también inspirador. René Pérez Joglar, conocido como Residente, la mitad de Calle 13, una de las más grandes e influyentes bandas latinas del último cuarto de siglo, acaba de protagonizar uno de estos viajes a través de “René”, su nueva canción.

René es, en palabras de su autor, “la canción más importante” de su vida. Más que una hipérbole del músico puertorriqueño, es toda una declaración reveladora: Residente tiene una buena colección de canciones importantes pero en este caso lo indica porque suena a verdad. Es más: es verdad.

“René” es una monumental composición, quizá ya una de las más grandes canciones de su carrera, que se antoja con apenas unas horas en el aire como una de esas composiciones que atraviesan el tiempo y el espacio.

Titulada con el verdadero nombre de su creador, la nueva canción es en sí misma una inmersión absoluta en la propia vida de Residente. Es una obra confesional que impacta por su honestidad desde el primer verso.

“Desde pequeño quería ser beisbolista, no llegué”. Es lo primero que dice la voz del narrador. Una voz que más que cantar o rapear lo que hace es abrir en canal un alma, la de su protagonista, Residente, la de un hombre que se esconde detrás de una estrella.

Un hombre llamado René que ha presentado así la canción en su cuenta de Twitter: “Una noche me sentía muy mal, estaba en México, el estadio esperándome, y yo no quería salir del hotel. Llamé a mami porque quería tirarme del balcón y no sabía porqué. Esa noche llegaba un amigo y se quedó conmigo. Al otro día comencé a escribir este tema”.

 

 

Líricamente, René es como si Residente se hubiese tirado por el balcón y durante la caída viese pasar su vida. Una existencia marcada por aquellas cosas que se saben y otras que, en cambio, se pueden intuir pero no se saben.

La vida hecha música. O la música, con esa base moderna y simple de cuerdas y piano, latiendo con vida propia.

René es como el cometa Halley, el único cometa a simple vista que quizás aparece dos veces en una vida humana. Es una canción que no aparece muchas veces en la carrera de un artista, dejando en los oyentes un rastro brillante difícil de olvidar. Un rastro que marca en el aire el peso de sensaciones universales como la depresión, la ansiedad, la soledad y el fracaso. Y una que planea en toda la canción, como el cometa: la búsqueda de uno mismo, resumida en su verso final. “Yo quiero volver a ser yo”.

Fuente: elpais.com