El lugar donde vivía “El Cuerero” Barbosa y el temor de sus vecinos a que regrese

El sospechoso de cometer el crimen dejó todas sus pertenencias e incluso ropas y alimentos para niños en su vivienda, lo que refuerza la teoría de que mantuvo a la víctima aislada de su familia en ese sitio.

22/02/2020 08:34

DEJÓ CASI TODAS SUS PERTENENCIAS. La casa donde residía el sospechoso de cometer el femicidio y donde se cree tuvo aislada a la víctima.

La precaria vivienda de madera está intacta y tal como la dejó su único habitante, Valdir Prestes Barbosa (34), el brasileño conocido como “El Cuerero”, sospechoso de matar a Sonia Fátima Cerpa (40).

Aún hay restos de envases de leche, pañales, zapatos de niña, cintas para el pelo, mercaderías a medio consumir, quizás del tiempo en que la víctima estuvo aislada junto a sus hijas en ese sitio inhóspito y donde los vecinos más cercanos se encuentran a 150 y hasta 200 metros.

Los lugareños conocen esa zona de Dos Hermanas como Laguna Azul. Allí vivió el presunto asesino sus últimas horas antes de convertirse en el hombre más buscado de la provincia y de la región.

PRIMERA EDICIÓN estuvo en ese lugar. La casilla de madera de 3×4 metros, con un baño improvisado con un pozo y un tacho de plástico está rodeada de pinos. En la parte trasera de la propiedad aún se encuentra una pequeña huerta, con maíz, mandioca y algunas verduras con las que subsistía el ahora fugitivo. No cuenta con electricidad ni agua potable.

Valdir Prestes Barbosa (34), el brasileño conocido como “El Cuerero”, sospechoso de matar a Sonia Fátima Cerpa (40).

Su apodo de “El Cuerero” era porque se ganaba la vida haciendo artesanías con cuero de vaca, como ser llaveros, trenzados, riendas, correas y demás objetos que se utilizan para labores rurales. Su taller de talabartería improvisado era su casa.

Allí guardaba parte de las herramientas, que abandonó en su huida, al igual que los retazos y tramos completos de cuero, algunos ya secos y listos para ser trabajados y otros que evidentemente fueron recién adquiridos.

A veinte metros de su casilla se encuentra una edificación de madera abandonada, que de acuerdo a vecinos años atrás fue un templo, un lugar de oración. Sin embargo en su interior hay colchones y ropa vieja.

No se descarta que en ese lugar también estuvo residiendo o llevando a la víctima en ese casi mes que ella estuvo prácticamente incomunicada de su familia.

 

Solitario e insociable

Vecinos de “El Cuerero” aceptaron dialogar con este Diario siempre y cuando se reserve su identidad. Es que manifestaron tener temor mientras el acusado siga fugitivo.

“No podemos creer lo que hizo, es un joven que no hablaba con nadie. Nos enteramos que cometió delitos en Brasil. Era solitario, a veces venía el moto taxi que contrataba para hacer viajes”, dijo un hombre tras hacer una pausa en su trabajo en la chacra. Luego opinó una mujer, quien hizo hincapié en que todos temen que “El Cuerero” regrese.

“Hace unos cinco años vivo sola con mi hija y dos nietos. Se notaba que era mugriento y traía desconocidos. Una vez le regaló pescado a mi nieto chiquito y le dije que nunca más vuelva a aceptar nada de él, me daba rechazo. Siempre le tuve miedo, vivía solo y nada sano trae vivir en una tapera durante tantos años. Iba y venía contratando el moto taxi. A Sonia (la víctima) la vimos con él y no sé si aguantó un mes. Él no le dejaba hablar con nadie y si llegaba alguien el ‘atropellaba’ a la visita”, puntualizó.