Grieta por el Campo San Juan: por qué es tan importante para Misiones

Antes de dejar la EBY, Martín Goerling firmó la decisión de traspasar la reserva a Parques Nacionales. El ex gobernador Hugo Passalacqua instruyó a la Fiscalía de Estado que defendiera la pertenencia de las tierras.

16/12/2019 07:00

Antes de dejar la conducción de la Entidad Nacional Yacyretá, el macrista Martín Goerling firmó la decisión de traspasar la reserva Campo San Juan, ubicada en el Departamento de Candelaria, al Estado Nacional, particularmente a la Administración de Parques Nacionales para crear un área protegida.

Se trata de un espacio de 5.160 hectáreas de gran valor estratégico, histórico, ambiental y cultural que la EBY adquirió en 2009 a su último dueño como una área de compensación por las tierras inundadas.

El gobernador Hugo Passalacqua, también antes de dejar su cargo en el Ejecutivo Provincial, instruyó a la Fiscalía de Estado de Misiones que defendiera por vías administrativas y/o judiciales la pertenencia de las tierras de esa reserva para la Provincia de Misiones.

Después de casi cuatro años de buena relación, sobre el final de los mandatos de Passalacqua y Macri, se abrió una grieta entre Misiones y la Nación por la posesión de esas tierras. Se cree que ahora, en la gestión de Oscar Herrera Ahuad y Alberto Fernández, se podría llegar a un acuerdo administrativo con la Nación para evitar la vía judicial. Las relaciones entre los Estados serían mejores que antes.

 

Importancia del Campo San Juan

Así como Misiones reclamó en un momento que Nación restituya el Parque Nacional Iguazú a Misiones, también hubo un proyecto en el Senado, presentado en 2017 por Sandra Giménez, para que se restituya el Campo San Juan para desarrollar un área protegida que permita preservar el patrimonio ambiental, histórico y cultural.

Incluso antes, en 2014, la Legislatura de Misiones declaró como Patrimonio Cultural y Turístico a los restos del antiguo Ingenio Azucarero de Campo San Juan, que fue la primera industria que tuvo la provincia que integró la producción agrícola e industrial. Pero la Reserva Compensatoria siguió siendo un espacio de la EBY destinado a reponer para el bien público áreas que fueron afectados por la represa y nunca se traspasó a Misiones, por lo tanto el Parque Provincial nunca se creó.

Actualmente se encuentran los restos materiales del Ingenio, donde llegaron a trabajar, según el Censo Económico Nacional de 1895, hasta medio millar de empleados. El complejo fue fundado en 1883 por el entonces gobernador del Territorio Nacional de Misiones, Rudecindo Roca, hermano del presidente en aquel entonces Julio Argentino Roca. Allí se desarrolló una moderna planta de molino y destilación de última tecnología para la época, cuyos restos permanecen en la zona. Aún hay vestigios de un ferrocarril que recorría ocho kilómetros por una vía férrea de trocha angosta, que uniría fábrica con plantaciones y viviendas.

El ingenio fue vendido a Otto Bemberg en el año 1894, quien lo tuvo en funcionamiento hasta 1903, año en el que se cerró definitivamente.

Desde el punto de vista ambiental, que no se haya creado el Parque es preocupante teniendo en cuenta que la ecorregión de Campos y Malezales, tan amenazada, tan poco representada en nuestro país (apenas el 1% del territorio nacional) y tan escasamente protegida (sólo unas 2.800 hectáreas) pueda sumar así más de 5.000 hectáreas invaluables para su conservación a perpetuidad.

A favor del planteo de Misiones consta que es la provincia con la historia más sólida en materia de conservación de la biodiversidad, protección ambiental y consciencia institucional por la preservación del patrimonio natural.

De hecho su red de parques y reservas naturales protegidas, obra del ecologista Luis Rolón, recibió en su momento distinciones nacionales e internacionales.

Aún siendo una Provincia de pequeñas dimensiones, 3.000.000 de hectáreas en total, preserva un tercio de ella para cuidar el 52% de la biodiversidad de la Argentina, que se halla en su espacio territorial.

El Campo San Juan está a 40 kilómetros de Posadas, se extiende entre la ruta nacional Nº 12 y el río Paraná, entre los arroyos Santa Ana y San Juan y fue declarado “Área de importancia para la conservación de las aves” (AICA), dada la presencia de varias especies amenazadas de extinción como el tachurí coludo (Culicivora caudacuta) y el yetapá grande (Gubernetes yetapa).

Se puede acceder por la ruta 12, luego de cruzar el peaje, se continúa unos pocos kilómetros y se ingresa a la izquierda por un camino de tierra durante unos 8 km hasta llegar al río, casi en línea recta con la Cruz de Santa Ana.

El lugar fue escenario del histórico motín liderado por el guerrero indio conocido como Yancamil, quien junto a indígenas ranquel que trabajaban en el ingenio azucarero saquearon el establecimiento y se fugaron al Paraguay.

 

Defensa institucional

El ex gobernador Passalacqua afirmó oportunamente que Campo San Juan “es suelo misionero, es nuestro. Yo les pido que dejen (refiriéndose a la EBY) esas casi 6 mil hectáreas para que las cuidemos los misioneros”.

Por su parte, el flamante ministro de Ecología de la provincia, Mario Vialey señaló que seguirán con las acciones para que el predio, cedido por la EBY a Parques Nacionales, sea de administración provincial.

En rueda de prensa, Vialey se mostró a favor de lo expresado por el actual gobernador Oscar Herrera Ahuad y afirmó que, “llevaremos adelante la recuperación del Campo San Juan, el ministro saliente lo estuvo haciendo, y esas serán las líneas de acción que trabajemos”.

En la misma línea, la Junta de Estudios Históricos de Misiones envió sendas notas al Gobernador saliente y al Presidente de la Cámara de Representantes expresando su total rechazo a la transferencia de la reserva del Campo San Juan a la administración de Parques Nacionales.

“El campo San Juan es un espacio importante de la historia misionera y rica reserva ecológica por lo tanto es parte de su patrimonio. Allí funcionó el ingenio azucarero de Rudecindo Roca, fundado en 1883, sobre la base de un pequeño ingenio anterior. El establecimiento abarcaba cerca de 2.500 metros cuadrados, entre el edificio fabril, viviendas de empleados y técnicos, talleres y galpones. A esto se agregaba el puerto propio, con dos vapores pequeños de la empresa, y un ferrocarril de trocha angosta -90 centímetros de ancho- marca Decauville”, sostuvieron los historiadores.

“La salvaguarda del patrimonio histórico-cultural y natural de Misiones debe ser tarea del Estado provincial y de los propios misioneros, que ya han demostrado fehacientemente su capacidad y celo para cumplirla. No corresponde la intromisión de entes nacionales en su administración”, advirtieron desde la Junta.

A la vez, la Asociación de Guardaparques de Misiones (Agumis) expresó que la cesión de la reserva provincial significa un “atropello y un desconocimiento al trabajo que vienen realizando todos los misioneros en cuestiones referidas a sus recursos naturales y cuidado del medio ambiente”.

Para la Asociación que nuclea a los agentes de conservación de la provincia, las tierras en cuestión “desde un principio debieron ser protegidas en carácter de compensación por el impacto que produjo el embalse de la represa Yacyreta”.

“Creemos que el área de referencia debería formar parte del Sistema Provincial de Áreas Naturales Protegidas de Misiones, que a su vez es el mayor en biodiversidad y superficie de la república. Es el pilar en el que se asienta el desarrollo turístico de nuestra Provincia y ha sido posicionado como una verdadera política de estado del Gobierno Provincial, en un proceso de constante evolución y de alta complejidad”, sostuvieron.