Con Tonada Científica: sapo de este pozo

Diego Baldo es batracólogo (dicho rápidamente, un especialista en sapos y ranas), doctor en Ciencias Biológicas, licenciado en Genética de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales de la UNaM, donde actualmente es docente universitario e investigador del CONICET en el Instituto de Biología Subtropical UNaM-CONICET.

10/01/2019 22:14


Los batracios (ojo, no es una nueva banda de reggaeton) tienen una importancia ecológica dentro del ecosistema, ya que la mayoría de las ranas y los sapos son carnívoros. Por ende, se alimentan y consumen gran cantidad de insectos, muchos de los cuales son considerados plagas por el ser humano como los mosquitos, moscas, cucarachas, etc.

Además, los sapos y ranas tienen un tipo de vida que se conoce como bifásico, es decir que tienen dos fases: una primera en el agua cuando son renacuajos y otra fuera del agua cuando son adultos. Esto los convierte en indicadores ambientales muy importantes.

En un ecosistema si vemos que hay determinadas especies eso nos da la pauta de la buena salud que goza ese ambiente. En cambio, si no están presentes o están desapareciendo puede ser indicio de que hay algún tipo de contaminación que afecta al lugar.

A partir de la década de 1980 distintos tipos de anfibios, como ranas y sapos, comenzaron a extinguirse aceleradamente, sin ningún tipo de explicación o factor externo. Por ejemplo, se extinguieron especies en Parques Nacionales, como el sapo dorado de Costa Rica, donde había miles de este tipo años atrás y ahora ya no se encuentran. Esto llevó a un trabajo exhaustivo por parte de los batracólogos y descubrieron que la proliferación de un hongo estaría implicado directamente en las disminuciones de poblaciones de anfibios. A este patógeno se suma el calentamiento global y la consecuente desaparición de las nieves eternas. Estos factores han llevado a la desaparición de varias especies, sobre todo en los Andes.

La superliga de anfibios misioneros

La provincia posee más de 70 especies de anfibios, lo que la convierte en el lugar de la Argentina con mayor biodiversidad. En el 2015 Diego, junto con un grupo de investigadores, ayudó a descubrir nuevas especies de ranas, las cuales no existen en otro lugar del planeta salvo en el sur de la provincia de Misiones. Esta región posee características que permiten la existencia de especies de animales y plantas únicas, inexistentes en otras partes del mundo. Sin embargo, y con semejante dato sobre su exclusividad ambiental, es una de las regiones de la provincia con menor superficie de áreas protegidas.

Diego advierte sobre el error de cuidar exclusivamente la selva paranaense (norte y centro de la provincia de Misiones): los pastizales del sur de Misiones son muy ricos en biodiversidad y son los que sufren los mayores impactos ambientales del hombre como ser la instalación de represas hidroeléctricas, la producción forestal y el desarrollo de las grandes ciudades.

La provincia debería replantearse la distribución de las áreas protegidas y darle mayor importancia a la zona sur, sin descuidar la selva y las grandes reservas del norte provincial, recomendó en diálogo con este equipo.

 

Acerca de Tonada Científica

Es un Proyecto de Extensión Universitaria de la Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales de la UNaM, en articulación con el Programa de Comunicación de la Facultad de Ciencias Exactas, Químicas y Naturales (Info Exactas). Nos proponemos comunicar qué y cómo se investiga en nuestra región, quiénes son los investigadores y cuáles son sus temas de investigación.

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