Joselo Schuap, el cantor del pueblo

Un artista itinerante que llevó la música misionera a distintos puntos de Sudamérica y Europa.

20/08/2018 13:42

En el transcurso de los años, hombres y mujeres de la tierra colorada forjaron un fascinante futuro a través de las distintas ramas del arte, la música, la danza, la pintura, la literatura, la ciencia, la tecnología y otras tantas actividades que van dejando huellas imborrables en diversos ámbitos, lo largo y ancho de la provincia.

Por eso,PRIMERA EDICIÓN, reconoce a Joselo Schuap, un cantautor comprometido con las causas sociales, la reivindicación del trabajo del músico y la concientización del cuidado del medio ambiente.

Un artista itinerante que llevó la música misionera a distintos puntos de Sudamérica y Europa. Participó en los principales festivales del país donde compartió escenario con grandes figuras como: León Gieco, Mario Boffil, Julián Zini, Luis Salinas, entre otros. Actualmente, es coordinador de la Región del NEA del Instituto Nacional de Música (INAMU).

Joselo Schuap, nació en 1973 en Oberá, pero se crió en Leandro N. Alem, es hijo de Isidoro Schuap e Ida Duarte.  Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Espíritu Santo de Leandro N. Alem, donde se recibió de Perito Mercantil.

Con apenas ocho años descubrió su su pasión por la música, cuando acostado una noche en su habitación escuchó el tema “Quiero ser libre” de Freddie Mercury, interpretado por el Grupo Los Diablos de Alem, quienes en ese momento actuaban en el Club Alemán de esa ciudad. “En los pueblo del interior hay mucho silencio, y no importaba que la fiesta estaba a más de 20 cuadras, venía el viento y traía la música” contó.

Mientras cursaba el primer año del colegio secundario, estudió guitarra con Luis Zanazzo, pero ni bien aprendió las primeras notas abandonó el conservatorio para convertirse en un músico callejero.

Fue allí, que conoció a Jorge Kruk y Horacio Ortiz, quienes llevaron a la ciudad al músico Litto Nebbia, su encuentro con el exlíder de “Los Gatos” marcaría su camino en la música.  “La otra vez cuando Nebbia y Los Nuñez presentaron en Posadas, su disco ‘Amigos del Litoral’ me acerqué y le dije que cuando lo vi por primera vez en Misiones, me dije: la música es lo mío, tengo que vivir de esto” recordó.

A principio del 86, Joselo formó un grupo junto a Walter Gauna, Horacio Rovoski, con quienes participó por primera vez de un festival que se realizó en la Facultad de Arte de Oberá.

En esa misma época conoce al cantautor Gastón Nakazato, con quien comparte una gran amistad “siempre fue mi referente, nunca me olvido que cuando lo escuche por primera vez, él formaba parte de dos grupos: “Código Z”, una banda de rock y “Remember”, que rememoraba a los Beatles”.

Un año más tarde, junto a su amigo Sergio Tichkar, conducían un programa radial por FM América y luego FM 2000 de Alem. Fue así que en el 1989, haciendo dedo llegó a la capital provincial para estudiar la carrera de Locutor Nacional, gracias al consejo de su amigo Oscar Mils, aunque su estadía en Posadas no iba ser fácil, comenzó repartiendo bolsas plásticas de residuos, en una bicicleta de repartos por la ciudad, a esto se sumaba alguna ayuda que mandaban sus padres.

Aunque, el músico nunca bajó los brazos y con el tiempo, se transformó en un músico popular, quien a través de sus canciones transmitía un mensaje de justicia social y defensa del medio ambiente.

En el 2001, ejerció como concejal de la ciudad de Posadas, durante un año, hasta su renuncia. Porque prefirió otra relación con la gente, según confió.

Hoy, vivo feliz y camino por la calle, veo a gente con mucho poder que perdió esa libertad. Ese día, cuando renuncié a la política, agarré el auto y me fui a Alem a verle a mi viejo, le dije había renunciado, que la política no era para mí y él me contestó ‘buenísimo, pago el asado’, o sea mi padre tampoco estaba de acuerdo y nunca me lo dijo”, recordó.

Aunque esa decisión lo dejó sin trabajo, afrontaron ese difícil momento junto a su pareja y su primer hijo que venía en camino.

Al poco tiempo, la Locutora Alicia Soroka le brindó un lugar junto a su equipo de trabajo. “Quiero agradecer a todos aquellos que me dieron una mano, y ayudaron a mostrar mi música, creo que la solidaridad es necesaria, vivimos en una provincia donde deberíamos valorar lo que significa vivir en Misiones, y a veces no lo hacemos” reflexionó.

En el 2004 graba su primer disco “Sepan que soy Misionero” y dos años más tarde sale a la luz “Agua Bendita” que hablaba del desalojo que sufrieron los vecinos de los barrios el Brete y Villa Blosset, que sufrieron el desalojo por parte de la Entidad Binacional Yacyretá. “En aquel momento no recibí muchas felicitaciones, incluso estuve prohibido de participar en el Festival del Litoral porque había apoyado varias causas y que las sigo apoyando, creo que algunos funcionarios se dieron cuenta que lo mío es genuino, porque no hay que enojarse con un periodista o un cantor porque dicen algo que forma parte de la verdad” expresó.

En el 2006, el artista misionero participó por primera vez del Festival de Cosquín y en el 2011 propició la actuación de Ramón Ayala, quien además ganó el Casmín de Oro.

Ese mismo año fue uno de los artistas que promovió la creación del Instituto Nacional de la Música (INAMU) junto al Flaco Spinetta, Mercedes Sosa, Gustavo Cerati y otras importantes figuras. Eso dio pie que se forme la asociación civil de Músicos Populares Misioneros (MPM) de la provincia, junto a otras 15 asociaciones del nordeste argentino.

Actualmente, Schuap es delegado del INAMU en todo el NEA “lo que se construyó en defensa de los músicos en Misiones es muchísimo, soy una pequeña parte de un gran grupo. Hago un llamamiento a los músicos de que tenemos que estar más unidos y pensar en que manejamos ciertas cosas espirituales que nos obligan a ser solidarios entre nosotros y con la sociedad”, dijo al tiempo que insistió “somos trabajadores y debemos respetarnos como tal”.

Este año músico abrió la Peña Misionero y Guaraní, un espacio para mantener vigentes las raíces de la región y el país.

“Este lugar, es eso: la olla negra, la mesa larga para comer todos juntos, respetar si uno tiene el pañuelo verde y el otro azul, si uno es K o Macrista, todos tenemos nuestra posición, pero eso no se debe transformar en un enfrentamiento, de allí radica la sabiduría de un pueblo de poder sostener las diferencia pero por encima tiene que estar el bien común” finalizó.