DAMASCO, Siria (AFP y Agencias). La oposición afirma que se trata de un intento “cínico” de Bashar Al Assad para mantenerse en el poder y llamó a la abstención. Los comicios de ayer no frenaron la violencia: hubo cinco muertos. Siria realizó una elección parlamentaria ayer que las autoridades promovieron como un hito de las reformas políticas después de un levantamiento popular de catorce meses contra el presidente Bashar Al Assad. No obstante, la violencia volvió a sacudir el este del país antes de la votación, subrayando el desafío de realizar unos comicios creíbles mientras continúa la matanza y complicando la tarea de los observadores de Naciones Unidas de supervisar un cese del fuego declarado el 12 de abril. Activistas de la oposición reportaron enfrentamientos entre el Ejército y rebeldes en la provincia oriental de Deir Al Zor y ataques de las fuerzas de Assad que dejaron el domingo cinco personas muertas en otras partes del país, incluido un joven que recibió un disparo en redadas en la capital Damasco. A diferencia de los líderes autocráticos de Túnez, Egipto, Libia y Yemen, quienes fueron derrocados por la Primavera Árabe, Assad ha mantenido suficiente respaldo dentro del Ejército y su secta alauita, que domina a las fuerzas armadas y al aparato de seguridad, para soportar la revuelta.




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