Los alumnos más grandes aprendieron a fabricar casas tecnológicas. Los más pequeños también recibieron la misma consigna pero en forma de juego: debían ayudar a los extraterrestres a hacer sus casas en la Tierra. La escuela donde asisten estos chicos, incluidos varios chicos aborígenes, está en esta ciudad y en este tiempo: la Escuela de Robótica. Un atisbo de la dinámica pedagógica singular quedó plasmado en las “Noches de Robótica”, que se realizaron este miércoles, jueves y viernes, donde se mostraron los proyectos que los alumnos trabajaron durante todo el año. En ese marco, la Escuela de Robótica presentó los resultados del cursado de los espacios Tecno Kids, Makers Junior, Team Maker y Team Inn, distribuidos según la edad en diferentes niveles. Al dirigirse al público presente, la responsable de la institución, Flavia Morales, destacó a todo el equipo de la escuela y a los chicos, que fueron los protagonistas de la gala y de las aulas durante este 2017. Valoró la labor constante, la creatividad y todo lo que aportaron para el éxito del proyecto. Remarcó la importancia de la iniciativa del presidente de la Cámara de Representantes, Carlos Rovira, quien fue el impulsor de la idea que hoy tiene más de 1.300 inscriptos y con la cual estiman llegar a los 1.800 el año que viene. En ese sentido, mencionó el avance de la construcción de la nueva estructura, que va a permitir incluir más chicos al mundo de la robótica y las nuevas tecnologías. Agradeció a los padres por haber confiado a sus hijos a todo el equipo y por haber apostado al novedoso paradigma en la educación. A modo de cierre subrayó que las certificaciones que recibieron los alumnos después de un año de cursado, no solamente tienen el reconocimiento de las autoridades provinciales, sino también el aval del presidente de la empresa Hewlett Packard Argentina, aliada estratégica del proyecto. Seguidamente, uno de los padres de la comunidad de la Escuela tomó la palabra y agradeció a los hacedores del emprendimiento porque permitió a los chicos no solamente relacionarse con la tecnología, sino también crear con ella, aprender a organizarse y trabajar en equipo. Proyectos de cierre de añoCecilia Bozzano, una de las facilitadoras, comentó a PRIMERA EDICIÓN que la temática del segundo semestre se enfocó en la domótica. Los alumnos más grandes aprendieron a fabricar prototipos de casas tecnológicas. Diseñaron y pusieron en práctica sistemas para abrir y cerrar puertas, encender las luces, todo comandado por bluetooth o por sensores para que operen de forma automática. Puntualizó que a los más chiquitos se les planteó las labores en forma de juego. “Llegaron los alienígenas desde el planeta Kobatsu y les pidieron que les hagan las casas, porque perdieron la memoria y no se acordaban como hacer una”. La facilitadora enseñó en una pantalla la casa 3D que los chicos ayudaron a diseñar para los extraterrestres. “A los más chiquitos les tocó hacer los vigilantes de los alienígenas, de manera que si algo pasara por delante de ellos, se encendieran unas luces de alarma. Además hicieron autitos con movimiento”, destacó. Como experiencia personal, Bozzano valoró que los chicos estuvieron muy entusiasmados todo el año. “A nosotros nos tocó desaprender para aprender a enseñar a ellos sobre estas nuevas tecnologías”. Tres niveles Jonathan Gómez, otro de los facilitadores de la Escuela, destacó que en este primer año tuvieron resultados muy positivos. En lo que respecta al grupo de alumnos con el que le tocó trabajar, indicó que los chicos aprendieron a hacer robots controlados por bluetooth y autitos seguidores de línea. Recordó que en la primera gala de la Escuela de Robótica meses atrás, los alumnos habían armado un prototipo de robot con materiales reciclados. Para esta última etapa del año fueron un paso más allá: aprendieron a diseñarlo en 3D. Así, luego lo pasaron por una impresora de esa misma tecnología. Para diferenciar las áreas en las que se desarrollan las labores, explicó que en la etapa Tecno Kids, los chicos recibieron una introducción a la robótica de una forma lúdica, para que pudieran incorporar mejor los conceptos. “Así también aprendieron a programar. Los resultados los hemos visto en muy poco tiempo”, indicó. En la etapa Junior tuvieron el desafío denominado gamificación. A medida que realizaban los trabajos, se les asignaron puntos de manera que se estableció una competencia sana entre ellos. En el último nivel las tareas estuvieron enfocadas a pensar y realizar soluciones prácticas a problemas reales, como ser instalar a una puerta una cerradura con código electrónico. Destacó que alumnos de la comunidad mbya también se sumaron este año y aplicadamente llegaban cada sábado hasta Posadas. Ellos desarrollaron un robot que detecta los obstáculos que se le presentan enfrente y los evita. Fue presentado en la primera jornada. Recorrió un laberinto y por sí solo halló la salida. “El avance de ellos fue espectacular y eso demostró que todos pueden hacerlo, basta solamente con proponérselo”. Gómez valoró que el año que viene, los chicos que cursaron el nivel intermedio, pasarán al avanzado, algo que va a potenciar los proyectos de la Escuela de Robótica.





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