MONTECARLO. Una noche de terror vivieron un abogado y su mujer en manos de tres delincuentes encapuchados y armados, quienes irrumpieron en su vivienda para llevarse unos 20 mil pesos en efectivo y el auto de las víctimas, a quienes maniataron antes de escapar por las calles de esta ciudad.El asalto sucedió a última hora del domingo en el barrio Las Flores y tuvo momentos de extrema violencia, aunque también pasajes insólitos, como cuando en la despedida los maleantes pidieron disculpas a los dueños de casa por el mal momento que les habían hecho vivir.La pesadilla duró casi una hora y, una vez que pudieron liberarse, las víctimas dieron aviso a la Policía. Efectivos de la comisaría de Montecarlo y de la Unidad Regional III de Eldorado lograron recuperar el automóvil y anoche continuaban tras los pasos de los ladrones.En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, el letrado Juan Kredelbeck (53) brindó detalles sobre el episodio que vivió junto a su pareja. Todo comenzó alrededor de las 20.45 de la jornada dominical. “Nos disponíamos a salir a cenar cuando entraron tres personas con sus rostros cubiertos y nos redujeron”, contó el especialista en leyes sobre el drama que vivieron en su casa de Avenida del Libertador casi Fretes, en Montecarlo.Al parecer, los maleantes saltaron el muro e interceptaron a Kredelbeck cuando se dirigía hacia su automóvil, un Peugeot 308. Los tres vestían ropas oscuras y estaban encapuchados, pero sólo uno portaba un arma de fuego, tipo revólver, y además era el único que usaba guantes.“¡La plata, la plata!”, ordenaron los forajidos a la pareja, que entonces entregó alrededor de 17 mil pesos en efectivo y unos 800 reales. Sin embargo, los ladrones querían más y amenazaron con mutilar al dueño de casa: “¿Qué dedo querés que te cortemos?”, le dijeron al abogado, quien insistió en que no tenía más dinero. “Cortame cualquiera, porque no tengo más plata”, fue la respuesta. Los ladrones le creyeron.Fue entonces que tomaron una soga y maniataron al hombre, mientras que con un precinto hicieron lo mismo con su mujer. Mientras tanto, uno de los malhechores mantenía una fluida comunicación telefónica con quien sería un cuarto integrante de la banda: “Aguantá, vieja, aguantá, que el trabajo ya está hecho”.Kredelbeck contó que los ladrones actuaron como verdaderos profesionales, al punto de que antes de abandonar la casa se disculparon por el hecho: “Disculpá por todo, por el desastre que hicimos en tu casa. Chau”, dijeron antes de escapar a bordo del Peugeot 308 de la pareja.Luego de luchar contra sus ataduras, la mujer logró liberarse, desató a su marido y dio aviso a la Policía. El alerta llegó a la comisaría cerca de las 21.50 del domingo. Enseguida se ordenó un operativo de proporciones que permitió dar con el Peugeot 308 robado: estaba estacionado en un camino terrado, a un costado de la ruta nacional 12, unos 1.500 metros al norte del acceso principal a Montecarlo.Los investigadores no tienen dudas de que los maleantes abandonaron allí el vehículo y se subieron a otro que los estaba esperando. Todo estaba aceitado y sospechan que llevaron adelante un importante trabajo de inteligencia antes de dar el golpe. Así lo dieron a entender en medio del asalto, cuando ante las víctimas dieron un detalle no menor: “Vos no tenés rejas en tu casa… para nosotros, sin rejas ni alarma, mucho mejor”. Golpean a un hombre en OberáLa Policía provincial buscaba también en Oberá a dos ladrones que golpearon a un transeúnte de 58 años para robarle 600 pesos en efectivo y un teléfono celular.El caso tuvo lugar cerca de la medianoche del último domingo sobre la calle Finlandia de esa ciudad del centro provincial, por donde la víctima aparentemente caminaba de regreso a casa luego de salir de un baile que se llevó a cabo en un club de la zona.En ese momento fue interceptado por los maleantes, que lo golpearon con un objeto contundente en la cabeza y se alzaron con el botín. El hombre quedó internado bajo observación en el hospital Samic obereño. “Eran profesionales y sólo querían dinero”Pese a la pesadilla que vivió junto a su mujer, el abogado Juan Kredelbeck accedió a hablar en exclusiva con PRIMERA EDICIÓN y contó las sensaciones durante y después del robo.“Estaban muy tranquilos, actuaron como verdaderos profesionales, no buscaban otra cosa más que dinero, sólo querían dinero”, relató el letrado, quien al respecto añadió que “tenían acento lugareño y no parecían estar bajo los efectos de alguna sustancia”.El hombre de leyes confió que tuvo temor por la “presión” que ejercían los malandras, pero aseguró que afortunadamente sólo sufrió lesiones leves producto del empujón que recibió cuando fue interceptado. “Sufrimos algunas escoriaciones, pero nada más”, dijo al respecto.Sobre el robo en sí, el dueño de casa señaló que “fue sorpresivo, más que nada porque no tenemos enemigos”, aunque se mostró tranquilo y habló de un “trauma que debimos pasar y que ahora debemos superar”.Por último, Kredelbeck aseguró que van a tomar otras medidas tendientes a resguardar la seguridad de la familia después de lo que les tocó vivir el último domingo por la noche.





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