ELDORADO. Por orden de la Justicia, los dos menores detenidos por el crimen de la adolescente Miriam Cubas (16) cometido hace dos meses en Puerto Piray fueron trasladados desde la Unidad Penal III de Eldorado hasta el Instituto Correccional de Menores de Miguel Lanús, en Posadas, por “cuestiones de seguridad”, señalaron fuentes oficiales. Tal como publicó PRIMERA EDICIÓN, la defensa de uno de los acusados solicitó recientemente el traslado en razón de que su madre, cuando fue a visitarlo al penal eldoradense, recibió una grave amenaza y extorsión por parte de uno de los presos: “Danos plata o matamos a tu hijo”. Se trata justamente del primer detenido en la causa, un adolescente de 17 años. Esto habría motivado que, durante la jornada de ayer, la jueza Mirtha Saucedo de Bertolo Andino, titular del Juzgado en lo Correccional y de Menores 1 de Eldorado, ordenó el traslado de este jovencito y del otro arrestado en el marco de la causa -de 16 años-al Correccional de Posadas. Mientras tanto, la magistrada sigue aguardando pericias en el marco de la instrucción del hecho, para poder resolver la situación procesal de ambos implicados. El menor de 17 años y que mucho tuvo que ver con el traslado que ordenó ayer la jueza -debido a que su madre recibió las mencionadas amenazas de otro recluso- fue detenido a pocas horas del homicidio y fue sindicado como el más comprometido a partir del testimonio de dos hombres que aseguraron haberlo visto en la zona del asesinato, en el horario y el día en que ocurrió el hecho. El otro sospechoso tiene 16 años y en su momento se autoincriminó. El homicidio de Miriam Cubas ocurrió el martes 7 de abril, cuando la víctima regresaba de la escuela a su casa, en el barrio San José de Puerto Piray. A la altura de un pinar, fue sorprendida por uno o más agresores. El primer puntazo habría ingresado a la altura del estómago, el segundo en la cabeza y los restantes en la espalda. Para los investigadores, el agresor actuó con alevosía; es decir, mató sin que ello representara peligro o riesgo para su integridad física. Por eso, la jueza Bertolo Andino recaratuló el caso como “homicidio agravado por la alevosía”.





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