OBERÁ. Declaró ayer la joven acusada de arrojar a una letrina a su bebé recién nacido y causarle la muerte, afirmando que dicha criatura fue producto de un abuso sexual. La imputada, quien hizo un extenso relato ante el Tribunal Penal 1 de Oberá, donde se lleva a cabo el juicio oral y público que se le sigue, agregó que no sabía que su pequeño hijo estaba vivo y que “de haberlo sabido jamás hubiera hecho” lo que hizo”. Durante el inicio del debate, que pasó a un cuarto intermedio hasta hoy a las 8.30, también declaró en calidad de testigo la madre de la acusada, quien aseguró que recién se enteró que su hija estaba embarazada cuando la llevó al hospital, ya que presentaba una hemorragia.Las pruebas fueron incorporadas por lectura, en tanto que durante la jornada de hoy se aguarda con expectativa la declaración de cuatro testigos, quienes podrían aportar a la causa que se ventila. La joven que se encuentra en el banquillo de los acusados llegó detenida a esta instancia procesal y con la calificación de “homicidio calificado agravado por el vínculo”. De ser hallada culpable, puede afrontar una pena de prisión perpetua. Tal como se publicó en su momento, la mujer fue arrestada el 20 de agosto del año pasado, cuando desde el hospital de área de Aristóbulo del Valle informaron a la Policía sobre la presencia de una mujer con evidentes signos de haber protagonizado un parto, aunque nada se sabía del bebé. Una vez al tanto de esta situación, los efectivos acudieron a la vivienda de la joven, situada en el paraje San Lorenzo del citado municipio. Posteriormente, teniendo en cuenta los indicios y datos obtenidos por los investigadores, se supo que la mujer había arrojado al recién nacido a una letrina, lo que le causó el fallecimiento. El Tribunal es presidido por el juez Francisco Aguirre e integrado por los vocales José Pablo Rivero y Lilia Avendaño. La fiscalía está a cargo de Stella Maris Salguero de Alarcón, mientras que la defensora oficial Graciela Abdolatif representa legalmente a la acusada. Miseria, hambre y abusos La última palabra en el juicio la tendrá el Tribunal; no obstante, seguramente a la hora de dirimir y dictar sentencia, se tendrá en cuenta un contexto de miseria, hambre y abusos, que fue reflejado en el testimonio que brindaron ayer tanto la imputada como su madre. La acusada refirió que por temor jamás denunció a su empleador, quien abusó sexualmente de ella mientras trabajaba de empleada doméstica, tratando de ganarse el pan de cada día. Producto de estos vejámenes quedó embarazada, agregó. No quiso decir nada a su familia porque, si se enteraban que tenía una boca más que alimentar posiblemente tendría un claro rechazo por parte de sus parientes y quizás, creyó, quedaría en la calle. En el marco de este triste panorama, teniendo en cuenta que en total vivían nueve personas bajo un mismo techo (entre la imputada, su madre y hermanos, entre los que había menores), fue que se produjo el hecho. La acusada se lamentó y contó que no se dio cuenta de que al dar a luz el chiquito estaba vivo: “Pensé que nació muerto, de haber sabido que aún estaba con vida jamás hubiera hecho lo que hice”. Seguidamente relató que nadie sabía de su estado de gravidez, algo que fue ratificado por su progenitora ante el cuerpo tribunalicio. De esta manera, un menor vuelve a ser el más perjudicado en un contexto de pobreza, exclusión, abandono y falta de contención familiar. Una suma de miserias que nuevamente se cobra una vida inocente. No se descarta que el Tribunal inste a la imputada a que radique denuncia formal por el abuso que refirió ayer.





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