COLONIA GUARANÍ. La vida en la chacra no es fácil. El trabajo es duro y hay muchas familias que deben ingeniarse para subsistir. En la caso de la familia Yablonsky-Ganz, quienes tienen 26 hectáreas en Villa Armonía, dentro del municipio de Colonia Guaraní, decidieron que debían hacer un poco de todo para poder crecer. “Por eso nos juntamos con colonos de acá, y formamos la Asociación Civil Cuenca Piscícola de Guaraní, y comenzamos con la piscicultura, pero además de esto con mi esposo y mi hijo hacemos albañilería, plantamos yerba, té, maíz, mandioca, tenemos trapiche para dulce de caña, criamos lechones, gallinas y vendemos, además de todos los productos que se puedan sacar de la chacra. Nuestro día comienza a las 5.30 de la mañana y termina cerca de las 23 cada día, y como decimos siempre hay que hacer de todo un poco para que la chacra rinda”, explicó a PRIMERA EDICIÓN Isabel Beatriz Yablonsky, quien es la presidenta de la Asociación Civil Cuenca Piscícola de Guaraní y junto a la vicepresidenta, son las únicas mujeres. Su esposo, Carlos Ganz contó que hace unos años atrás cuando la producción no iba bien y “nos costaba mucho vivir de una sola producción yo le dije a Isabel, tenemos que hacer de todo, hacer que esto funcione, sino tenemos que irnos de la chacra”. El caso es que Isabel nació y se crió en esta misma chacra y Carlos hace 24 años que vive de esto. “Es muy difícil el trabajo, pero hay que buscar la forma, hacemos albañilería con mi esposo, se hace de todo, trabajamos de albañilería, trabajamos en la chacra, criamos cerdos, lechería. Tenemos producción de yerba, té, criamos cerdo, mandioca, maíz todo se planta, de cada cosa un poco, para que a fin de año cierren los números, nosotros tenemos dos hijos, Joselo salió de quinto año e eligió quedarse a trabajar en la chacra, y la nena es licenciada en sistema. Todo es un círculo, hay que sembrar y cosechar, porque tenemos que vivir y mantener a nuestra familia, al menos nosotros nos dio un buen resultado hacer un poco de cada cosa, y hace cinco años añadimos la piscicultura, y este año en Semana Santa se vendió bien, sacamos 450 kilos de cada estanque que tiene la Asociación. Recién estamos comenzando a ver los resultados, porque el pescado no se cría tan rápido para sacar a la venta”, explicó Isabel. Salir adelantePara esta familia el trabajo en la chacra lo es todo. Carlos cuenta por ejemplo que la “venta de lechones ahora funciona todo el año, antes era sólo para fin de año. Como vimos que la gente comenzó a consumir más chancho, comenzamos a criar más. Tenemos dos chanchas que tienen entre 10 y 14 crías cada vez, y todo es criar y vender. Nosotros pusimos un cartel sobre la ruta nacional 14 ofreciendo lechones y la gente ahora viene en cualquier momento del año a comprar. Entonces hay que tener ya listo en el freezer”, indicó. Así también lo que es pollo, huevos, dulce de caña, mandioca. “Repartimos nuestro tiempo, porque en la zona todo el mundo conoce como trabajamos en albañilería por ejemplo y vienen a buscarnos para hacer trabajos. Y nada se puede rechazar porque todo significa un ingreso. Entonces nos levantamos temprano atendemos la chacra, vamos a hacer nuestro trabajo de albañilería y después volvemos a la tardecita y nos terminamos de ocupar de nuestra chacra, alimentamos a los animales, los peces hay que darle de comer, cuando son chiquitos tres veces al día”, explican tanto Isabel como Carlos. Incluso esta pareja junto a su hijo, “construimos viviendas para el municipio. Primero éramos varios grupos, pero después terminamos nosotros tres terminando las casas y además de eso tenemos que ocuparnos de nuestra chacra. Acá tenemos 26 hectáreas, pero la tierra y el terreno es complicado, es desigual y hay muchas piedras, entonces vamos viendo lo que se puede plantar. Nosotros ahora con la Asociación queremos tener un puesto fijo en lo que será la Feria Franca de Colonia Guaraní, la Municipalidad por medio del intendente Daniel García nos cedieron un predio en comodato para que tengamos nuestro espacio y ahí la idea es hacer piletas para tener pescados vivos y también poder vender todos los productos que tenga la chacra, desde pollos, huevos, dulces, todo”, indicaron. Trabajar unidosAmbos coinciden en que formar la Asociación fue un acierto ya que consideran que trabajar unidos entre los colonos de la zona hace que todos progresen, avancen en sus logros. Además los beneficios de estar unidos es mucho más “ahora somos 18 miembros activos, de los 50 que estamos en la Asociación. Y eso nos ayuda a gestionar las cosas, porque por medio de la Asociación los integrantes entramos al ProAlimento por ejemplo, que con lo que recibimos vamos progresando con los estanques y los alimentos para los peces, para comprar los materiales que se necesitan, porque todo cuesta y las posibilidades se amplían si somos más. Yo hace cinco años que estoy al frente de la Asociación, y me encargo de estar en contacto con todos los socios”, cuenta Isabel. Explicó además que siendo las dos únicas mujeres en la Asociación, pensó que podía ser más difícil el trabajo, pero “la verdad que no, incluso propuse que se buscara otro presidente, pero ya me dijeron que están conformes conmigo y vamos a seguir trabajando todos juntos”, indicó contenta. El trabajo y la venta de pescadosLa cría de peces no es sencilla. “Nosotros tenemos tres estanques ahora y criamos pacués, carpa, carpa capín que son salmón siberiano y las filtradoras. El misionero recién ahora le está perdiendo el “miedo a las espinas” como yo digo, porque es difícil que acepten el pescado. Este año recién vimos cómo que se está aceptando. La mayoría te dice que le tiene miedo a las espinas de los pescados por eso no comen, pero acá nosotros les entregamos limpio el pescado y explicamos también cómo lo pueden cocinar”, dijo Isabel. Por su parte Carlos explicó que se prepararon para Semana Santa para la venta. “Nosotros construimos una pileta para colocar a los pescados cuando los sacamos del estanque, porque hay que lavarlos, y de ahí pasan a una especie de prensa que también hicimos nosotros, se faena y deja escurrir la sangre. Para que no tenga gusto a barro la carne hay que fijarse que estén bien limpios en la zona de branquias, ahí es donde inserta el cuchillo. Se los coloca panza arriba, y estas prensas que hicimos los mantienen quietos, se los desangra y pas
an a otra posta donde hay otra especie de prensa y allí se limpia, mientras tanto siempre están en hielo, tiene que estar en mucho hielo. Se limpia y se lava de nuevo y se cuelga de unos ganchos. Nosotros preparamos unas tacuaras bien puestas para colgarlos, cuando abrimos la venta en Semana Santa, la gente no esperaba ni que colgáramos, se los llevaban de nuestras manos. La verdad nos sorprendió la muy buena aceptación y el interés por el producto. Vendimos muy bien y eso nos da fuerzas y entusiasmo para seguir produciendo y haciendo conocer lo que hacemos, que es muy importante”, dijo Carlos. Como ellos saben bien, la vida en la chacra es sacrificada y dura “pero si uno trabaja duro en la chacra se puede vivir de lo que se produce, es sacrificado, a veces uno se encuentra con un montón de factores que hay que sortear, pero la verdad que no cambiaríamos por nada nuestra vida en la chacra. Y nuestro hijo sigue nuestros pasos”, dijeron orgullosos. Fabricó un aserradero portátil para facilitar los arreglos en la chacraJoselo Ganz terminó el secundario y decidió que seguiría trabajando en la chacra con sus padres. Pero esto no es un motivo para no seguir estudiando. Está certificado en electricidad y también tomó un curso de aserraderos portátiles con profesiones del Inta de Chaco. “Cuando se enteró del curso le llamó la atención y se inscribió. De todos los que comenzaron, fue el único que terminó y ya fabricó él mismo cuatro de estos aserraderos portátiles, que para nosotros en la chacra es de mucha ayuda, porque nos facilita todo lo que es el corte de maderas. Con esta máquina que el hizo, se utiliza una motosierra y hacemos los tablones, vigas, postes, porque se va calibrando para el corte. Para nosotros es muy importante, porque si necesitás reparar algo acá en la chacra con este elemento no tenemos que ir a un aserradero a buscar las tablas a las vigas, con nuestra propia madera que tenemos acá, Joselo la corta y reparamos nosotros mismos sin tener que pagar flete. Nosotros hacemos todo acá y estas cosas a nosotros nos soluciona un montón”, contó Isabel. Además indicó que mucha gente le solicitó a su hijo que les fabricara un aserradero portátil, “porque se dieron cuenta que es útil y él lo hace. Ya fabricó cuatro”, explicó orgullosa de su hijo quien trabaja codo a codo con sus padres.





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