POSADAS. El doctor Federico Micheli, jefe del Programa de Parkinson del Hospital de Clínicas de Buenos Aires, estuvo en nuestra provincia, donde disertó ante los pacientes del Mal de Parkinson que habitan en esta región. Antes de brindar esta charla, el médico especialista, se prestó a PRIMERA EDICIÓN, que le realizó una entrevista donde Micheli detalló los diferentes síntomas de la enfermedad y también desnudó los miedos de los enfermos. El doctor contó que la idea de estas charlas es para concienciar a los enfermos, cuidadores, familiares con respecto a qué es la enfermedad, cómo luchar, cómo vivir contentos a pesar que se trata de una patología crónica que no tiene cura, pero que cuenta con un tratamiento y que, según los especialistas, el día de mañana tendrá una solución curable.“A todos los pacientes les digo que lo primero que no deben hacer es amargarse, vivir el día, porque nadie sabe cuándo va a morir, todos creemos que vamos a ser eternos. Y para los pacientes con Mal de Parkinson tiene que ser igual, pero la enfermedad es un estigma, y deben soportar una cruz muy pesada, por ejemplo, muchos pacientes me dijeron: a mí no me molesta el temblor, pero sí que me miren. Y yo les digo que no deben tener vergüenza por eso, porque es algo insignificante y que escapa de nuestras decisiones, no es culpa de nadie”, aseveró el médico, detallando cómo se siente una persona con esta patología.Remarcó la importancia de la contención que le brinda la familia, los amigos, todos los que rodean a estas personas, además del acompañamiento terapéutico. “Nosotros en el hospital de Buenos Aires, contamos con un grupo de especialistas, donde hay psicólogos, fonoaudiólogos, taller de escritura pues los pacientes tienden a escribir más chiquitos, hay tango, pilates. Todo esto los socializa y los reinserta en la sociedad. Estas personas tienden a cerrarse por muchas cosas, a veces por la enfermedad, otras por la edad”, indicó.Con respecto a los primeros síntomas, el médico dijo: “Lo típico de la enfermedad de Parkinson son los trastornos motores, rigidez, temblor y lentitud, esos son los signos típicos. Pero, ahora sabemos que la enfermedad empieza muchos años antes que estos rasgos, que se llaman signos pre-motores, de hecho se va a redefinir el diagnóstico y hay muchas cuestiones que se están analizando sobre este tema”. Sobre los signos pre-motores, detalló que son: trastornos del olfato, que es muy sensible pero muy poco específico, no es que todas las personas así, vayan a desarrollar Parkinson, sin embargo cuando uno le pregunta al paciente con esta patología, la gran mayoría tiene este trastorno. También constipación, depresión, que depende de una cierta falta de neurotransmisores y no una mera reacción a la discapacidad y por último trastorno del sueño, es decir que cuando soñamos estamos con los músculos en reposo, en cambio en el paciente parkisoniano está con el tono aumentado y actúa (habla, patalea, grita, siente que se cayó de la cama)”. “Como no hay cura para esta enfermedad, los signos pre-motores ayudan en diagnóstico y es esperable que el día de mañana se puedan hacerlo con más anticipación, con una enfermedad menos avanzada, más precoz y se pueda tratarlo más a tiempo”, comentó. Jóvenes enfermosEl jefe del Programa nacional y que todos los años viene a Misiones, para dar a conocer los avances en la cura de la enfermedad y hacer recomendaciones a los pacientes y familiares. Si bien es común que la enfermedad aparezca en adultos de 65 años, también hay un registro de casos de personas menores de 40 con Mal de Parkinson, estos son llamados “como el Parkinson Juvenil, que es por debajo de esa edad. Yo he visto incluso a adolescentes con el Mal. Estos son los pacientes que denominados por genética, es más nosotros hemos descrito mosaicos, es decir que en algunas células tiene carga genética y en otras no, eso abre una puerta importante porque se debe analizar de varios tejidos y no sólo de sangre”, señaló. Sobre los problemas que diferencia a ambos grupos etáreos, Micheli nombró que “uno de los inconvenientes que tienen los pacientes jóvenes luego de varios años de tratamiento con el medicamento Levodopa, es la tendencia de disquinesias, que es a hacer movimientos anormales, como efecto colateral de la medicación. Al principio se pueden regular con la dosis o añadiendo otro remedio”. “Los pacientes jóvenes tienen mucha más tendencia a la disquinesias, mientras que los ancianos al deterioro colectivo. Es un problema porque los primeros están más activos y el impacto emocional es diferente, encima al ser genético ya hay familiares con la enfermedad, entonces están conociendo de qué se trata”, cerró el médico. Una enfermedad en aumentoSe sabe que en como en todo el mundo, aquí en Argentina, el Mal de Parkinson depende de la edad, se ve en personas que están por encima de los 65 años y es aproximadamente el 2% de la población. “Es una enfermedad muy común que impacta no solamente en la calidad de vida del paciente, sino también en la economía”, opinó el médico Micheli a este diario. Además reconoció que “cada vez que crece la expectativa de vida, va en aumento también la posibilidad de que más personas tengan la enfermedad, porque al igual que Alzheimer, afectan a los adultos mayores sobre todo”. Sin embargo, reconoció que, por genética, también existen casos de menores de 40 años con el Mal de Parkinson. “En los últimos años, he conocido varios casos de niños con la enfermedad”, concluyó.





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