SANTO PIPÓ (Ricardo Falcón y Rodolfo Saldaña, enviados especiales). Sábado 15 de febrero, es una fecha que marcó un antes y un después en esta ciudad. Esa noche, Carlos Vera López (12 años) falleció luego de atragantarse con un pedazo de carne, mientras festejaban el cumpleaños de uno de sus tíos. La tragedia que enluto a El Pueblito sigue sin ser entendida por los familiares de Carlitos, en especial por su padre Carlos, quien tras la muerte de su único hijo se puso al frente de cada negociación que mantuvo el municipio con el Ministerio de Salud Pública. Con todo el dolor a cuestas, Carlos recibió a PRIMERA EDICIÓN en su casa, donde mantuvo una conversación en la que no faltaron los lindos recuerdos, los sueños que tenía Carlitos y además su padre rememoró “el momento más triste de su vida”. Historia de vidaPadre e hijo vivían en una casa ubicada en el barrio El Mirador, en pleno centro del pueblo. Carlitos cursaba el sexto grado en la Escuela 214 y disfrutaba de su tiempo jugando al fútbol o en la computadora. Según su papá, el niño soñaba con ser “médico”, para salvar a las personas, le dijo un día. “Que paradoja no?, él quería sanar a las personas, pero nadie pudo salvarlo a él”, afirmó Carlos. “Mi hijo era muy apasionado con sus cosas, le encantaba jugar al fútbol, estar en la computadora y juntarse con sus amigos”, comentó y añadió que él era tan bueno que el último año fue abanderado en la escuela: “portó la bandera de Misiones”, dijo el padre. “Eso me llenó de orgullo y me dio muchas alegrías, la verdad es que soy un padre feliz por el hijo que tuve”, afirmó Carlos, quien en varios pasajes de la entrevista se refirió a su hijo en presente, quizás sin entender que él ya no está más físicamente o quizás como explicó Vera López: “pienso que está conmigo todos los días, que me cuida y me llena de besos como siempre lo hizo”. “Siempre fuimos muy unidos, charlábamos de muchas cosas, de los proyectos que teníamos para este año y la última vez que hablamos no quise contarle de un regalo que le iba a hacer porque quería darle una sorpresa. Cuando él quería algo yo iba y le compraba, recuerdo que una vez vino y me dijo que quería la netbook del Conectar Igualdad, yo le contesté que no podía conseguirle eso, pero por suerte al poco tiempo pude comprarle una notebook, que la gozó hasta el último momento de su vida”, relató. Al recordar a su hijo contó que “él era hincha de River y también le encantaba la pesca. Si uno le llevaba a un río o un arroyo, él iba a amanecer pescando, le encantaba eso, además era un chico muy saludable y muy querido en el pueblo”. Carlos es de profesión electricista y su hijo era su mejor ayudante. “Él venía a ayudarme cada vez que podía, era muy trabajador porque de chiquito le enseñé eso. Un día vino y me dijo que quería ir a trabajar conmigo porque se quería ganar su platita con esfuerzo”. Dolor del alma“La noche que falleció Carlitos, estaba jugando en la computadora con sus primos, ya habían jugado a la pelota, mientras nosotros hicimos nuestras tareas para el festejo del cumpleaños de mi hermano”, detalló Carlos conteniendo las lágrimas, y antes de seguir adelantó: “Va a doler mucho, pero si quieren les cuento cómo fue esa noche”…“Estábamos comiendo y vimos que Carlitos empezó a sentirse mal. Entonces lo miro y le preguntó ¿qué te pasa a vos mi hijo?. Ya no me contestó y ahí nos dimos cuenta que se había atragantado. De manera inmediata procuramos sacarle el pedazo de carne, pero no pudimos, ahí decidimos sacar el auto y llevarlo a la clínica que está a menos de cien metros, incluso mi hermana llamó por teléfono y le dijo a la enfermera que tenía una urgencia. Pero ella se abatató (sic), y el médico no estaba”, relató Carlos. Y siguió: “lo tuvimos que llevar a Roca en el auto, como si fuera un animalito, en este lugar nos atendió el médico que ya nada pudo hacer por él. Hubo muchísimos errores tanto en la clínica de Santo Pipó como en Roca”. En el final de la entrevista la tristeza desbordó a Carlos y a los enviados de este medio: “cuando el doctor me contó que mi hijo falleció, le pregunté dónde estaba el trozo de carne que terminó con su vida, él me mostró y yo lo levanté con mis manos y me largué a llorar”. “Closs debe caminar más”Dos días después el padre y los familiares directos de Carlitos se reunieron en el Ministerio de Salud Pública junto a la intendente de Santo Pipó, Mabel Cáceres, y se reunieron con el subsecretario de Salud, Germán Bezus, y consiguieron revertir la situación de desamparo médico en El Pueblito. Sin embargo, para Vera López esta no es la solución definitiva: “Santo Pipó necesita de manera urgente un hospital, cada vez somos más los habitantes y exigimos algo esencial para la vida de todos”, dijo Carlos, quien le pidió al “gobernador Maurice Closs debe caminar un poco más. Debe abandonar el trono, bajarse a la tierra y recorrer todas las ciudades de Misiones para enterarse de las necesidades del pueblo que gobierna”. “Muchas veces lo escuché decir que la educación y la salud son los puntos más importantes para él. Y no es así, porque los médicos se van a Brasil porque no son bien remunerados, faltan insumos en los hospitales y ni hablar de los docentes”, aseveró.





Discussion about this post