CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá (Agencias y diarios digitales). Los asistentes a la XXIII Cumbre Iberoamericana apostaron por una serie de reformas ante la inminencia de su extinción dado el poco interés que desata la cita en latinoamérica.A partir de ahora las cumbres pasarán a realizarse cada dos años para adecuarla al nuevo contexto mundial, según la resolución que firmaron los mandatarios en la reunión de Panamá para renovar este foro creado en 1991.Bajo el lema “El papel político, económico, social y cultural de la comunidad iberoamericana en el nuevo contexto mundial”, Panamá acogió desde el viernes la XXIII Cumbre Iberoamericana, a la que acudieron once mandatarios, de 22 jefes de Estado y de Gobierno de los países de América Latina, España y Portugal.El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, apoyó la propuesta de reforma de la Cumbre que consideró “conveniente, y sensata” ya que requiere de una “inyección de dinamismo”. Al respecto, comparó lo que ocurre entre los países de América Latina con “un matrimonio que tras 20 años de convivencia, se despierta y un día se da cuenta de que no se conoce”. A partir de ese reconocimiento -añadió- la relación “vuelve a florecer”.En su primera intervención como presidente de Paraguay en una cumbre iberoamericana, Horacio Cartes también llamó a “crecer juntos en armonía” y advirtió de que “los pueblos nos recordarán por lo que conseguimos por su bienestar, no por las diferencias coyunturales”.Entre los puntos saliente de la declaración -además de la periodicidad bienal de las cumbres- figura que desde ahora los jefes de Estado y de gobierno tendrán un espacio privado en un Foro de Reflexión para dialogar sobre los temas centrales de cada cumbre u otros de interés político.A partir de 2014 se realizará un documento conciso y operativo que incluya medidas concretas y mensurables. En los años en que no se celebre cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, se reunirán los ministros de Relaciones Exteriores para dar seguimiento a las resoluciones y declaraciones.Otro punto destacado es el cambio de forma gradual en tres años a las cuotas que los países aportan a la Secretaría General Iberoamericana. Del actual porcentaje de distribución del 70% para los países de la Península Ibérica y 30% para América Latina se pasará a una nueva distribución del 60%/40%.Se definió además concentrar las actividades de la Conferencia Iberoamericana en torno a grandes áreas de acción como los Espacios Iberoamericanos del Conocimiento, de la Cultura, de la Cohesión social, de la Economía y de la Innovación.




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