
Un video en el que una estudiante de 18 años relata entre risas las agresiones y humillaciones que ejerció contra una compañera de 17 desató una fuerte repercusión en Catamarca y expuso un caso de violencia escolar que ya tenía antecedentes judiciales. Los hechos denunciados ocurrieron durante un viaje de egresados a Bariloche, después de que la adolescente hubiera sufrido la difusión no consentida de material íntimo, una situación por la que otros tres estudiantes fueron imputados.
El caso involucra a alumnos del Colegio Privado Pía Didoménico, de San Fernando del Valle de Catamarca, y actualmente es investigado por dos fiscalías. Además, el Ministerio de Educación y Trabajo provincial intervino en el establecimiento y exigió explicaciones sobre las medidas adoptadas para proteger a los estudiantes involucrados.
La grabación, difundida en redes sociales el 17 de octubre, muestra a una alumna mayor de edad contando episodios de hostigamiento que, según sus propias declaraciones, protagonizó junto con otras compañeras durante el viaje realizado entre el 3 y el 11 de octubre.
En su relato, la joven describió cómo le arrojó el contenido de un vaso sobre la cabeza a la adolescente, además de burlas e insultos relacionados con su apariencia física y con un video íntimo que había circulado anteriormente.
Según publicó el diario La Nación, la estudiante también manifestó haber disfrutado del sufrimiento de su compañera, incluso al referirse a una presunta crisis emocional posterior a las agresiones.
Las declaraciones provocaron una fuerte reacción pública por la naturalidad con la que la joven describió los episodios de maltrato, aunque las circunstancias y responsabilidades individuales todavía deben ser determinadas por la Justicia.
🚨 ESCÁNDALO POR BULLYING EN UN VIAJE DE EGRESADOS: “EL MAL QUE ESTABA PASANDO ELLA YO LO ESTABA DISFRUTANDO”
Una estudiante de Catamarca publicó un video en el que contó cómo hostigaron a una compañera durante el viaje de egresados en Bariloche. Según su relato, la joven terminó sufriendo un brote psicótico en medio de la situación.
El testimonio generó conmoción por la gravedad de lo ocurrido y volvió a poner el foco en las consecuencias del bullying entre adolescentes.
— MDZ Mendoza (@mdz_radio) October 23, 2026
Una historia de hostigamiento que había comenzado meses antes
El caso no se originó durante el viaje de egresados. Según reconstruyeron medios catamarqueños, los primeros hechos denunciados se remontan a junio, cuando se habría accedido sin autorización a material íntimo almacenado en el teléfono celular de la adolescente y posteriormente se lo habría difundido.
A partir de ese episodio se inició una investigación penal que involucra a tres estudiantes, acusados de participar en la presunta producción y distribución de representaciones sexuales de una persona menor de 18 años.
Sin embargo, la situación denunciada no terminó allí.
Durante el viaje de egresados a Bariloche, la adolescente habría vuelto a sufrir agresiones físicas, burlas y expresiones humillantes vinculadas con aquel material privado.
De acuerdo con la información publicada por Los Andes, la estudiante compartió el viaje con dos de los adolescentes investigados en la primera causa, pese a la existencia de medidas de protección cuya aplicación también generó cuestionamientos.
Este punto constituye uno de los aspectos centrales del caso, ya que plantea interrogantes sobre las condiciones en las que se desarrolló el viaje y las medidas previstas para evitar nuevos contactos o situaciones de hostigamiento.
No obstante, todavía debe establecerse judicialmente el alcance de esas medidas, quiénes estaban obligados a cumplirlas y si existieron incumplimientos.
La adolescente rompió el silencio y contó cómo vivió las agresiones
En una carta pública atribuida a la adolescente afectada, la joven relató las consecuencias que los episodios de hostigamiento tuvieron sobre su vida cotidiana, sus vínculos personales y su último año de secundaria. El texto reconstruye situaciones que, según denunció, comenzaron en junio y se profundizaron durante el viaje de egresados a Bariloche.
La estudiante aseguró que el 2 de junio tomó conocimiento de que tres compañeros habían ingresado a su teléfono celular sin su consentimiento y obtenido videos íntimos. A partir de entonces, sostuvo, comenzó a recibir burlas, comentarios y ataques que terminaron afectando su relación con el colegio y con personas de su entorno.
Uno de los aspectos más dolorosos de su relato es que las agresiones no habrían provenido únicamente de quienes participaron en la difusión del material, sino también de compañeros que conocían su situación y de personas con las que anteriormente mantenía vínculos de amistad.
La adolescente también contó que inicialmente no quería viajar a Bariloche por temor a nuevos episodios de hostigamiento. Finalmente decidió participar del viaje, pero, según su testimonio, allí volvió a enfrentar agresiones y humillaciones.
En su escrito afirmó que durante ese episodio le arrojaron el contenido de un vaso, la empujaron y se burlaron de situaciones personales que ya le habían provocado sufrimiento.
La joven describió, además, cómo el hostigamiento repercutió en su vida escolar y social. Señaló que comenzó a sentirse incómoda frente a otras personas, que le resultaba difícil permanecer en determinados espacios y que las burlas habían afectado profundamente su confianza.
Sin embargo, el texto también contiene un pedido concreto: quiere recibir ayuda para continuar sus estudios sin tener que convivir con nuevas agresiones.
En el cierre de la carta, la adolescente manifestó su deseo de que otros jóvenes comprendan el daño que pueden provocar estas conductas, incluso cuando quienes las realizan pretenden presentarlas como bromas.
Su testimonio incorpora una dimensión que trasciende el video viral: la continuidad del hostigamiento denunciado y la necesidad de garantizar condiciones de protección para que pueda completar su trayectoria escolar.
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Dos investigaciones judiciales y tres adolescentes imputados
Las denuncias dieron lugar a dos investigaciones que avanzan por separado.
La primera está a cargo de la Fiscalía Penal Juvenil, encabezada por Guillermo Narváez, que imputó a tres adolescentes por la presunta producción y distribución de representaciones sexuales de una persona menor de 18 años.
La acusación comprende dos hechos en concurso real y atribuye a los imputados una participación como coautores, aunque sus responsabilidades todavía no fueron determinadas mediante una sentencia.
Las defensas cuestionaron aspectos de la formulación de los cargos y promovieron planteos de nulidad, en el marco de una investigación que continúa abierta.
En paralelo, la Fiscalía de Instrucción N.º 7, a cargo de Paola González Pinto, investiga la denuncia contra la estudiante de 18 años que aparece relatando las agresiones en el video viral.
Hasta la información difundida este viernes, la joven se encontraba denunciada, pero no había sido imputada en esa segunda investigación.
La fiscalía deberá determinar las circunstancias de los hechos relatados, la posible participación de otras personas y si las conductas investigadas configuran delitos previstos en la legislación penal.
Educación exigió explicaciones y un plan de protección
La repercusión del caso motivó la intervención del Ministerio de Educación y Trabajo de Catamarca, que envió representantes de las áreas de Educación Privada, Mediación Escolar y Coordinación Institucional al establecimiento.
Los funcionarios mantuvieron una reunión con la representante legal y la directora del nivel secundario, revisaron documentación y solicitaron precisiones sobre el abordaje institucional de las denuncias.
El Ministerio exigió al colegio la presentación, en un plazo de 24 horas, de un informe detallado sobre los hechos y las medidas adoptadas, acompañado por la documentación correspondiente.
También requirió un plan individual de protección y continuidad pedagógica para los estudiantes involucrados, con responsables designados y mecanismos de seguimiento.
La cartera educativa señaló que las medidas deben orientarse a prevenir nuevas situaciones de intimidación, exposición y revictimización, además de garantizar el acompañamiento a los alumnos y sus familias.
La intervención administrativa se desarrolla de manera independiente de las investigaciones judiciales y no implica que ya se hayan establecido responsabilidades institucionales.
Qué respondió el colegio
Tras la difusión de las denuncias, el Colegio Privado Pía Didoménico emitió un comunicado en el que aseguró haber actuado con responsabilidad y celeridad desde que tomó conocimiento de los hechos.
La institución sostuvo que realizó las actuaciones correspondientes y comunicó la situación a las autoridades del Ministerio de Educación y Trabajo, con las que afirmó mantener un trabajo conjunto.
También manifestó su compromiso con la protección de los derechos, la intimidad y el bienestar emocional de los estudiantes, así como con la continuidad de sus trayectorias escolares.
En el comunicado, el establecimiento pidió evitar la difusión de información no verificada que pudiera profundizar la exposición de las personas involucradas.
Sin embargo, las autoridades escolares no detallaron públicamente todas las medidas específicas que habían implementado antes del viaje de egresados, uno de los aspectos sobre los que ahora se solicitan precisiones.
La protección de la adolescente, en el centro de los interrogantes
Más allá de la repercusión del video, el caso plantea una cuestión de fondo: cómo se protegió a una estudiante que ya había denunciado la circulación de material íntimo y que posteriormente habría vuelto a sufrir situaciones de hostigamiento en una actividad vinculada con su comunidad escolar.
La existencia de investigaciones judiciales previas, la participación de otros estudiantes y la denuncia de nuevas agresiones colocaron bajo análisis tanto las conductas individuales como las respuestas institucionales.
Mientras las fiscalías avanzan en la reconstrucción de los hechos, el Ministerio de Educación deberá evaluar las actuaciones del colegio y las medidas necesarias para resguardar a los estudiantes.
La investigación continúa abierta y todavía no se determinaron todas las responsabilidades. Entretanto, las autoridades educativas insistieron en la necesidad de preservar la identidad de la adolescente y evitar que la difusión pública de los hechos se convierta en una nueva forma de exposición y daño.




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