
El comercio minorista argentino continúa atravesando un escenario de retracción del consumo, condicionado por la pérdida del poder adquisitivo de los salarios y el aumento de los gastos fijos de los hogares. Esta situación volvió a quedar reflejada en las ventas por el Día de la Madre, una de las fechas comerciales más importantes del año, que registraron una nueva caída según el relevamiento de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME).
En diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones, el secretario de prensa de la entidad, Salvador Femenía, analizó las dificultades que enfrentan las pequeñas y medianas empresas y advirtió que, pese a la desaceleración de la inflación respecto de períodos anteriores, el consumo todavía no muestra señales de recuperación sostenida.
“En el último año y medio no hubo ninguna diferencia en cuanto a ventas, con un consumo muy deprimido, con una restricción en la capacidad de compra, originado por el atraso de salarios”, sostuvo. En ese sentido, precisó que los ingresos de los trabajadores acumulan una pérdida de entre el 10% y el 14% frente al avance de los precios, una diferencia que todavía no fue compensada.
El representante de CAME explicó que esta situación se profundiza por el incremento de las tarifas y los servicios, que absorben una proporción cada vez mayor del presupuesto familiar. Como consecuencia, después de afrontar esos compromisos, los hogares disponen de menos recursos para adquirir otros productos.
Según indicó, el problema no se limita a una caída ocasional de las ventas, sino que responde a una reducción persistente de la capacidad de compra, que afecta directamente la actividad de los comercios y las perspectivas de las pequeñas y medianas empresas.

Con el aumento de la inflación y tras pagar los servicios, es menor el dinero para consumos básicos
Además, el secretario de prensa de la CAME reconoció que cada mes aumentan las tarifas y los servicios por encima de la inflación y eso se lleva una porción mayor de los ingresos del sueldo mensual. Con lo cual el disponible después de pagar los servicios, es menor para los consumos básicos.
En referencia a las expectativas generadas cada año en lo que se refiere a las compras por el Día de la Madre, este profesional explicó puntalmente que “El Día de la Madre es el segundo día comercial más importante después de las fiestas navideñas y en el informe elaborado por la CAME dimos a conocer que por ‘quinto año consecutivo cayó el consumo para el Día de la Madre’; y eso te da como conclusión: que con inflación o sin inflación, el consumo no repunta”.
Ya a la hora de ‘hilar más fino’, se podría decir que hubo y hay varios cambio de hábitos, de consumo. Algunos vinieron para quedarse por las restricciones -que no son nuevas- y otras donde las pymes en general y el comercio en particular atraviesan momentos duros -y constantes- relacionados con problemas en el poder adquisitivo, reflejó.

Preocupación por las perspectivas del comercio
El secretario de prensa de CAME advirtió que las dificultades actuales también están modificando las decisiones de los consumidores y las estrategias de los comerciantes. Algunos de estos cambios, señaló, comenzaron hace varios años y se consolidaron a medida que se redujo la capacidad de compra de las familias.
En ese contexto, manifestó su preocupación por las perspectivas para los próximos meses, ante la ausencia de señales claras de una recuperación significativa de las ventas.
“Creo que de acá en adelante vamos a seguir igual, si no ocurre algo que nos haga cambiar el rumbo; pero no vemos tampoco por dónde pueda ocurrir eso”, expresó.









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