La actividad económica argentina volvió a retroceder en agosto y registró su mayor caída interanual de 2026, en un escenario marcado por el deterioro de sectores como la industria manufacturera, el comercio y la construcción. Aunque el indicador mostró una leve recuperación respecto de julio, el resultado volvió a poner en evidencia las dificultades para sostener el crecimiento.
Según el informe del Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE), difundido este miércoles 21 de octubre por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), la actividad se contrajo 1,7% frente a agosto de 2025, lo que representa el segundo mes consecutivo con una variación interanual negativa.
El retroceso fue mayor al registrado en julio, cuando la economía había caído 1,5% interanual. También superó la disminución de febrero, que había sido de igual magnitud.
Sin embargo, la comparación mensual mostró un comportamiento diferente: el EMAE avanzó apenas 0,1% respecto de julio en la medición desestacionalizada, después de haber sufrido una caída del 2,8% durante el mes anterior.
Esta diferencia resulta importante para interpretar los datos. Mientras la comparación interanual revela una pérdida de actividad respecto de 2025, el pequeño incremento mensual indica una estabilización parcial, aunque insuficiente para recuperar el terreno perdido en julio.
De hecho, la tendencia-ciclo, que permite observar la evolución subyacente de la actividad, permaneció sin cambios durante agosto, según las estimaciones oficiales.
Industria y comercio, los principales responsables de la caída
Si bien la contracción alcanzó a numerosas actividades, la industria manufacturera y el comercio fueron los sectores que más contribuyeron al resultado negativo de agosto.
La producción industrial registró una disminución del 3,2% interanual, mientras que el comercio mayorista, minorista y las reparaciones retrocedieron 3,5% frente al mismo período de 2025.
Según precisó el INDEC, ambos sectores restaron conjuntamente 0,9 puntos porcentuales a la variación general del EMAE, por lo que explicaron más de la mitad de la caída neta del indicador.
El dato adquiere relevancia porque se trata de actividades estrechamente vinculadas con la producción de bienes, su comercialización y el funcionamiento del mercado interno.
La construcción también terminó agosto con una contracción interanual del 2,5%, mientras que el transporte y las comunicaciones registraron una disminución del 2,9%.
En total, diez de los quince sectores que integran el indicador registraron resultados negativos respecto de agosto del año pasado.
La pesca tuvo la mayor caída, mientras que la minería encabezó las subas
La pesca presentó el retroceso porcentual más pronunciado del relevamiento, con una disminución del 15,7% interanual.
Sin embargo, su peso relativo dentro de la economía es considerablemente menor que el de la industria y el comercio, por lo que su contribución a la contracción general fue más limitada.
En el extremo opuesto se ubicó la explotación de minas y canteras, que creció 11,1% frente a agosto de 2025, y volvió a destacarse entre las actividades de mejor desempeño.
También mostraron resultados positivos electricidad, gas y agua, con una suba del 4,3%, y hoteles y restaurantes, que avanzaron 3,1%.
De acuerdo con el organismo estadístico, estos tres sectores aportaron conjuntamente 0,6 puntos porcentuales positivos a la variación interanual de la actividad económica.
Así, el informe refleja un comportamiento dispar: mientras algunas actividades vinculadas con la explotación de recursos naturales y determinados servicios mantuvieron su crecimiento, otras relacionadas con la producción industrial y la comercialización de bienes continuaron en retroceso.

El crecimiento acumulado del año se redujo al 1,2%
Más allá del resultado de agosto, el informe también permite observar cómo se fue modificando la evolución de la economía durante 2026.
Entre enero y agosto, la actividad acumuló un crecimiento del 1,2% respecto del mismo período de 2025, un resultado que todavía se mantiene en terreno positivo, pero que muestra una desaceleración frente a los registros anteriores.
En marzo, el crecimiento acumulado había alcanzado el 2,4%, mientras que en junio se ubicaba en 2,2%. Posteriormente, descendió al 1,7% en julio y terminó agosto en 1,2%.
La trayectoria refleja cómo las caídas de los últimos meses fueron reduciendo el avance conseguido durante la primera parte del año.
El comportamiento mensual también mostró fuertes oscilaciones. Después de crecer 2,7% en marzo, la economía cayó 1,4% en abril y 0,6% en mayo. Posteriormente, avanzó 0,3% en junio, sufrió una contracción del 2,8% en julio y prácticamente se mantuvo sin cambios en agosto, con una mejora del 0,1%.
Una economía con señales de estancamiento
Los resultados del EMAE muestran que la economía no atraviesa una evolución homogénea entre sus principales actividades.
Mientras la minería y algunos servicios registran incrementos interanuales, el retroceso de la industria, el comercio y la construcción limita el desempeño general.
A ello se suma que la recuperación mensual de agosto fue mínima frente a la caída de julio, mientras que el indicador de tendencia-ciclo permaneció estancado.
El balance de los primeros ocho meses de 2026 sigue siendo positivo, pero el menor crecimiento acumulado y la segunda contracción interanual consecutiva evidencian una pérdida de dinamismo.
El próximo informe del INDEC permitirá determinar si el leve repunte mensual de agosto fue el comienzo de una recuperación más sostenida o si la actividad continúa sin conseguir una mejora significativa.
El informe completo aquí 👇






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