Ana Laborde
Profesora de Yoga
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3764-430623
La sesión de Yoga ha finalizado y permanecemos sentados sobre la mat, llenos de serenidad, experimentando el equilibrio interior y la armonía del cuerpo, que es nuestro vehículo para expresar nuestro ser en este mundo como decía una maestra. Entonces buscamos nuestra lectura habitual donde el señalador nos recuerda estas palabras de Indra Devi: “…lamentablemente la competencia sana, que en otros tiempos ofrecía grandes ventajas, ha cedido lugar a una alocada carrera en pos de falsos valores”. Ahora seguimos:
“Hoy en día la gente concede demasiado valor al hecho de ‘ganar la carrera’, pasando por alto el placer de participar de ella. Es imposible que todos salgan triunfantes… y, sin embargo, ganarla parece ser lo único que nos preocupa. El amor propio y un sentido interno de seguridad solo se aúnan si se llega primero. A no ser que uno ‘gane la copa’, se sentirá frustrado e infeliz”. Levantamos la vista para considerar cuán a menudo presenciamos estas actitudes en lo cotidiano y seguimos leyendo:
“En esta frenética carrera tras el éxito, se pasan por alto las cualidades del individuo. Solamente se da importancia, en las mentes y en los corazones, al número de premios y recompensas obtenidos. La gente olvida que los bienes materiales que posee una persona no son ni remotamente indicativos de lo más valioso que posee: su carácter, sus aptitudes, su desarrollo interior o espiritual”. De eso se trata, pensamos, y continuamos la lectura:
“Para mucha gente la vida consiste en un continuo precipitarse, embestir, agolparse, empujar y andar a todo correr. Estas personas reciben ansiosas cualquier cosa que ofrezca rápido alivio a sus nervios atormentados… Pero deberían discernir mejor y ser sumamente cuidadosos al escoger el modo y la forma, ya que no solo se encontrarán ante serias dificultades, sino que pagarán, probablemente, un precio muy alto por remedios sin valor”.
Además, ahora nos advierte “acerca de ciertos consumos, que nos conducen al desastre convertir las bebidas alcohólicas en una costumbre, en un vicio. Y lo mismo aplica al tabaco, los narcóticos y las drogas; a todo cuanto pueda ser causa de que un ser humano pierda su fuerza de voluntad y se convierta en una cosa sin energía, un pusilánime”.
Aquí ponemos el señalador porque debemos retirarnos. Namasté.






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