
Después de un período en el que los pagos comenzaron a normalizarse, las farmacias misioneras volvieron a quedar atrapadas en un problema que conocen demasiado bien: PAMI acumula nuevamente tres quincenas pendientes y los establecimientos necesitan seguir entregando medicamentos mientras las droguerías mantienen sus propios vencimientos. La consecuencia, esta vez, empieza a hacerse visible en el mostrador: sin llegar a un corte general de la prestación, algunas farmacias optan por sostener primero a sus clientes habituales y limitar la incorporación de afiliados nuevos.
La presidente del Colegio de Farmacéuticos de Misiones, Vania Ilchuk, explicó a FM 89.3 Santa María de las Misiones que durante un tiempo las liquidaciones comenzaron a llegar con mayor frecuencia, pero la demora volvió a acumularse. El sector continúa recibiendo las notas de crédito correspondientes a los laboratorios, que funcionan como parte del mecanismo de compensación frente a las droguerías, mientras el problema aparece en los pagos que deberían aportar liquidez a cada farmacia.
La mayor dificultad, sostuvo, es la falta de una fecha cierta. No saber cuándo ingresará el dinero impide organizar vencimientos, compras y reposición de medicamentos en un negocio que requiere un stock permanente y en el que los proveedores no esperan indefinidamente. “La droguería no te espera”, resumió Ilchuk, al señalar que nuevamente reciben reclamos de establecimientos que alcanzaron su límite de crédito con proveedores y necesitan saber cuándo podrán disponer de fondos.
Esa presión comienza a modificar la atención sin convertirse todavía en un corte formal. Según describió, algunas farmacias deciden seguir atendiendo a quienes compran regularmente allí, pero restringen a los afiliados ocasionales que llegan después de una consulta médica o recorren distintos establecimientos buscando dónde conseguir su tratamiento. El fenómeno se reconoce cuando aparecen “caras nuevas” que van de una farmacia a otra porque en otro lugar no consiguieron ser atendidas.
Ilchuk insistió en que el sector intenta evitar un corte total precisamente por el impacto que tendría sobre los jubilados. Recordó que en otros momentos llegaron a acumularse hasta seis quincenas sin cobrar y, aun así, las farmacias mantuvieron la prestación. Esa voluntad de sostenerla, consideró, termina generando una relación particularmente difícil: los establecimientos absorben la demora porque no quieren dejar al afiliado sin medicamentos, aunque al mismo tiempo disminuye su capacidad para financiar la deuda.
“Nosotros nunca queremos dejar desprotegido al abuelo. Entonces la farmacia aguanta, aguanta, aguanta”, señaló. Por eso, explicó, el Colegio respalda a los establecimientos que, frente a una situación económica insostenible, deciden restringir parcialmente la atención. Si el convenio no se cumple en sus condiciones de pago, sostuvo, no puede exigirse a una farmacia que siga ofreciendo indefinidamente el mismo volumen de prestación, y la entidad acompaña a sus asociados ante eventuales planteos de la UGL local o de auditores. Markdown pegado
El problema adquiere dimensiones muy distintas según la composición de cada negocio. Hay farmacias donde las operaciones de PAMI representan apenas entre 10% y 15% de las ventas, pero en otras pueden alcanzar hasta 60%, según Ilchuk. En esos casos, tres quincenas pendientes significan una porción muy importante de la facturación inmovilizada mientras continúan corriendo salarios, servicios, impuestos y obligaciones con proveedores.
La situación tampoco es exclusiva de Misiones. La titular del Colegio aseguró que las demoras afectan a farmacias de distintas provincias y que las entidades locales canalizan los reclamos a través de las organizaciones nacionales del sector. La diferencia frente a otras obras sociales, explicó, es que aun cuando muchas también liquidan a 60 o 90 días, suelen existir pagos parciales en efectivo o tarjeta y condiciones comerciales diferentes que permiten amortiguar mejor la espera. En PAMI, por el volumen involucrado y por su esquema particular de precios y descuentos, cada atraso se siente con mayor intensidad.
El escenario resulta especialmente llamativo porque el vínculo contractual acaba de ser prorrogado. Las entidades farmacéuticas firmantes confirmaron a fines de septiembre la extensión del Convenio de Dispensa de Medicamentos Ambulatorios, Clozapinas y Diabetes hasta el 31 de marzo de 2028. La renovación también incorpora una profunda digitalización de la operatoria, aunque mantiene vigentes las condiciones generales del convenio.
Ilchuk sostuvo que esa renovación no solucionó el problema que las farmacias vienen planteando desde hace meses. Según explicó, las condiciones de pago no fueron modificadas y los plazos previstos continúan sin cumplirse de manera regular. Las reuniones con PAMI, agregó, son pocas y el pedido que el sector repite es bastante básico: contar al menos con previsibilidad suficiente para saber cuándo llegará cada liquidación.
El afiliado también empieza a elegir qué medicamento puede llevar
La tensión financiera de las farmacias ocurre al mismo tiempo que el bolsillo de quienes llegan al mostrador también muestra límites cada vez más claros. Ilchuk contó que el comportamiento de muchos afiliados de PAMI comienza con una pregunta: “¿Qué me cubre el 100%?”. Los medicamentos completamente cubiertos suelen retirarse aun cuando quede alguna reserva en el hogar; después, cuando aparecen coseguros, comienza la selección.
El afiliado consulta cuánto debe abonar por cada receta y decide cuál lleva en ese momento y cuál posterga. Los medicamentos vinculados con patologías crónicas, señaló, generalmente se mantienen, pero otros pueden quedar para el mes siguiente. Puso como ejemplo tratamientos destinados a controlar el colesterol: aunque forman parte de la prevención de riesgos para la salud, hay personas que ante el gasto responden que preferirán retirarlos “la próxima”.
Frente a ese escenario, las farmacias recurren cada vez más a medicamentos genéricos y alternativas de menor precio para evitar que el costo termine directamente en la interrupción de un tratamiento. Ilchuk remarcó que esta búsqueda no se limita a jubilados ni a afiliados de PAMI, sino que se volvió habitual entre clientes de distintas edades y coberturas.
En cuanto al precio de los medicamentos, la presidenta del Colegio indicó que continúan registrándose pequeños incrementos, aunque ya no con los saltos de 10% o 15% dentro de un mismo mes que se observaron en otros períodos. Hay laboratorios que llevan dos o tres meses sin modificaciones y otros que realizan ajustes más frecuentes, pero sostuvo que los movimientos se mantienen generalmente por debajo del IPC y no se concentran en una patología específica.
Ec cuanto a los programas provinciales de reintegro, Ilchuk comentó que algunos clientes utilizaban los reintegros de los viernes con Banco Macro. Cabe recordar que el Ahora Remedios forma parte de los programas prorrogados hasta el 31 de diciembre de este año.
Detrás de todos esos mecanismos continúa apareciendo el mismo límite: una farmacia puede ofrecer genéricos, buscar alternativas o financiar parte de la prestación, pero necesita recibir los fondos correspondientes para reponer aquello que entrega. Y para los establecimientos donde PAMI concentra buena parte de la actividad, tres quincenas pendientes dejan de ser únicamente una demora administrativa cuando empiezan a determinar a quién pueden seguir atendiendo sin comprometer la continuidad del propio negocio.





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