
Más vehículos pueden ingresar al taller y, sin embargo, el resultado económico ser peor. Esa es la paradoja con la que Patricia Filich resume hoy la situación del sector del neumático en Misiones: “Trabajamos más por menos”.
La responsable de Gran Gomería Ruta 12 aseguró que la cantidad de trabajos aumentó, pero que ese mayor movimiento no se traduce en una mejora equivalente de la facturación ni de la rentabilidad. Los costos fijos continúan subiendo, sostiene que la presión impositiva pesa cada vez más y reconoce que “hay costos que ya no podemos pasar más al cliente. Tratamos de absorber todo lo que podemos, no queremos bajar la calidad jamás. Entonces tratamos de reinventarnos todos los días”, explicó durante una charla con FM 89.3 Santa María de las Misiones.
El diagnóstico marca otro escalón dentro de un deterioro que Filich viene describiendo durante todo el año. En febrero había estimado una baja de al menos 15% en las ventas de cubiertas nuevas, principalmente por la menor actividad del transporte de cargas. Un mes después, tras el cierre de Fate, hablaba de aumentos, menor consumo y una creciente dependencia de productos importados. Y en junio resumía la situación señalando que el movimiento económico formaba parte de “una cadena que no arranca”.
Cuatro meses después, esa cadena muestra una característica diferente: hay trabajo, pero el margen se achicó todavía más.
Más trabajo no significa mejores números
“En cantidad de trabajo tenemos más. Pero en cuanto a los números, es menor”, señaló Filich. La explicación aparece tanto en los costos internos como en el cambio de comportamiento de los clientes. La empresaria sostiene que hoy el consumidor posterga todo lo posible el reemplazo o la reconstrucción del neumático y, cuando finalmente llega al taller, busca la opción que pueda afrontar y no necesariamente la que hubiese elegido en otro contexto económico.
Ese cambio también se observa entre los transportistas. Filich explicó que una reconstrucción que considera de primera línea ronda actualmente los 250.000 pesos y puede alcanzar una durabilidad cercana a la de una cubierta nueva, pero aun así muchos clientes preguntan por una alternativa más económica.
“El cliente estira hasta lo último para reconstruir, busca el mínimo costo”, describió. Para el comercio, agregó, la tarea consiste entonces en encontrar dentro de las opciones técnicamente aceptables una solución que el transportista pueda pagar.
La situación se vuelve especialmente delicada en un rubro muy vinculado al movimiento de cargas. Si baja la actividad productiva, circulan menos camiones; si se transporta menos mercadería, disminuye el desgaste y también la capacidad del transportista para renovar equipos. En Misiones, Filich sumó además el impacto de las lluvias persistentes sobre los traslados y mencionó particularmente las dificultades del sector maderero.
Reconstrucción, importaciones y empresas que se achican
Uno de los puntos que Filich presentó como más preocupantes es la situación de las plantas dedicadas a reconstruir neumáticos. Según afirmó, más de diez plantas registradas habrían cerrado en el país, a las que se sumarían establecimientos pequeños que no aparecen dentro de ese cálculo. También aseguró que conoce casos de colegas que redujeron personal o achicaron estructuras.
En Gran Gomería Ruta 12, aclaró, “no tuvimos despidos. Pero sí sé que otras plantas, otros colegas, sí han despedido, se han achicado”. Filich vinculó parte de esa situación con el creciente ingreso de neumáticos importados y con otro problema específico de la reconstrucción: cada vez habría menos cubiertas utilizadas que lleguen en condiciones adecuadas para ser recapadas.
La apertura importadora no es nueva dentro de su análisis. Ya en junio, al hablar de los cambios regulatorios sobre identificación y trazabilidad, había explicado que las cubiertas importadas comercializadas formalmente por su empresa llegaban con despacho y controles correspondientes. En aquella oportunidad puso mayor énfasis en los riesgos de las operaciones online y los circuitos informales.
Este marrtes, aseguró que hace tres años existían alrededor de 15 empresas importadoras de neumáticos y que hoy serían más de 200, y cuestionó el control aplicado sobre parte de los productos que ingresan.
Además, la empresaria dejó en claro que su objeción no es a la apertura comercial en sí misma. “No estoy en desacuerdo con el libre mercado”, remarcó. Su reclamo, afirmó, apunta a que la apertura se acompañe con controles sobre la mercadería y políticas que permitan competir a la industria que genera empleo local.
En ese punto también apareció una modificación evidente respecto de la expectativa con la que había recibido algunas reformas al inicio del actual Gobierno. Consultada directamente sobre cómo evalúa hoy aquel escenario, utilizó una palabra: “desilusión”. Dijo que esperaba medidas que aliviaran la carga impositiva sobre la industria y consideró que esas expectativas no se cumplieron
Tarjetas al límite y cuatro cubiertas que terminan siendo dos
Probablemente uno de los indicadores más gráficos de lo que ocurre esté fuera de la gomería. Según Filich, el problema actual de muchos clientes es que el margen disponible de las tarjetas de crédito ya está ocupado por consumos cotidianos. Antes, recordó, financiar con tarjeta podía reservarse para las vacaciones, renovar un electrodoméstico o realizar un gasto extraordinario. Ahora aparecen allí alimentos, electricidad y otros servicios.
“El problema mayor hoy día es que la gente tiene las tarjetas al límite”, sostuvo.
La consecuencia se ve directamente cuando llega el momento de cambiar neumáticos. Quien podría utilizar una financiación para renovar las cuatro cubiertas termina llevándose solamente dos y posterga las restantes. “Por supuesto que es una ayuda, por supuesto que sirve, pero es como que estamos todos al límite ya”, resumió.
El fenómeno tampoco admite una cifra única sobre cuánto cuesta poner cuatro neumáticos nuevos. Filich explicó que actualmente existen cubiertas que parten aproximadamente de 100.000 pesos por unidad, mientras determinados vehículos utilizan modelos que pueden llegar a los 700.000 pesos cada uno. La apertura del mercado amplió marcas, procedencias y precios, pero también convirtió el asesoramiento en un elemento que considera central antes de elegir.
“No lo diría como un error”, respondió cuando le preguntaron por quienes compran opciones económicas. Contó que muchos clientes son completamente conscientes de la decisión y llegan diciendo: “Es lo que puedo comprar hoy”.
En esos casos, explicó, el punto pasa por conocer las limitaciones del producto y aumentar los controles. Una cubierta que en determinadas condiciones podría alcanzar 40.000 o 50.000 kilómetros puede ofrecer un rendimiento menor y requerir mayor atención sobre rotación, alineación y presión. “El control, el control ante todo”, insistió.
Cuando estirar la cubierta se cruza con rutas mojadas y baches
El deterioro de la capacidad de compra tiene además una derivación que excede lo económico. Filich advirtió que, mientras antes muchos automovilistas reemplazaban neumáticos después de 20.000 o 30.000 kilómetros, hoy observa usuarios que “los estiran hasta lo último”. Y eso sucede, señaló, justamente en un momento en el que las lluvias y el estado de distintos tramos de las rutas exigen mayor margen de seguridad.
La recomendación básica es revisar la banda testigo de desgaste, presente en los neumáticos, para determinar si todavía conservan una profundidad de dibujo adecuada.
Pero también llamó la atención sobre algo que puede pasar inadvertido después de golpear un bache. El neumático puede recibir un impacto fuerte y no reventar inmediatamente. Eso, explicó, no significa necesariamente que haya salido indemne. “Suele pasar que el neumático con el golpe queda sentido”, indicó. Por eso aconsejó que, después de atravesar un pozo importante, el conductor se detenga unos kilómetros más adelante y revise especialmente los laterales, incluso pasando la mano para comprobar si apareció alguna deformación o “globo”.
El riesgo aumenta con el agua acumulada sobre la calzada. El neumático necesita evacuar esa agua para mantener contacto con el pavimento y cuanto mayor es la velocidad, menor es el margen frente a una pérdida de adherencia. Filich fue particularmente crítica con las velocidades que observa en ruta. “Vos no te olvides que vas prendido al asfalto por el neumático”, graficó.
Su primera recomendación ante lluvia es sencilla: levantar el pie del acelerador. A velocidades moderadas, sostuvo, el conductor conserva margen para corregir una maniobra; a más de 100 o 120 kilómetros por hora, ese margen se reduce drásticamente.
También mencionó el deterioro observado en sectores de las rutas nacionales 12 y 14 y el peligro adicional que representan los pozos cuando quedan cubiertos por agua. Así, dos problemas que podrían parecer independientes terminan cruzándose: una ruta que exige neumáticos en buenas condiciones y una economía que empuja a utilizarlos durante más tiempo.
Comprar antes, si el bolsillo lo permite
Con la temporada de vacaciones cada vez más cerca, Filich recomendó no esperar hasta diciembre para revisar el estado de las cubiertas. Además del aspecto preventivo, señaló que los neumáticos vienen registrando pequeños ajustes de precios aproximadamente cada dos meses, por lo que quien ya sabe que deberá reemplazarlos puede ahorrar si anticipa la compra.
Reconoció, sin embargo, que para muchas familias esa decisión estará condicionada por el aguinaldo de fin de año. La lógica vuelve entonces al comienzo: no siempre se compra cuando técnicamente sería ideal, sino cuando existe dinero o crédito disponible.
Pese al escenario que describió como complicado, Filich sostuvo que “no hay que perder las esperanzas” y contó que comerciantes y empresarios intentan permanentemente encontrar qué modificar, qué mejorar o cómo adaptarse para sostener la actividad.





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