Nancy Calderón
Coach The John C. Maxwell
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A veces sentimos que queremos cambiar algo de nuestra vida, avanzar, aprender, mejorar nuestras relaciones o simplemente sentirnos más seguros de nosotros mismos. Pero tener ganas de cambiar no siempre alcanza. Necesitamos saber hacia dónde queremos ir y qué pequeños pasos podemos dar para acercarnos. Por eso, armar un plan de crecimiento personal puede ayudarnos a ordenar lo que pensamos y convertirlo en acciones concretas.
El primer paso es mirar dónde estamos hoy, preguntarnos con sinceridad: ¿qué cosas de mi vida me gustan y cuáles quisiera cambiar? ¿Qué estoy haciendo bien y qué necesito aprender? No se trata de juzgarnos, sino de conocernos. Ahí comienza el autoliderazgo: cuando dejamos de esperar que otros cambien para sentirnos mejor y empezamos a ocuparnos de aquello que sí podemos transformar.
2- Elegir qué queremos mejorar. No hace falta cambiar todo al mismo tiempo. Puede ser tener más confianza, organizar mejor nuestro tiempo, cuidar una relación, aprender algo nuevo, mejorar nuestra comunicación o animarnos a buscar una oportunidad laboral.
3- Convertir ese deseo en una meta concreta. En lugar de decir “quiero estar mejor”, podemos preguntarnos qué significa para nosotros estar mejor y qué acción podemos comenzar esta semana.
4- Es hacer un pequeño plan. Elegir qué vamos a hacer, cuándo y con qué frecuencia. Los cambios sostenibles muchas veces comienzan con acciones simples: dedicar veinte minutos al día a aprender algo, tener una conversación pendiente, organizar nuestras tareas o reservar un momento para nosotros.
También es importante incluir nuestras emociones. Habrá días de entusiasmo y otros en los que aparecerán dudas, cansancio o miedo. La inteligencia emocional nos ayuda a reconocer lo que sentimos sin permitir que una emoción momentánea decida por nosotros.
Finalmente, revisar cada cierto tiempo cómo estamos avanzando. Si algo no funciona, podemos cambiar el camino sin abandonar el propósito. Crecer no significa hacerlo todo perfecto. Significa conocernos, aprender, tomar decisiones y volver a intentarlo.
Un plan de crecimiento personal no tiene que ser complicado. Puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿qué quiero mejorar en mí y cuál es el primer paso que estoy dispuesto a dar hoy?






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