Ana Laborde
Profesora de Yoga
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3764-430623
En presente, disfrutando de la paz y el bienestar al completarse la sesión de Yoga, permanecemos sentados sobre la colchoneta y buscamos la lectura habitual. El señalador nos indica que habíamos leído estas palabras de Indra Devi: “El comer debidamente sigue en importancia al respirar correctamente y es por completo esencial para que las personas puedan conservarse en buena salud y buen ánimo”. Ahora, refiriéndose a la práctica del Yoga, nos da estas “instrucciones generales”:
“Hágase la práctica sobre alfombra, estera o manta doblada extendida en el suelo; al aire libre o en una habitación bien ventilada. Hay que practicar con el estómago vacío (tres o cuatro horas después de las comidas fuertes y una o dos horas después de las comidas ligeras). No extender la práctica más allá de una hora. Es importante reposar entre postura y postura. Todas las posturas deben ir acompañadas de respiración rítmica y profunda… siempre por la nariz, con la boca cerrada”. Y aquí nos advierte que después de padecer una enfermedad “no deben practicarse más que las respiraciones; el resto comenzará a efectuarse en forma gradual”.
Considerando la importancia de tener en cuenta estas instrucciones, seguimos leyendo donde Indra, refiriéndose a los inicios, nos dice: “Por lo común, el cuerpo necesita un mes o más para adaptarse a los efectos de las posturas y de la respiración profunda”. Entonces, yendo una vez más a los beneficios, la maestra añade:
“Las posturas del Yoga tienen por objeto normalizar las funciones de todos nuestros órganos y glándulas, especialmente las endócrinas, que tienen a su cargo el equilibrio metabólico del cuerpo”. Aquí Indra recuerda que sus maestros insistían en “la influencia que las respiraciones, las posturas, las relajaciones y la dieta tienen sobre nuestras glándulas, nuestros órganos, nuestros nervios y nuestra mente”.
También recuerda cómo en sus comienzos, al seguir las instrucciones de sus maestros, “poco después me encontré con que no tenía que hacer ningún esfuerzo ni sacrificio especial para desprenderme de todo lo que por un motivo u otro no me convenía” y facilitar así el acceso a “la unión (Yoga) entre el ser humano, que es lo finito, y el espíritu que es lo infinito”. Aquí ponemos el señalador y guardamos el libro porque debemos retirarnos. Namasté.






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