El Banco Central reconoció que el crecimiento del crédito vino acompañado de un aumento de la morosidad de las familias, aunque planteó que ese deterioro debe ser leído como parte de un proceso más amplio de recuperación del financiamiento privado después de años de baja intermediación financiera.
La explicación fue formulada este martes por Juan Curutchet, superintendente de Entidades Financieras y Cambiarias y director del BCRA, quien sostuvo que bancos, empresas y hogares deberán “reaprender a administrar el riesgo” en un escenario de mayor acceso al crédito.
El funcionario admitió que la expansión traerá mora, errores en la evaluación crediticia y casos de sobreendeudamiento, aunque consideró que sería equivocado interpretar al crédito en sí mismo como el problema. La lectura oficial aparece, sin embargo, en un escenario en el que los propios datos del Central muestran una fuerte presión sobre las finanzas familiares.
En junio, último mes con información consolidada, el 12,8% de las financiaciones a las familias se encontraba en situación irregular. El indicador se mantuvo en el mismo nivel de mayo, luego de varios meses de crecimiento.
El crédito creció, pero también los atrasos
El argumento del Central parte de una recuperación significativa del financiamiento al sector privado. Curutchet señaló que en julio el crédito bancario en pesos alcanzó el 9,2% del Producto Bruto Interno y que, si se suman los préstamos en moneda extranjera, la relación llegó al 12,5% del PBI.
Aun así, el funcionario remarcó que Argentina continúa muy rezagada frente a otros países. Según los datos que citó del Banco Mundial, el crédito al sector privado equivalía en 2024 al 40% del PBI en Perú, 76% en Brasil y 104% en Chile.
El BCRA sostiene que el crecimiento actual es parte de una normalización después de décadas en las que el financiamiento privado tuvo una participación muy baja en la economía. Pero esa expansión también encontró a hogares con márgenes financieros cada vez más estrechos.
El último Informe sobre Bancos muestra que en junio la mora familiar se mantuvo en 12,8%, mientras que la de las empresas se ubicó en 3,5%. Para el conjunto del crédito privado, la irregularidad alcanzó 7,6%.
El dato familiar resulta especialmente significativo porque la morosidad había venido subiendo con fuerza durante los primeros meses del año y recién en mayo y junio comenzó a mostrar una desaceleración.
Sobreendeudamiento
La columna difundida este martes contiene además una admisión relevante. Curutchet sostuvo que, después de un período prolongado con escaso crédito, las entidades deberán mejorar sus mecanismos de evaluación y las familias aprender a administrar niveles mayores de endeudamiento.
“El crecimiento del crédito requiere prudencia, profesionalismo y buena regulación”, planteó, al advertir sobre la necesidad de evitar situaciones de sobreendeudamiento. La discusión, entonces, ya no gira únicamente alrededor de cuánto crédito existe, sino también sobre quién puede pagarlo y bajo qué condiciones.
El aumento del financiamiento puede permitir adelantar consumo, inversiones o acceder a bienes durables, pero cuando los ingresos no acompañan la velocidad del endeudamiento también crece el riesgo de que una parte de los hogares empiece a refinanciar obligaciones o acumular atrasos.
Misiones: la otra cara de la expansión
En Misiones, esa tensión aparece con especial claridad. PRIMERA EDICIÓN viene siguiendo desde comienzos de año el deterioro de la capacidad de pago de los hogares provinciales. En enero, la mora bancaria familiar había alcanzado 15,3%, frente al 4,8% registrado dos años antes.
Más recientemente, un informe del Centro de Economía Política Argentina elaborado sobre datos del Banco Central y la Central de Deudores mostró una diferencia muy marcada según el tipo de prestamista.
En julio, la mora de las familias misioneras en bancos tradicionales se ubicó en 11,2%, incluso por debajo del promedio nacional de 13%. Pero entre quienes habían tomado créditos mediante billeteras virtuales, el nivel de incumplimiento trepó al 41%, frente al 33,9% nacional.
Casi 100 mil misioneros tenían deudas morosas exclusivamente con este tipo de plataformas.
El contraste expone una de las particularidades del nuevo ciclo de endeudamiento: buena parte del financiamiento ya no proviene únicamente de bancos, sino también de fintech y billeteras digitales, que ofrecen préstamos de acceso rápido pero generalmente con condiciones, tasas y plazos diferentes.
Un sistema todavía sólido
Pese al crecimiento de la mora, el BCRA sostiene que el sistema financiero conserva márgenes suficientes para absorber potenciales pérdidas. En junio, las previsiones constituidas por las entidades cubrían 86,6% de la cartera irregular, mientras que el sistema cerró el primer semestre con elevados niveles de capitalización y liquidez. Eso significa que, por ahora, el aumento de los atrasos representa principalmente un problema para los deudores y no una amenaza sistémica para los bancos.
La discusión que empieza a instalarse es otra: hasta qué punto puede seguir creciendo el crédito sin que el endeudamiento avance más rápido que la capacidad de pago de los hogares.
Para el BCRA, la respuesta pasa por mantener la estabilidad macroeconómica, ampliar el ahorro y mejorar la evaluación del riesgo.
Para miles de familias, en cambio, el desafío es mucho más inmediato: llegar a fin de mes sin transformar cada vez más ingresos futuros en cuotas presentes.








Discussion about this post