El derrumbe del precio de la hoja verde, el deterioro de los ingresos de los productores, la precarización del trabajo tarefero y el creciente éxodo de jóvenes hacia Brasil son algunas de las consecuencias que dejó el nuevo escenario de la yerba mate tras la desregulación del mercado. Así lo plantea un reciente informe elaborado por la Fundación para el Desarrollo Humano Integral (FDHI), que sostiene que la actividad atraviesa una transformación estructural que amenaza el modelo histórico de chacra familiar en Misiones.
El trabajo, titulado “Mate mal cebado: Desregulación de la yerba mate, una economía regional”, realiza un recorrido sobre los cambios producidos en la cadena productiva tras la pérdida de facultades regulatorias del Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) y sostiene que el nuevo esquema favorece una mayor concentración económica en los sectores industriales y comerciales de mayor escala.
Uno de los datos más contundentes del informe es la estimación de una pérdida de alrededor de $200.000 millones para el sector productivo durante el primer año del nuevo esquema.
Según el documento, esos recursos dejaron de circular en las chacras, los pueblos y las economías locales como consecuencia de la abrupta caída del precio de la hoja verde.
El informe recuerda que hasta fines de 2023 los productores reclamaban valores cercanos a los $500 por kilo y que los precios de mercado se ubicaban en una franja de entre $350 y $400. Sin embargo, tras la desregulación, muchos productores no integrados en cooperativas pasaron a recibir apenas entre $80 y $90 por kilo, mientras que para la tercera zafra bajo el nuevo esquema se proyectan valores de entre $120 y $150, cifras que, según la investigación, continúan por debajo de los costos de producción.
La fundación sostiene que la actual situación no puede analizarse únicamente como una caída coyuntural de precios, sino como el resultado de un mercado históricamente desigual.
Mientras la producción primaria está distribuida entre alrededor de 12.500 productores, en su mayoría pequeños colonos con explotaciones de cinco a ocho hectáreas, los eslabones de industrialización y comercialización se encuentran concentrados en un número reducido de grandes jugadores con fuerte capacidad para definir condiciones de compra.
Según el estudio, esa asimetría se profundizó con la pérdida de las facultades del INYM para fijar precios y regular stocks, medidas que se iniciaron con el DNU 70/2023 y posteriormente se profundizaron con nuevas modificaciones normativas.
La entidad señala que el escenario actual guarda similitudes con el proceso de desregulación de los años noventa, que terminó provocando una fuerte crisis social y derivó posteriormente en el histórico tractorazo del 2001 y en la creación del instituto.
El documento también pone el foco en las consecuencias sociales del nuevo escenario. El sector tarefero, compuesto por aproximadamente 13.000 trabajadores y trabajadoras, aparece como el eslabón más vulnerable de la cadena.
El informe advierte que la caída de los ingresos de productores se traslada directamente a los trabajadores de cosecha, donde persisten problemas de informalidad, pagos por debajo de los valores establecidos y condiciones laborales precarias.
A ese panorama se suma un fenómeno que comenzó a hacerse cada vez más visible en las localidades productoras: la migración laboral hacia Brasil. Según el informe, la crisis yerbatera está generando un creciente desplazamiento de trabajadores rurales y jóvenes de familias productoras hacia el país vecino en busca de mejores ingresos. El documento cita datos de la Receita Federal brasileña que muestran que la cantidad de argentinos -principalmente misioneros- que tramitaron el Cadastro de Pessoa Física (CPF), equivalente al CUIL argentino, pasó de un promedio de 8.000 registros anuales entre 2016 y 2021 a cerca de 40.000 durante 2025. La mayor parte de esa mano de obra se orientó a actividades agropecuarias, construcción y trabajos temporales.
Para la fundación, la crisis actual expresa un cambio más profundo en la estructura de la actividad.
El riesgo no es solamente la reducción de rentabilidad de una campaña, sino un proceso de concentración económica donde los pequeños productores pierdan capacidad de sostener sus chacras, aumenten las ventas de tierras y se reduzca el arraigo rural.
En ese sentido, el informe plantea que la discusión sobre la yerba mate excede el precio de la hoja verde y abre un debate sobre el futuro del modelo productivo de Misiones: si continuará basado en miles de familias productoras distribuidas en el territorio o avanzará hacia un esquema con menor cantidad de actores, mayor integración industrial y una creciente concentración del negocio.





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