Sergio “Chiquito” Gómez, el hombre más alto de la Argentina, continúa internado mientras avanza con estudios médicos para definir una posible cirugía vinculada al tumor cerebral que le provoca gigantismo. En diálogo con PRIMERA EDICIÓN, llevó tranquilidad sobre su estado de salud y aseguró que, pese a las dificultades, se encuentra estable.
“Ahora estoy bien. Ya hace más de una semana que estoy internado”, contó desde el centro de salud donde permanece bajo observación médica.
Días atrás, la situación de Gómez había generado preocupación luego de que trascendiera que atravesaba complicaciones derivadas de su enfermedad y que incluso tenía inconvenientes con las dimensiones de la cama hospitalaria debido a su altura. Sin embargo, aclaró que esos problemas ya fueron solucionados. “Sí, tuve problemas con la cama, pero ya se solucionó”, afirmó.
Actualmente, los profesionales continúan realizándole distintos estudios para evaluar la evolución del cuadro y determinar los próximos pasos del tratamiento. Según explicó, los médicos buscan controlar los síntomas mediante medicación mientras avanzan con nuevas evaluaciones.
“Me están haciendo estudios. Estoy tomando muchas pastillas para ver si se controla”, señaló. Respecto a la posibilidad de una intervención quirúrgica, confirmó que recibió novedades durante las últimas horas. “Justo hoy vinieron los médicos y me dijeron que mañana me van a hacer una placa o unos estudios para la cirugía”, indicó.
La enfermedad que padece está relacionada con un tumor cerebral que genera una producción excesiva de hormona de crecimiento. Actualmente Sergio mide 2,26 metros y utiliza calzado número 56, aunque aseguró que continúa creciendo y que ya está buscando talles aún más grandes.
Además de los problemas de salud, el misionero también sufrió el robo de pertenencias personales en el lugar donde reside. Entre los elementos sustraídos se encontraba su teléfono celular, situación que lo mantuvo incomunicado durante varias semanas.
“Me robaron el celular. Hace un mes que no tenía teléfono, pero ahora otra vez tengo celular”, relató. En este difícil contexto, destacó la ayuda recibida por parte de personas solidarias del norte de Misiones. Según contó, vecinos y colaboradores de las localidades de Andresito e Iguazú se acercaron para brindarle asistencia y acompañamiento durante este proceso.
Por otra parte, explicó que su padre no pudo acompañarlo durante la internación debido a cuestiones logísticas. “Le dije que no venga porque acá no hay lugar”, comentó.
Mientras aguarda los resultados de los nuevos estudios y una definición sobre la posible cirugía, Sergio mantiene el optimismo. “Entre todo, estoy bien ahora”, resumió, en medio de una batalla que lleva años enfrentando contra una enfermedad que continúa condicionando su vida cotidiana.





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