María Ángela Tillería, a poco de cumplir 101 años, ostenta el título de ser reconocida por generaciones de vecinos como “la partera” de antiguos barrios capitalinos ya desaparecidos como El Chaquito, Villa Coz, San Cayetano, La Cantera y la Playita Heller.
Tenía 50 años cuando recibió a su primer bebé y 98 cuando ayudó a nacer a la última que pasó por sus manos, una niña que se llama Leila Arami Aranda y hoy tiene dos años.
“Yo tuve a mis cuatro hijos en el hospital y veía cómo las enfermeras me atendían a mí y a las parturientas, entonces me pareció que llegado el momento yo podía ayudar asistiendo en los partos, y así fue que comencé. Tenía una sobrina embarazada y le decía yo te voy ayudar cuando nazca. Y le ayudé”, contó doña Ángela a PRIMERA EDICIÓN en la comodidad de su casita, con la arboleda más linda del barrio Yacyretá.
Entre risas y recuerdos emotivos, la mujer aseguró que cada nacimiento que asistió se transformó en un recuerdo imborrable, principalmente porque a lo largo de los años también los padres de esos bebés la convertían en “madrina” de todos ellos, y -por supuesto- en una figura muy querida por numerosas familias de Posadas.
La mujer nació en Paraguarí (Paraguay) en 1925. Dejó su pueblo natal “a los 24 años en busca de mejores oportunidades”. Junto a una amiga llegó a Encarnación donde conoció a quien sería su esposo (ya fallecido) y padre de sus hijos. Tiempo después, ambos decidieron radicarse en Argentina. “Éramos jóvenes y llegamos con la ilusión de salir adelante”, recordó.
Su historia en Posadas estuvo ligada muy pronto al antiguo barrio El Chaquito, una zona que desapareció con las transformaciones asociadas a la represa Yacyretá. Pero muchos años antes de que ocurra todo eso, Ángela formó su hogar en la ribera del Paraná y crió a sus hijos, aunque también le tocó enfrentar años difíciles marcados por las inundaciones.
“Cada vez que la creciente venía yo tenía que sacar a mis hijos en los hombros hasta donde no había agua. Tapaba toda la casa”, recordó sobre aquellos tiempos.
La centenaria partera también evocó la fisonomía de una ciudad muy distinta a la actual. Habló de la antigua laguna San José, del ferry con el que cruzaba hacia Paraguay y de un paisaje que desapareció con los años, pero que en su mente siguen existiendo.
“Después que se arregló todo ese lugar (con la construcción de la costanera), me llevó mi hijo a conocer y me preguntó dónde estaba mi casa. Ya no estaba más. Ni la laguna San José había más…”, suspiró.

La partera de los barrios
Pero antes, mucho antes, en 1974, ya bien afincada en El Chaquito comenzó a asistir embarazos y partos. Su experiencia, basada en la observación y la práctica, hizo que muchas familias recurrieran a ella cuando surgían dificultades durante la gestación.
“Atendí a muchas chicas jóvenes cuando se enfermaban (dolores de parto) incluso a madres de mellizos, todos nacían bien conmigo y después las llevábamos al hospital. Todo salía bien. Dios me ayudó”, expresó.
Durante su relato doña Ángela recordó especialmente los casos en los que ayudaba a “acomodar” a los bebés dentro del vientre materno. Según contó, incluso algunos médicos sugerían a las embarazadas a buscar a “una abuela que sepa acomodar”.
“Entonces me buscaban a mí y yo les arreglaba los bebés cuando estaban mal”, afirmó.
Entre sus anécdotas relató el caso de una vecina cuyo hijo tenía el cordón umbilical rodeándole gran parte de la cabeza y una oreja, que con sus manos “acomodó” para que nazca bien: “27 años ya cumplió ahora”, aseguró.
También recordó a una mamá longeva de 43 años, embarazada de seis meses acudió a ella preocupada por la posición de su bebé. “Le sacudí la panza como yo sabía, palpando suavemente entre los costados de las costillas y le saqué de entre las costillas, donde a veces se meten si la mamá está muy quieta y después nació con tres kilos”, relató.
A la fecha calcula que tiene más de 35 ahijados, aunque admite que perdió la cuenta. “Todos me dicen abuela”, comentó con una sonrisa enorme.





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