La reciente aparición con vida de una adolescente que era intensamente buscada en Córdoba volvió a poner en primer plano una problemática que preocupa a las familias de todo el país: la desaparición de niños y adolescentes. Aunque el caso tuvo un desenlace favorable, desde Missing Children Argentina advirtieron que la clave para encontrar a un menor es actuar de inmediato, difundir la búsqueda y fortalecer los mecanismos de alerta.
La presidenta de la organización, Ana Rosa Llobet, analizó la situación actual de las búsquedas de menores, defendió la difusión pública de los casos, destacó la utilidad de la Alerta Sofía y reclamó la incorporación de nuevas herramientas tecnológicas para acelerar la localización de niños y adolescentes desaparecidos.
“La urgencia de publicar es importante. No podemos dejar pasar porque dejar pasar significa mantener el riesgo de ese chico que está dando vueltas en la calle”, afirmó.
La importancia de actuar rápido
La referente destacó en una entrevista con FM 89.3 Santa María de las Misiones que toda movilización social para encontrar a un niño desaparecido está justificada, incluso cuando la búsqueda concluye en pocas horas.
“Siempre decimos que toda la movida que se realiza para encontrar a algún adolescente o algún niño perdido se justifica. No importa que haya aparecido pronto, hay que hacerlo, hay que encontrarlo”, señaló.
Según explicó, cada caso requiere una respuesta inmediata porque las primeras horas son determinantes para obtener información útil y reducir los riesgos.
“Siempre hay que activar, siempre hay que mover la atención de la gente para colaborar y brindar datos para poder encontrarlos”, sostuvo.
La dirigente recordó que, aunque existen situaciones donde la desaparición termina siendo consecuencia de un hecho criminal consumado rápidamente, eso no invalida la necesidad de actuar con rapidez.
“A veces, aunque se active inmediatamente, como ocurrió en algunos casos trágicos, el desenlace ya estaba definido. Pero eso no significa que no haya que activar todos los mecanismos posibles”, remarcó.
Una problemática constante
Llobet reconoció que resulta difícil establecer estadísticas precisas sobre desapariciones de menores porque muchas denuncias no llegan a la organización. Sin embargo, aseguró que la cantidad de casos sigue siendo significativa.
“Hay momentos en los que tenemos cuatro o cinco búsquedas diarias. Otros días son tres, otros no tenemos ninguna. Es muy irregular”, explicó.
La presidenta de Missing Children señaló que la entidad recibe denuncias de todo el país y que mantiene un contacto permanente con organismos provinciales, entre ellos el registro de personas desaparecidas de Misiones.
“Con Misiones tenemos un convenio y prácticamente todos los días nos llegan casos de chicos que se pierden, sobre todo adolescentes, que gracias a Dios aparecen casi en forma inmediata”, comentó.
Aunque la mayoría de los casos se resuelven rápidamente, la preocupación principal sigue siendo la de aquellos menores cuyo paradero continúa siendo desconocido durante años.
“Lo que realmente nos preocupa son esos chicos que hace 10, 20 o 30 años faltan de su casa y cuyas familias siguen esperando saber qué fue lo que ocurrió”, manifestó.
Y agregó: “Para una familia es fundamental tener una respuesta, conocer la verdad. La incertidumbre es algo muy difícil de soportar”.
¿Difundir o no difundir?
Uno de los temas que surgió en los últimos días fue el debate sobre si la difusión masiva de una búsqueda puede resultar contraproducente.
Consultada sobre las declaraciones de la ministra de Seguridad de la Nación, quien señaló que en determinados casos la activación de una alerta podría afectar una investigación si no se cuenta con toda la información, Llobet reconoció que existen situaciones particulares que deben ser evaluadas cuidadosamente.
“Por supuesto que hay casos donde alguna difusión puede ser contraria a la posibilidad de encontrarlos. Nosotros desconocemos muchas veces los detalles de la investigación y el contexto en el que ocurrió la desaparición”, explicó.
Sin embargo, sostuvo que la regla general debería seguir siendo la visibilización de las búsquedas.
“En la gran mayoría de los casos lo que necesitamos es difusión. Si nadie aporta nada, es como buscar una aguja en un pajar”, afirmó.
Según indicó, la colaboración ciudadana suele ser determinante.
“Toda esa información que la comunidad nos brinda es la que permite que podamos ubicarlos. Muchas veces alguien dice ‘yo lo vi acá’ o ‘vi a alguien que podría ser’ y eso ayuda muchísimo”.
Además, reveló que la viralización de una búsqueda suele generar reacciones en los propios adolescentes.
“Nos ha pasado muchas veces que, cuando la búsqueda se difunde masivamente, los mismos chicos dan alguna señal de dónde están porque no les gusta verse expuestos”, relató.
Alerta Sofía: una herramienta que consideran efectiva
Desde su implementación en 2019, la Alerta Sofía fue activada en once oportunidades en Argentina. Para Llobet, la herramienta ha demostrado ser útil, aunque considera que todavía necesita ajustes para mejorar su eficacia.
“Tuvimos once casos desde su implementación. Salvo algunos casos emblemáticos como los de Loan Peña, Guadalupe Lucero o Lian Flores, en el resto la herramienta resultó efectiva”, señaló.
No obstante, consideró que los protocolos actuales siguen siendo demasiado burocráticos.
“Hay que mejorar muchísimo la alerta. Tiene que haber mucho menos burocracia en la implementación”, afirmó.
La dirigente destacó que los resultados positivos se registraron cuando la activación fue rápida.
“En los casos en que funcionó hubo celeridad. Cuanto más rápido se activa, mayores son las posibilidades de obtener resultados”.
El valor de las primeras horas
Llobet insistió en que las primeras horas posteriores a una desaparición son decisivas para localizar a un menor.
El protocolo de Alerta Sofía establece que el mecanismo puede activarse hasta 72 horas después de la desaparición. Sin embargo, la especialista comparó la situación argentina con otros sistemas internacionales mucho más veloces.
“Estábamos observando la Alerta FARA, que recientemente implementó Colombia, y allí no activan una alerta si ya pasó más de una hora desde la desaparición”, comentó.
Para la titular de Missing Children, el fundamento es claro.
“La posibilidad de encontrarlo está en las primeras horas. Después de determinado tiempo el niño puede estar en cualquier lugar e incluso haber cruzado una frontera”.
Por eso insistió en que nunca debe esperarse para denunciar.
“Todavía hay personas que creen que deben pasar 24 horas para hacer una denuncia. Eso es falso. Hay que denunciar desde el minuto cero”.
La tecnología como aliada
Uno de los principales reclamos de Missing Children es la implementación de alertas masivas en teléfonos celulares para los casos de desaparición de menores.
“Es llamativo que todavía no se haya implementado”, sostuvo.
Según explicó, la tecnología permitiría que miles de personas reciban de manera instantánea la fotografía y los datos de un niño buscado en una determinada región.
“Si los ciudadanos recibieran una alerta en sus celulares con la imagen del niño desaparecido, sería una herramienta excelente para encontrarlos”, afirmó.
Incluso consideró que no se trata de un sistema complejo de desarrollar.
“Las compañías telefónicas nos envían permanentemente mensajes publicitarios. ¿Por qué no utilizar esa misma herramienta cuando desaparece un chico?”.
Cómo trabaja Missing Children
Llobet también explicó el protocolo que sigue la organización ante cada denuncia.
En condiciones normales, Missing Children solicita contacto con la familia y una copia de la denuncia policial antes de publicar una búsqueda.
“Nosotros no intervenimos si no hay denuncia policial”, aclaró.
Sin embargo, cuando detectan una situación de alto riesgo, pueden actuar incluso antes de completar esos requisitos.
“En los casos más urgentes publicamos de inmediato porque entendemos que el tiempo es fundamental”, señaló.
Una vez difundido el caso, la organización recibe gran cantidad de mensajes y posibles pistas.
“Mucha gente nos escribe y aporta datos. Algunos sirven y otros no, pero absolutamente todo lo que recibimos lo derivamos al Ministerio de Seguridad”, explicó.
Y concluyó: “La gente tiene que saber que la información que nos llega no nos la guardamos. Aunque parezca irrelevante, la enviamos para que quienes investigan puedan evaluarla”.
“Pantallazo”








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