Un nuevo informe de UNICEF Argentina revela que cuatro de cada diez niñas, niños y adolescentes en Argentina viven en hogares pobres. De acuerdo, a la base de datos oficiales correspondientes al segundo semestre de 2025, que ubica la pobreza infantil en el 42,3% y la indigencia en el 9,4%.
En términos absolutos, esto representa a 5,1 millones de chicos y adolescentes que residen en hogares pobres, de los cuales alrededor de 1,1 millones se encuentran por debajo de la línea de indigencia.
Si bien los indicadores muestran una mejora respecto del segundo semestre de 2024, cuando la pobreza infantil había alcanzado el 52,7%, UNICEF advirtió que las proyecciones para el primer semestre de 2026 anticipan una posible reversión de la tendencia, con una tasa que podría ubicarse en torno al 44,4%.
Durante la presentación del informe, el especialista en Inclusión y Monitoreo de UNICEF Argentina, Sebastián Waisgrais, sostuvo que existe una “sobrerrepresentación de la niñez en la pobreza monetaria”.
Mientras la pobreza general alcanzó el 28% de la población en 2025, entre niñas, niños y adolescentes llegó al 42,3%. La misma situación se observa en la indigencia, que afectó al 9,4% de los menores frente al 6,3% registrado para el conjunto de la población.
El estudio señala además que la pobreza se concentra en determinados sectores sociales. Entre los hogares con clima educativo muy bajo, la incidencia asciende al 68,8%, mientras que alcanza al 75% cuando los padres se encuentran desocupados. En contraste, desciende al 21,5% en los hogares donde los adultos cuentan con empleo asalariado.
La situación también es más crítica en los hogares monoparentales encabezados por mujeres, donde la pobreza alcanza al 52,8%, frente al 38% registrado en familias conformadas por ambos progenitores.
El rol clave de las transferencias sociales
UNICEF destacó la importancia de las políticas de protección de ingresos para contener la pobreza extrema. Según el informe, sin herramientas como la Asignación Universal por Hijo (AUH), la Prestación Alimentar y otros programas de asistencia monetaria, la indigencia infantil sería seis puntos porcentuales más alta.
De acuerdo con las estimaciones del organismo, sin estas transferencias la pobreza infantil pasaría del 42,3% al 46,7%, mientras que la indigencia aumentaría del 9,4% al 15,8%.
“Estos instrumentos cumplen un papel central para proteger el piso alimentario de los hogares con niñas, niños y adolescentes”, afirmó el representante de UNICEF Argentina, Rafael Ramírez Mesec.
Privaciones que van más allá de los ingresos
El informe también analiza las carencias no monetarias que afectan a la infancia. El 42,8% de los niños y adolescentes presenta al menos una privación vinculada a vivienda, acceso al agua, saneamiento, hábitat, educación o protección social.
Al combinar ambas variables, UNICEF concluye que uno de cada cuatro chicos en Argentina es pobre y además enfrenta privaciones estructurales. Esto equivale a cerca de tres millones de niñas, niños y adolescentes.
A su vez, siete de cada diez hogares con menores declararon haber recurrido durante el último año a estrategias de supervivencia como endeudarse, solicitar ayuda económica o vender pertenencias para afrontar gastos básicos.
Preocupación por el presupuesto destinado a la niñez
Durante la presentación también se difundió un análisis del Presupuesto Nacional 2026 con foco en las políticas dirigidas a la infancia y la adolescencia.
Aunque en 2025 el presupuesto destinado al sector registró una recuperación real del 4% respecto del año anterior, UNICEF advirtió que durante los primeros meses de 2026 la ejecución cayó un 6% en términos reales frente al mismo período de 2025.
La reducción se explica principalmente por menores recursos destinados a protección de ingresos, educación, nutrición, alimentación, protección de derechos y programas de primera infancia. La única excepción fue el área de salud, impulsada por una mayor inversión en vacunas y medicamentos.
Según las proyecciones del organismo, si no se amplían las partidas presupuestarias vigentes, el financiamiento nacional orientado a la niñez podría registrar una caída real del 16% durante 2026.
“La pobreza sigue bajando, y eso es una buena noticia. Pero también es una mejora frágil. Existe la posibilidad de que esa tendencia se revierta”, advirtió Ramírez Mesec al cierre de la presentación.






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