En medio de cuestionamientos por sus gastos en viajes e inmuebles aún sin justificar, el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, obtuvo un alivio político en la Cámara de Diputados luego de que el oficialismo lograra imponerse en una disputada “guerra de sesiones” que bloqueó el intento de la oposición de avanzar con su interpelación.
La jornada legislativa estuvo marcada por la superposición de convocatorias: por un lado, La Libertad Avanza reunió el quórum para habilitar una sesión prevista a las 10:00, en la que se debatieron la denominada “Ley Hojarascas” y la reforma del Régimen de Zonas Frías. Por el otro, bloques opositores —Unión por la Patria, el Frente de Izquierda y el diputado Esteban Paulón— habían convocado a otra sesión para las 11:00 con el objetivo de tratar pedidos de interpelación contra Adorni.
El oficialismo consiguió el número reglamentario de 129 diputados con el respaldo del PRO, sectores de la UCR y legisladores alineados con gobernadores de Tucumán, Misiones, Salta, San Juan y Neuquén. Ese apoyo resultó determinante para inclinar la balanza y bloquear la estrategia opositora.
Desde el inicio, la sesión derivó en un fuerte cruce político y reglamentario. El jefe del bloque de Unión por la Patria, Germán Martínez, denunció “mala fe parlamentaria” y pidió un cuarto intermedio para facilitar el tratamiento de la sesión opositora. Sin embargo, desde La Libertad Avanza, Nicolás Mayoraz rechazó el planteo al sostener que “no puede haber dos sesiones iniciadas al mismo tiempo”, criterio que fue avalado por la presidencia de la Cámara.
El presidente de Diputados, Martín Menem, rechazó la moción opositora al considerarla “improcedente” y argumentó que no existen antecedentes de interrupción de una sesión ya en curso por otra convocada en paralelo, informó el sitio Iprofesional. Su decisión fue respaldada por los bloques aliados al oficialismo.
La tensión escaló cuando el kirchnerismo intentó una segunda moción para levantar la sesión en curso. Desde el oficialismo, la diputada Silvana Giudici advirtió que el vencimiento del horario previsto para la sesión opositora implicaba su caída automática, lo que terminó de consolidar la estrategia oficialista.
Finalmente, la Cámara rechazó la moción de levantamiento por 132 votos contra 110, lo que permitió al oficialismo sostener su agenda legislativa y evitar que prosperaran los pedidos de interpelación y una eventual moción de censura contra Adorni.










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