Colaboración: Francisco
Pascual y Martín Ghisio
Las hormigas cortadoras de hojas, una de las principales plagas de las plantaciones forestales en la región, pueden generar pérdidas económicas significativas incluso a bajas densidades. Así lo indica un estudio desarrollado en Misiones que aporta por primera vez criterios concretos para definir cuándo el control de esta plaga resulta económicamente necesario.
La investigación, llevada adelante por equipos del INTA, la Facultad de Ciencias Forestales (UNaM), CONICET y universidades internacionales, se enfocó en plantaciones juveniles de Pinus taeda y Eucalyptus grandis, dos de las especies más utilizadas en la provincia.
Uno de los datos más relevantes es que densidades cercanas a un hormiguero activo por hectárea ya pueden generar daño económico, especialmente en las primeras etapas del cultivo, cuando las plantas son más vulnerables.
El costo invisible del daño
El impacto de las hormigas no es solo biológico, sino directamente económico. El estudio determinó que la pérdida productiva se incrementa en forma proporcional al nivel de defoliación, es decir, a la cantidad de hojas consumidas por las colonias.
De acuerdo a lo señalado por Abel Scherf, investigador de INTA Montecarlo y unos de los responsables de los estudios, “en ensayos controlados, se observó que ataques que alcancen el 20% de las plantas ya alcanzan el umbral a partir del cual las pérdidas justifican económicamente la intervención, aunque este valor puede variar según la especie y los costos de control”.
Además, añadió el investigador, en condiciones de campo, se registró que a los 30 días de la plantación, un solo nido puede provocar hasta un 40% de plantas totalmente defoliadas, lo que impacta directamente en la supervivencia y el crecimiento futuro de la forestación. Estos resultados permiten traducir el daño en números concretos: menor crecimiento, pérdida de volumen y, en consecuencia, menor rentabilidad del sistema productivo.
Una herramienta
Hasta ahora, uno de los principales desafíos del manejo de hormigas era la falta de parámetros claros para definir cuándo intervenir. El control temprano implica costos, pero la demora puede generar pérdidas mayores.
En ese sentido, el estudio introduce el concepto de nivel de daño económico, un indicador que permite establecer el punto en el que el costo del daño supera al costo de control.
Este enfoque resulta clave en el marco de los sistemas de certificación forestal, que promueven el uso racional de insumos y el manejo integrado de plagas, evitando intervenciones innecesarias pero también pérdidas evitables.
“El trabajo proporciona un criterio técnico para decidir cuándo el control resulta justificable”, señalan los investigadores, destacando que estos valores deben interpretarse como referencias para orientar el monitoreo y la toma de decisiones en campo.
Impacto
En una provincia como Misiones, donde la actividad forestal tiene un fuerte peso económico y territorial, este tipo de información resulta estratégica.
Las etapas iniciales de implantación son las más sensibles y también las más costosas. Una mala decisión en el manejo de plagas puede comprometer la productividad futura de toda la plantación.
Por eso, contar con herramientas que permitan optimizar el control no solo mejora la eficiencia productiva, sino que también contribuye a sistemas más sustentables, al reducir el uso innecesario de insumos. Al mismo tiempo, permite abordar el manejo de esta importante plaga dentro del marco del manejo integrado de plagas, alineándose con los requerimientos de los organismos de certificación forestal, como el FSC, que permite el acceso de productos misioneros a mercados internacionales exigentes como el europeo.
Resultados presentes
Todos estos resultados fueron expuestos y presentados durante la XX edición de las Jornadas Técnicas Forestales y Ambientales (JOTEFAs), realizados del 15 al 17 de abril en Eldorado y convocaron a referentes del sector forestal de todo el país y del exterior. El evento, que celebró sus 40 años de trayectoria, organizado por la Facultad de Ciencias Forestales, el INTA y el Colegio de Ingenieros Forestales, reunió a más de 400 participantes y contó con la presentación de más de 250 trabajos técnicos y científicos, consolidándose como uno de los principales espacios de intercambio del sector.
Además, participaron conferencistas internacionales de primer nivel y delegaciones de distintas provincias argentinas y países de la región, abordando temáticas clave como manejo forestal, sanidad, cambio climático e innovación tecnológica.
En este marco, los estudios sobre el impacto económico de las hormigas cortadoras se posiciona como un aporte concreto para mejorar la toma de decisiones en campo, fortaleciendo la articulación entre investigación científica y producción.






