En la Argentina actual, atravesada por un contexto económico adverso, conseguir alimentos para comedores y merenderos se volvió una tarea cada vez más compleja. A la par de la caída o irregularidad en los aportes, se registra un incremento sostenido en la cantidad de personas que recurren a estos espacios en busca de un plato de comida.
La provincia de Misiones no es ajena a esta realidad. En ese escenario, distintas organizaciones sociales intentan sostener la asistencia alimentaria mediante esquemas cada vez más exigentes, que combinan articulación con el Estado, cooperación con ONG y la búsqueda de apoyo en el sector privado local.
Uno de esos casos es el de Gionas Borboy, coordinador de la Red Alimendar, quien en diálogo con FM 89.3 Santa María de las Misiones describió el complejo entramado que deben sostener para garantizar el funcionamiento de comedores y merenderos en la ciudad de Posadas.
Borboy explicó que, junto al Observatorio de Datos Socioeconómicos de la UNaM, la organización Techo y otros espacios, llevan adelante un relevamiento de comedores comunitarios en barrios populares. “Entendemos que la situación ha cambiado mucho, para muchísimos comedores y merenderos. Estamos haciendo una actualización de datos porque la realidad ha golpeado fuerte a todos”, señaló.

¿Cómo se organizan a la hora del rescate de comida y juntar para dar de comer ante tan creciente demanda?. “Entendemos que la situación ha cambiado mucho, para muchísimos comedores y merenderos. Nosotros junto con el Observatorio de Datos Socioeconómicos de la UNaM, la organización Techo y otras organizaciones, llevamos adelante un relevamiento de comedores comunitarios en barrios populares en la ciudad de Posadas. La realidad es que estamos haciendo una actualización de datos, porque entendemos que la situación ha golpeado y mucho a todos”.
“De estos 54 comedores, de Posadas, hablando con números puntuales, un 15% recibía aportes de Capital Humano, un 15% recibía de la Municipalidad capitalina; y otro 15 o 20% recibe de el Ministerio de Desarrollo Social de Misiones. Obviamente, de Capital Humano desde hace un tiempo a esta parte es irregular su presencia. La gente de la Municipalidad, al menos lo que es la parte de merendero están trabajando ellos directamente, entonces ya de por sí los mismos han tenido una merma, en lo que es este insumos y recursos estos comedores y merenderos”, añadió Borboy.
¿A simple vista se puede observar un crecimiento en lo que se refiere a la demanda, en cuanto a la presencia o aparición de más personas y familias en comedores y merenderos?. “Sin duda, hay comedores que pese de haber mermado la cantidad de días en los cuales ellos cocinan, ven en aumento la cantidad de personas que se acercan”.

Además añadió, que “hay muchos comedores y merenderos que nos cuentan de que tienen lista de espera; y no saben qué hacer porque no tienen una forma de decir, “bueno, activamos y estamos abriendo espacios como para poder abrir otro día y poderle dar oportunidad a estas personas que están esperando por un plato de comida”.
Por otra parte, este emprendedor y organizador comunitario relató: “lo que estamos apostando nosotros desde la Red de Cocineras Comunitarias, desde AlimenDar, desde la UNAM en sí, es poderle brindarles herramientas de autogestión a estos comedores y merenderos”.
A modo de ejemplo contó que “a las cocineras las vinculamos con otros espacios de otros países. Hicimos un puente con la red de Ollas Comunes, de Lima -en Perú-, para que les cuenten la acción de autogestión que vienen trabajando desde allá. Estamos tratando de impulsarlo acá también para que las cocineras tengan herramientas y puedan autogestionarse”.

Porque esa es la realidad “hoy por hoy hay que buscar formas para reinventarse y poder salir. Generar una economía social y popular que les permita a estos espacios al menos poder autogestionarse, ¿no?, en esta Argentina 2026”, reflexionó.
En otro tramo de la charla recordó que “días atrás tras el paso de Brilla Sarita, donde nosotros buscamos de todas formas que se evite el excedente de alimentos, hubo 36 kilos de alimentos excedentes. Esa cantidad de comida fue compartida con un hogar de niños judicializados, en Itambé Miní. Esa es la finalidad, para nosotros nos satisface poder desarrollar ese trabajo, y poder cumplir también con un sector que es muy golpeado, como lo es el sector privado”.




