En Misiones el fenómeno ya es visible y los números lo confirman. Posadas se ubica entre los aglomerados urbanos con mayor participación de personas mayores de 65 años dentro del mercado laboral, alcanzando el 6,1% del total de ocupados al cierre de 2025.
El dato no solo la posiciona por encima del promedio nacional, sino que además refleja un crecimiento sostenido en el tiempo, con un incremento de 2,1 puntos porcentuales respecto a 2016 y un salto del 85,2% en la cantidad de trabajadores de ese rango etario.
El comportamiento local no es aislado. Forma parte de una tendencia que se consolida en todo el país, donde cada vez más adultos mayores continúan activos laboralmente.
Según los datos relevados por Politikon Chaco, en base a la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC, en los principales centros urbanos, las personas de 65 años y más representan el 5,1% del total de ocupados, el segundo registro más alto de la última década.
Sin embargo, lo más relevante no es su peso relativo sino la velocidad de crecimiento: este grupo se expandió un 32,6% desde 2016, muy por encima del aumento general del empleo. Detrás de esta dinámica hay múltiples factores, pero uno sobresale con claridad.
El incremento de la participación laboral de los mayores no responde únicamente a una decisión individual o a una búsqueda de actividad, sino que está fuertemente asociado a la necesidad económica.
En un contexto de pérdida de poder adquisitivo de las jubilaciones, muchos adultos mayores se ven obligados a prolongar su vida laboral para sostener ingresos.
El caso de Posadas resulta ilustrativo también por la forma en que se insertan estos trabajadores. En la capital misionera, al igual que en gran parte del país, predomina el cuentapropismo. A nivel general, el 48,1% de los ocupados mayores de 65 años trabaja de manera independiente, una proporción que alcanzó su nivel más alto desde 2016.
En el desglose por aglomerados, la capital provincial presenta incluso una incidencia mayor, con cerca del 60% de este segmento desempeñándose por cuenta propia.
Este dato marca un cambio estructural en la configuración del empleo en edades avanzadas. Mientras que hace algunos años predominaban las relaciones asalariadas, hoy crecen las actividades autónomas, muchas de ellas vinculadas a oficios, pequeños comercios o servicios de baja escala.
La construcción, el comercio minorista y distintas tareas de servicios concentran buena parte de estas ocupaciones.
El avance del cuentapropismo no necesariamente implica mejores condiciones laborales. Por el contrario, suele estar asociado a mayor inestabilidad, menores ingresos y falta de cobertura social.
En paralelo, entre quienes permanecen en relación de dependencia también se observa un deterioro en la calidad del empleo. La informalidad entre los asalariados mayores de 65 años trepó al 55,7% en 2025, lo que significa que más de la mitad trabaja sin registración.
Este escenario expone una doble vulnerabilidad. Por un lado, la necesidad de seguir trabajando más allá de la edad jubilatoria.
Por otro, hacerlo en condiciones más precarias que el promedio.
Incluso en el último año se profundizó esta tendencia, con una caída del 11% en los asalariados formales y un aumento del 21,2% en los informales dentro de este grupo etario.
Situación nacional
A nivel nacional, la tasa de actividad de los mayores de 65 años alcanzó el 18,9%, el valor más alto de la serie iniciada en 2016, mientras que la tasa de empleo llegó al 18,1%. Esto implica que casi dos de cada diez personas en ese rango etario participan del mercado laboral, un dato que refleja la creciente extensión de la vida laboral en Argentina.
En términos demográficos, el fenómeno también es significativo. Mientras que la población total de mayores de 65 creció un 7,5% en el período analizado, la cantidad de ocupados en ese grupo aumentó más de cuatro veces ese ritmo. Es decir, no solo hay más personas mayores, sino que una proporción cada vez mayor de ellas trabaja.
“El hecho de que casi la mitad de los ocupados de ese grupo sean cuentapropistas y que esa participación haya alcanzado el nivel más alto desde 2016 no parece responder solamente a una elección individual o a una búsqueda de independencia laboral; por el contrario, la dinámica sugiere una creciente necesidad de generar ingresos por fuera de esquemas laborales más estables, en un contexto donde las jubilaciones pierden capacidad de compra y muchas personas mayores deben continuar trabajando para sostener sus gastos cotidianos”, marcó Politikon Chaco en su documento.





