Promediaba agosto del 2024, cuando familiares de José Ayrton De Olivera (52) decidieron ir hasta su chacra de Piñalito Norte dado que hacía semanas no sabían nada de él. Solo encontraron partes de su cuerpo. A los pocos días la Justicia ordenó la detención del vecino. Este sospechoso va camino a juicio como presunto autor del asesinato.
Este Diario pudo saber que el Juzgado de Instrucción 3 de Puerto Iguazú, busca dar por finalizada la etapa de recolección de pruebas y resta la opinión del fiscal para que requiera la elevación del expediente a un Tribunal, para clausurar así la etapa de instrucción.
En julio del año pasado la defensa solicitó la excarcelación del imputado, pero fue rechazada por el juez Martín Brites. En agosto la Cámara de Apelaciones confirmó la prisión preventiva dictada por el magistrado por el delito de “homicidio simple”.
Además, las pericias de ADN a los restos óseos hallados indicaron con un altísimo grado de certeza que esos restos pertenecían al colono desaparecido. El cotejo que se realizó con las muestras tomadas a sus hermanos confirmó la filiación.
El sindicado autor, actualmente de 49 años, en los primeros días simplemente era un testigo pero poco después fue ordenada su captura. Se mantuvo prófugo durante 42 días, hasta que fue arrestado en Paraje Azopardo, a pocos kilómetros de la chacra de De Olivera.

El 12 de agosto del 2024 fue el día que los familiares fueron a la chacra ubicada en Piñalito Norte para ver qué pasaba con el hombre. No estaba en la casa. Encontraron huesos en el fondo del predio.
Inicialmente se tejió la hipótesis acerca de la muerte natural de De Olivera en el lugar y que luego la fauna de la zona se encargó de desmembrar el cuerpo. Precisamente habían observado la presencia de perros y aves de carroña en la zona donde estaba los restos.
Pero tras el análisis forense de un trozo de mandíbula, torso y piernas, los mismos detectaron que el cuerpo había sido desmembrado con un objeto con filo, presumiblemente un machete.
El caso tuvo cuatro demorados en sus inicios. Dos de ellos eran personas que trabajaban para la víctima y también el actual imputado.
Los investigadores supieron que De Olivera tenía un conflicto por el límite de la chacra con su vecino. Inclusive habría ocurrido una agresión física. Lo último que trascendió fue una discusión por una biblia que no fue devuelta.
Entre los testimonios recogidos en el expediente, testigos indicaron que el imputado dijo que “en cualquier momento se iba encargar de De Olivera”, y que “lo “iba picar con un machete”.










