El Fondo Monetario Internacional (FMI) revisó a la baja las previsiones de crecimiento para la Argentina y elevó significativamente su pronóstico de inflación, en un contexto de deterioro de las condiciones económicas generales del país.
Según el informe Perspectivas Económicas Globales (WEO, por sus siglas en inglés), el organismo proyecta ahora una expansión del Producto Bruto Interno (PBI) del 3,5% para este año, lo que implica un recorte de 0,5 puntos porcentuales respecto de la estimación previa. Para 2027, en tanto, mantuvo su previsión de crecimiento en el 4%.
En materia de precios, el FMI estimó que la inflación alcanzará el 30,5%, casi el doble del cálculo realizado seis meses atrás, cuando la ubicaba en 16,5%. El ajuste refleja un escenario más desafiante para la estabilidad macroeconómica.
Respecto al empleo, el organismo anticipó una tasa de desocupación del 7,2% para este año, lo que representa un incremento de 0,6 puntos porcentuales frente a la proyección anterior.
Las nuevas estimaciones se alinean con los datos publicados recientemente por el Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central de la República Argentina, que también había advertido sobre un empeoramiento de las variables económicas.
A pesar del recorte en el crecimiento, la Argentina continúa mostrando una de las proyecciones más favorables dentro de la región, según el propio organismo.
La revisión se produce en un contexto en el que el FMI había destacado en reiteradas ocasiones el rumbo del modelo económico argentino, aunque ahora incorpora un escenario más complejo en sus evaluaciones.
El informe fue presentado por el economista jefe del Fondo, Pierre-Olivier Gourinchas, durante una conferencia de prensa en el marco de la reunión de primavera del FMI y el Banco Mundial.
Por su parte, Petya Koeva Brooks, integrante del equipo técnico del organismo, atribuyó el deterioro de las proyecciones a la caída de la actividad económica hacia fines de 2025, un período atravesado por turbulencias vinculadas al proceso electoral.
En este contexto, el ministro de Economía, Luis Caputo, viajará a Washington para participar del encuentro, donde buscará destrabar un desembolso de 1.000 millones de dólares.





