El último brote de fiebre amarilla, en 2008, silenció la selva misionera: el virus mató a los monos carayá rojos o aulladores y recién en 2014 se volvió a avistar ejemplares en el Parque Piñalito.
Ahora, la ONG Neotropical Primate Conservation Argentina (NPC), junto al Plan Nacional de Conservación de Primates, el Ministerio de Ecología de Misiones y el Instituto Misionero de Biodiversidad (IMiBio) anunciaron un proceso de reintroducción planificado para recuperar a largo plazo las poblaciones de esta especie para evitar su extinción en el país.
La doctora en Ciencias Biológicas Luciana Oklander, presidenta de Neotropical Primate Conservation Argentina (NPC), brindó detalles sobre los avances y las acciones en marcha. Detalló que, se estima que solo quedan 30 individuos adultos del mono carayá rojo en el país y remarcó que la especie se encuentra restringida exclusivamente a la selva misionera, particularmente en el área del Parque Yabotí, lo que agrava aún más su vulnerabilidad.
Un plan que inició en 2023
Según precisó, los actores involucrados decidieron definir acciones a concretar en el marco de un taller realizado en 2023. “Debido a la situación crítica de esta especie, que incluso fue considerada entre los 25 primates más amenazados del mundo, decidimos avanzar en un plan de restauración poblacional porque todos los pronósticos indicaban que podía extinguirse en el país”, explicó.
El proyecto contempla una estrategia binacional con Brasil, donde existen ejemplares en cautiverio debido a la pérdida de hábitat.
“Este plan entre los dos países es ideal, porque los animales que están en cautiverio allá no tienen suficiente ambiente donde ser liberados, mientras que en Argentina contamos con bosque disponible para su reintroducción”, detalló.
Como parte del protocolo sanitario, los ejemplares que serán trasladados desde Brasil llegarán vacunados contra la fiebre amarilla y atravesarán estrictos controles.
“Van a cumplir una cuarentena de un mes en Brasil y otro mes en Argentina, antes de iniciar el proceso de adaptación en el área de reintroducción”, detalló.
Repoblar un parque provincial
El primer sitio elegido para este proceso es el Parque Provincial Cruce Caballero, un área donde la especie habitaba: “Ese lugar tenía monos y hoy está vacío, justamente por los brotes de fiebre amarilla. Incluso existe un sendero llamado Sendero de los Monos, que hoy no tiene ejemplares”, indicó la investigadora.
Allí se implementará una “suelta blanda”, un mecanismo de adaptación progresiva. “En un recinto de presuelta, los animales comienzan a familiarizarse con el ambiente, alimentándose de las especies vegetales del lugar, mientras se realiza un seguimiento constante hasta su liberación definitiva”, explicó Oklander. Este proceso contará con la participación de guardaparques, técnicos y voluntarios.
El proyecto también incorpora una fuerte estrategia de educación ambiental en las comunidades cercanas. “Vamos a continuar trabajando con talleres en escuelas para dar a conocer la vuelta del carayá rojo en Argentina. Esto ya lo venimos haciendo y la respuesta fue impresionante, incluso de personas mayores que recuerdan cuando estos monos estaban presentes en la zona”, relató.
Muy vulnerables a la fiebre amarilla
En Misiones hay dos especies de monos aulladores: los negros y dorados o carayá (Alouatta caraya), también presentes en Corrientes, Chaco y Formosa; y los carayá rojos, que solo habitan en Misiones y están en riesgo de extinguirse.
Entre las principales causas de la drástica disminución de la especie se encuentran la caza y los brotes de fiebre amarilla. “Son animales muy sensibles a este virus, por eso se los considera centinelas o guardianes de la salud. Cuando mueren, alertan a la población sobre la presencia del virus, que se transmite por mosquitos”, indicó la doctora en Ciencias Biológicas, Luciana Oklander.
Los monos no contagian a las personas ni representan un riesgo directo.
En el marco del operativo de repoblación, no obstante, los primates serán inmunizados contra la fiebre amarilla para reducir el riesgo de que mueran en caso que se contagien. Vale recordar que este virus, endémico en Brasil, avanza por la selva antes de llegar a las personas en las zonas pobladas.
Más allá de su valor para la biodiversidad, el mono carayá rojo cumple un rol ecológico fundamental. “Son jardineros del bosque. Al alimentarse de frutos, dispersan semillas que luego germinan, ayudando a regenerar el monte de manera natural”, destacó. Este servicio ecosistémico resulta clave para la salud de la selva y tendría un alto costo si debiera ser reemplazado por intervención humana.





