En el marco de las celebraciones de Semana Santa, Panambí volvió a ser escenario de una emotiva representación del Vía Crucis viviente, una práctica que aunque lleva su segundo año consecutivo, gracias al entorno de la naturaleza y del rio Uruguay como telón de fondo, convoca a fieles de distintas comunidades para revivir la pasión de Cristo desde la fe.
La actividad, que forma parte de las tradiciones religiosas profundamente arraigadas en la provincia, se inscribió dentro de una agenda más amplia en distintas localidades, entre las mas destacadas, San Ignacio, Apostoles, Loreto, Posadas y Oberá las cuáles combinaron espiritualidad, cultura y participación comunitaria, con características propias de los inmigrantes y los pueblos originarios.
Una celebración que une
El párroco Edward Cyril Alphonso, al frente de la Parroquia de la Ascensión del Señor, en Panambi, presente para dar la misa y la bendición de los panes destacó en diálogo con PRIMERA EDICIÓN el valor del Triduo Pascual y el sentido de encuentro que genera esta celebración.
“El triduo son tres días de preparación que comienzan con la Eucaristía y culminan en la Pascua. Este tiempo nos invita a contemplar la pasión, la muerte y la resurrección de Jesús”, señaló.
Asimismo, subrayó que la participación trasciende lo estrictamente religioso: “Aquí se reúnen distintas comunidades, no sólo católicas. Misiones es una tierra de diversidad y estos encuentros nos unen como pueblo”.
Por su parte, el sacerdote también remarcó el valor pedagógico de la representación del via crucis: “Esta actuación bíblica es una catequesis viva para niños y jóvenes. Nos permite reflexionar y encontrarnos con el mensaje de Cristo”.
Según indicó, la iniciativa lleva sólo dos años consolidándose y creciendo, gracias al esfuerzo conjunto de las 16 comunidades que integran la parroquia.

“No son actores profesionales, son personas de distintas comunidades que se unen. Eso es lo que hace especial a esta celebración”, afirmó.
En el contexto de Semana Santa, el padre Alphonso dejó un mensaje a la comunidad: “Estamos llamados a acompañar la pasión de Cristo, pero también a optar por la resurrección. A veces estamos espiritualmente apagados, y este tiempo nos invita a renacer”.
Y agregó: “Debemos soltar más a Jesús, un Jesús humilde, misericordioso, que nos enseña a amar al prójimo. Son muchas más las veces que soltamos a Barrabás y dejamos libre la soberbia, el egoismo. Estas pascuas nos invitar a soltar a Jesus y resucitar”.
“Se siente y se vive”
Rosendo Pinheiro, feligrés que este año interpretó a Jesús, también conversó brevemente con este Diario y relató la intensidad de encarnar uno de los momentos más significativos de la tradición cristiana.
“Hace un par de años que venimos haciendo la caminata, pero sin representación. Esta vez retomamos la pasión viviente, con mucho ensayo y preparación junto a los chicos de la comunidad”, explicó.
Para él, el recorrido, que recrea el camino de Jesús hacia el Calvario, no solo implica una puesta en escena, sino también una vivencia personal y espiritual.
“Cada vez que participo del Via Crucis se siente distinto. Es una catequesis que uno lleva dentro”.
Por su parte, Nilda Gavilán, ministra de la Eucaristía, compartió su experiencia de servicio en la comunidad, especialmente en la atención a enfermos.
“Visitar a los abuelos, llevarles la comunión, eso es lo que me llena de gozo. Es un honor servir”, expresó.
Con seis años de trabajo en Panambí, la mujer también destacó el valor espiritual de estas fechas: “La Semana Santa es un tiempo de recogimiento, de pensar en el sacrificio de Jesús. A veces duele que muchos no le den importancia, pero nosotros seguimos orando por todos”.
También remarcó el desafío de convocar a más fieles: “Hay quienes dicen ser católicos pero no participan. Nosotros tratamos de sostener la fe y acompañar a los que no vienen”.
Misa Popular
El Jueves Santo en tanto, La Misa Popular de las Misiones reunió a una multitud de fieles en el conjunto jesuítico de San Ignacio Mini, donde se desarrolló la ceremonia en la plaza de armas del sitio histórico.

La misa fue presidida por el obispo de la diócesis de Posadas, Juan Rubén Martínez, quien durante su homilía convocó a reflexionar sobre la redención y la humildad en la fe. Inspirado en el ejemplo de Jesús, exhortó a practicar la caridad y la solidaridad como pilares para sostener la esperanza en contextos atravesados por el sufrimiento y la pobreza: “Podríamos señalar tantas situaciones de dolor, de violencia. Tantos contextos de pobreza y de necesidad. Que siempre, siempre, serán fruto de la avaricia. Y tendremos que preguntarnos cómo vivimos esto de la caridad. No podemos entendernos como cristianos si no valoramos la solidaridad, el amor y la justicia. Celebramos el amor, pero esto no es meramente algo afectivo: tiene que transformarse en un estilo de vida. Un estilo de vida en el que seamos honestos, justos, solidarios”, expresó.
Durante la celebración, el acompañamiento musical estuvo coordinado por Carlos Servián e incluyó la participación de músicos misioneros que interpretaron un repertorio litúrgico con fuerte impronta cultural local. Al finalizar la misa, se presentó Chango Spasiuk junto al ensamble Sur del Sur, integrado por pianista, percusionista y la cantante Flor Bobadilla Oliva. También formaron parte el Coro Universitario de Misiones.
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