Después de diez meses de gestiones y de poner manos a la obra en las instalaciones, se formalizó el primer Matadero del Alto Uruguay, una solución para más de 70 familias de pequeños productores que abastecen de carne vacuna a toda esa región y dependen de la faena del ganado de la zona para abastecer a las carnicerías.
“Cuando se cerró el matadero ‘histórico’ los productores formamos una comisión de crisis y arrancamos a trabajar para formar nuestra asociación, ese fue un primer paso que dimos allá por mayo del año pasado, éramos cerca de 50 familias que quedamos en la nada; actualmente ya nos unimos más de 70 productores, pero proyectamos llegar a los 100 en la próxima asamblea, porque nos empezaron a llamar de todos lados”, anticipó Nelson Simon en diálogo con PRIMERA EDICIÓN, tras reflejar el interés que despierta la iniciativa entre los productores de los alrededores.

“Se trata de una histórica demanda de los productores locales quienes recién ahora, después de 32 años comienza a transformarse en un ejemplo de organización y desarrollo”, dijo Simon quien es también el presidente de la “Asociación Bovina del Alto Uruguay”, la cual impulsó la recuperación del matadero.
“Nuestro Matadero del Alto Uruguay (MAU), atraviesa hoy una nueva etapa marcada por la formalización, el crecimiento institucional y el impacto directo en la economía regional”, amplió el hombre tras repasar los inicios de un espacio que durante décadas funcionó sin registro oficial.
“La verdad que tenemos que reconocer que el antiguo matadero ni siquiera estaba inscripto en la provincia. Era algo muy precario”, recordó.
Y luego destacó con orgullo que actualmente el MAU ya es el primer matadero habilitado formalmente en El Soberbio.
El cambio comenzó a gestarse con el acompañamiento del municipio y de la Provincia. Según relató, la intervención del Intendente fue clave, lo mismo que la Provincia, donde se gestó un crédito blando que obtendrán en breve para poner a punto lo que falta.
Más allá del número, el avance más significativo radica en la mejora de las condiciones sanitarias. En ese sentido Simon fue contundente al comparar el pasado con el presente: “Antes no había ni un sello para la carne. Hoy, sin el control sanitario, no sale nada del matadero”.




