En los últimos doce meses, los precios de los combustibles en Argentina registraron aumentos muy por encima del promedio de la economía, con subas que en algunos casos casi duplicaron la inflación general.
El caso más representativo es el de la nafta súper de YPF, el producto más consumido del mercado. En marzo de 2025 costaba $1.173 por litro en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) y actualmente se vende a $1.920, lo que implica un incremento del 63,6%, es decir, $747 más por litro en apenas un año. La nafta premium también experimentó un aumento significativo, aunque más moderado en comparación. Pasó de $1.449 a $2.145 por litro, lo que representa una suba del 48% y una diferencia de $696.
En el segmento del gasoil, los incrementos también fueron marcados. El diésel premium (Infinia) se comercializaba en marzo del año pasado a $1.448 y hoy alcanza los $2.128, acumulando un aumento del 46,9%, equivalente a $680 por litro. Otras marcas siguieron la misma tendencia.
En estaciones Axion, la nafta súper pasó de $1.214 a $1.937 (59%), mientras que en Shell subió de $1.238 a $1.990 (60,7%). Más allá de estas referencias, el esquema actual de precios desregulados permite que cada estación ajuste valores según su estrategia comercial y la demanda, por lo que existen variaciones entre puntos de venta.
Sin embargo, el dato más relevante es el contraste con la inflación. En el mismo período, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) avanzó 33,1%, lo que muestra que los combustibles, especialmente la nafta súper, aumentaron a un ritmo significativamente mayor al del resto de los precios de la economía.
La dinámica de aumentos no es casual. La nafta súper, el producto más demandado, fue también el que registró el mayor incremento.
De acuerdo a datos de la Secretaría de Energía, uno de cada dos metros cúbicos de combustible vendidos en CABA corresponde a nafta súper. En enero, último dato disponible, se comercializaron 40.752 m³ de este producto, muy por encima de los 21.979 m³ de nafta premium, 9.629 m³ de gasoil ultra y 8.864 m³ de gasoil común.
Este comportamiento confirma que las empresas concentraron las subas en el combustible de mayor volumen de ventas, una estrategia que impacta directamente en el consumo masivo. No obstante, las consecuencias ya empiezan a verse en las estadísticas.
En enero, las ventas de nafta súper cayeron un 3% interanual en CABA, mientras que la nafta premium creció un 2%. En el caso del gasoil, el común retrocedió un 11%, mientras que el ultra aumentó un 4%.
El interrogante ahora es si las petroleras mantendrán esta política en los próximos meses o si comenzarán a redistribuir los aumentos ante la caída en el consumo de los segmentos más sensibles al precio.
En un contexto de recesión y pérdida del poder adquisitivo, la evolución de los combustibles se consolida como uno de los factores que más presiona sobre los costos de transporte, la producción y los bolsillos.





